

















Descubre las claves para reducir la retención de líquidos y mejorar la circulación durante el embarazo en los meses de calor.
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El verano es una temporada que supone múltiples retos para las mujeres embarazadas. La subida de las temperaturas conlleva un mayor riesgo de deshidratación, fatiga y sensación de agotamiento general. En efecto, el cuerpo ya está trabajando de forma más intensa durante esta etapa: el calor intensifica estos fenómenos.
A ellos, se suele sumar una muy común: la hinchazón de piernas. Esta molestia tiende a intensificarse a lo largo del día y con el calor. Por suerte, es posible limitar parte de sus efectos aplicando algunas pautas básicas.
Según explica la doctora Luciana Pisarenco, ginecóloga obstetra, vía Instagram (@lucianitapisa), el aumento de la temperatura provoca una dilatación de los vasos sanguíneos y hace que el retorno de la sangre hacia el corazón sea más lento. Durante el embarazo, además, es habitual que el cuerpo retenga más líquidos.
A esto se suma la presión que el útero ejerce sobre las venas de las piernas, lo que dificulta aún más la circulación. Si a todo ello se añade pasar mucho tiempo de pie o caminando, la hinchazón tiende a aumentar progresivamente. De hecho, se hace especialmente notar al final del día.
La profesional recomienda elevar las piernas durante 15 a 20 minutos varias veces al día. En efecto, facilita el retorno venoso y mejora la circulación. Asimismo, el uso de medias de compresión suave también puede ser útil, porque favorece el flujo sanguíneo y ayuda a disminuir la acumulación de líquidos.

Mantenerse en movimiento es igualmente importante: caminar de forma regular, nadar o realizar ejercicios sencillos como mover los tobillos con frecuencia contribuye a activar la circulación y evitar que la sangre se acumule en las extremidades inferiores.
Además, las duchas con agua fresca, aplicadas desde los tobillos hacia arriba, pueden proporcionar un alivio inmediato y ayudar a reducir la sensación de hinchazón y calor en las piernas.
Además de las recomendaciones anteriores, es fundamental evitar largos periodos de pie o sentada sin moverse. Estas posiciones prolongadas pueden favorecer la acumulación de líquidos en las piernas. Si trabajas sentadas, no dudes en realizar pequeños descansos y caminar, aunque sea un tiempo corto.
También es recomendable elegir ropa holgada y transpirable, preferiblemente confeccionadas en tejidos naturales como el algodón o el lino, así como calzado cómodo que no comprima el pie ni dificulte la circulación. Los modelos de cuero son fundamentales en este sentido.

Asimismo, es importante mantener una buena hidratación a lo largo del día, incluso en ausencia de sed. Ayuda al organismo a regular mejor los líquidos. Además del agua, por supuesto, ten en cuenta otros alimentos con altas capacidades hidratantes, como el melón o la sandía.
Por último, recuerda salir en las horas más cálidas del día y descansar habitualmente, en espacios frescos y bien ventilados. Con estos consejos, podrías reducir la hinchazón y sobrellevar mejor las molestias propias del embarazo durante el verano. Eso sí, si persisten y te inmovilizan, no dudes en consultar con tu ginecólogo. Te ayudará a despejar cualquier duda relacionada.
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