


























Las palabras que escucha una niña en la infancia pueden influir en su confianza. Por eso, estas frases le ayudan a verse más fuerte y capaz
Publicado por María Machado
Periodista especializada en parenting, infancia y crianza
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Muchas de las ideas que tenemos sobre nosotros mismos no nacen en la adolescencia ni en la edad adulta. Empiezan mucho antes, cuando somos pequeños y las personas que más queremos nos ayudan a entender quiénes somos y qué lugar ocupamos en el mundo. Por supuesto, una frase no va a determinar el futuro de una niña. Nadie construye la autoestima con una sola conversación. Pero los mensajes que escucha una y otra vez sí pueden acabar formando parte de la manera en la que se ve a sí misma.
Si algo queremos las mamás de niñas es que crezcan sintiéndose seguras y sabiendo que son fuertes y capaces. Esto les convertirá en mujeres independientes preparadas para defenderse sus sueños, sus logros y sus opiniones. Por eso, decirles estas frases cada día (o casi) desde que son bebés puede ayudarles a empoderarse y sentirse más fuertes.
La confianza, la independencia o la seguridad personal no aparecen de repente. Se construyen poco a poco, en los pequeños momentos del día a día. A veces, con algo tan sencillo como unas palabras dichas en el momento adecuado.
Estas son algunas frases que pueden ayudarnos a que nuestras hijas crezcan sabiendo que son valiosas, capaces y libres para ser ellas mismas.

Saber que alguien cree en nosotros cambia muchas cosas.
Cuando una niña escucha esta frase de forma habitual, entiende que sus padres no solo la quieren, sino que también creen en su capacidad para afrontar retos, tomar decisiones y aprender cosas nuevas.
A veces los niños necesitan que alguien les recuerde algo que todavía no son capaces de ver por sí mismos.
Escuchar que es capaz le ayuda a afrontar nuevos desafíos con más confianza y a no rendirse a la primera dificultad.
Caerse forma parte del aprendizaje, igual que equivocarse. Cuando una niña entiende que los errores no son un drama ni una fuente de vergüenza, se atreve más a probar, experimentar y salir de su zona de confort.

Muchas niñas crecen sintiendo que tienen que hacerlo todo bien.
Por eso es tan importante que escuchen desde pequeñas que cometer errores es normal y que nadie necesita ser perfecto para ser querido o valorado.
A veces ponemos toda la atención en el resultado y olvidamos el camino.
Reconocer el esfuerzo, la constancia o las ganas que ha puesto en algo suele ser mucho más útil para su autoestima que felicitarla únicamente cuando gana o acierta.
Aprender a poner límites es una habilidad fundamental para la vida. Saber que puede expresar incomodidad, desacuerdo o rechazo cuando algo no le gusta le ayuda a desarrollar seguridad y respeto por sí misma.
La tristeza, el miedo, la rabia o la frustración también forman parte de la vida. Cuando una niña siente que sus emociones son escuchadas en lugar de minimizadas, aprende que no necesita esconderlas para ser aceptada.

No siempre hace falta dar respuestas inmediatas. A veces basta con devolver la pregunta para ayudarla a reflexionar y descubrir que también puede encontrar soluciones por sí misma.
Además, este tipo de preguntas le hacen saber a tu hija, desde que es un bebé, que su opinión cuenta en casa, pero también en otras esferas de su vida.
Hay momentos en los que los niños necesitan que alguien les preste la confianza que todavía no tienen en sí mismos.
Escuchar de boca de sus padres que creen en ella puede darle el impulso necesario para intentar algo que le da miedo, enfrentarse a un reto o perseverar cuando las cosas no salen como esperaba.
No se trata de exigirle que lo consiga siempre, sino de transmitirle que confiamos en sus capacidades y en su capacidad para seguir aprendiendo.
Seguir al grupo puede resultar cómodo, pero tener criterio propio es una fortaleza. Esta frase le recuerda que puede tomar sus propias decisiones aunque sean diferentes a las de quienes la rodean.
El respeto hacia el propio cuerpo también se aprende.
Escuchar este mensaje desde pequeñas les ayuda a entender que nadie debería hacerles sentir incómodas ni decidir por ellas en cuestiones que afectan a su intimidad.
Ser independiente no significa hacerlo todo sola. Las personas seguras de sí mismas saben cuándo necesitan apoyo y no sienten que pedirlo las haga menos capaces.

Pocas frases ofrecen tanta seguridad emocional. Saber que el cariño de sus padres no depende de las notas, del comportamiento perfecto o de los logros que consiga le da una base sólida sobre la que crecer.
A lo largo de la vida encontrará personas que opinen sobre lo que puede o no puede hacer. Y, desgraciadamente, esto sigue ocurriendo con más frecuencia cuando se trata de niñas y mujeres.
Por eso es importante que crezca sabiendo que las limitaciones que otros le atribuyen no tienen por qué definir sus posibilidades reales.
Quizá sea una de las enseñanzas más importantes. Porque crecer sabiendo que no tiene que encajar en las expectativas de nadie le permitirá tomar decisiones más libres y construir una vida que realmente se parezca a ella.
La mayoría de los padres recuerdan alguna frase que les marcó cuando eran pequeños. A veces para bien, pero otras veces no tanto.
Por eso merece la pena prestar atención a los mensajes que transmitimos sin darnos cuenta, tanto a los niños como a las niñas. No hace falta convertir cada conversación en una lección ni repetir frases como si fueran un mantra. Lo importante es que las palabras vayan acompañadas de hechos.
Porque una niña no aprende que es valiosa solo porque se lo digan. Lo aprende cuando se siente escuchada, respetada, querida y acompañada.
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