



























Sentar a tu bebé en el coche cuando está muy caliente por las altas temperaturas puede causarle un golpe de calor. Aprende cómo refrescarlo
Publicado por María Machado
Periodista especializada en parenting, infancia y crianza
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Abrir el coche en pleno verano después de varias horas al sol puede parecer entrar en un horno. El volante quema, el cinturón está ardiendo y el aire caliente te golpea nada más abrir la puerta. Pero cuando además viajas con un bebé, la sensación cambia completamente. Porque ya no piensas solo en lo incómodo que resulta entrar ahí dentro, sino en las consecuencias que puede tener para él.
Es posible que a ti también te haya pasado: llegas al coche con el bebé dormido en brazos o tranquilo en el carrito, abres la puerta y sientes que el interior está demasiado caliente incluso para permanecer unos segundos. Y la realidad es que esa preocupación tiene bastante sentido.
Los bebés regulan peor la temperatura corporal que los adultos y son más vulnerables al calor extremo. De hecho, distintas entidades médicas y de seguridad llevan años alertando sobre el riesgo que suponen las altas temperaturas dentro de un vehículo. La Asociación Española de Pediatría advierte de que un menor puede sufrir un golpe de calor en muy poco tiempo dentro de un coche cerrado, incluso aunque fuera no haga un calor especialmente extremo, ya que la temperatura del interior sube muy rápido.

Por eso, cada vez más familias están incorporando pequeños gestos antes de sentar al bebé en la silla del coche. Y aunque parezcan detalles simples, pueden marcar muchísimo la diferencia.
Muchas veces las prisas hacen que abramos la puerta y coloquemos al bebé directamente en la silla infantil. Sin embargo, lo más recomendable es dejar que el coche pierda parte del calor acumulado antes de iniciar el trayecto.
Abrir varias puertas a la vez, bajar las ventanillas o encender el aire acondicionado durante unos minutos ayuda a expulsar el aire caliente que se concentra en el interior. Y no hace falta esperar muchísimo tiempo, en pocos minutos el ambiente puede cambiar bastante.
Algunas familias también utilizan el llamado truco japonés para sacar rápidamente el aire caliente acumulado dentro del coche antes de meter al bebé. Consiste en bajar una ventanilla y abrir y cerrar varias veces la puerta del lado contrario, normalmente la del conductor. Ese movimiento crea una corriente de aire que ayuda a expulsar el calor del interior mucho más rápido, haciendo que el ambiente sea más soportable en apenas unos segundos antes de sentar al pequeño en la silla.
Hay padres que aprovechan ese momento de esperar a que no haga tanto calor dentro del coche para guardar el carrito, colocar bolsas o preparar las cosas del viaje mientras el coche se enfría un poco. Porque sí, todos sabemos lo desagradable que es entrar en un coche ardiendo, pero un bebé lo tolera mucho peor.

Uno de los detalles que más se olvidan en verano es que algunas partes de la silla infantil pueden calentarse muchísimo tras horas al sol. Las hebillas metálicas, los cierres o determinadas zonas oscuras del asiento alcanzan temperaturas muy altas y pueden resultar muy molestas para la piel del bebé.
Por eso, es importante automatizar el hábito de tocar primero el arnés, el respaldo y la zona donde apoyará la cabeza. Igual que hacemos cuando comprobamos si un columpio del parque quema antes de sentar a un niño.
También ayuda bastante cubrir la silla con una funda, una muselina fina o una toalla clara cuando el coche queda aparcado. No evita completamente el calor, pero sí reduce la temperatura del asiento y hace que el bebé entre mucho más cómodo.
Muchas veces pensamos únicamente en el calor acumulado dentro del vehículo, pero los bebés ya llegan sudando antes incluso de entrar al coche. Después de un paseo, de ir en brazos o dentro de una mochila portabebés, suelen acumular muchísimo calor corporal.
Por eso, en verano conviene optar por ropa ligera, transpirable y cómoda. A veces los padres temen demasiado al aire acondicionado, pero el problema más frecuente durante esta época suele ser el exceso de calor y abrigo.
Recuerda que, para saber si tu bebé tiene frío o calor, no te puedes fiar de las manos o los pies. Mejor, toca su nuca o pecho para saber si está frío, templado o sudoroso.
En verano, es muy típico que la espalda de tu bebé esté completamente sudada al sacarle de la silla del coche. Es una de las zonas donde más calor acumulan durante los trayectos.
Los especialistas recuerdan además que nunca debe dejarse a un bebé solo dentro del coche, ni siquiera unos minutos. El aumento de temperatura dentro del vehículo puede ser rapidísimo incluso aunque fuera no haga un calor extremo.
Los golpes de calor en niños son especialmente peligrosos. Según recoge un estudio publicado en la Revista Mexicana de Pediatría, el golpe de calor es una situación grave que puede poner en riesgo la vida de los niños, ya que su cuerpo regula peor la temperatura y es más vulnerable al calor extremo. Este tiene lugar cuando la temperatura corporal supera los 40,6 grados y hay síntomas neurológicos.
Por eso, la prevención sigue siendo la herramienta más importante. Y ahí entran todos esos pequeños gestos cotidianos que muchas familias ya hacen casi automáticamente en verano: buscar sombra, ventilar primero el coche, comprobar la temperatura de la silla o refrescar el ambiente antes de iniciar el trayecto. A partir de ahí, es importante mantener una buena temperatura durante todo el viaje.
Porque cuando fuera aprieta el calor, unos minutos de precaución pueden hacer que el viaje sea mucho más seguro y muchísimo más cómodo para el bebé.
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