

























Según expertos, la pubertad se está adelantando en los preadolescentes. Ahora, un nuevo estudio relaciona la lactancia materna con su retraso
Publicado por María Machado
Periodista especializada en parenting, infancia y crianza
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“La lactancia materna tiene beneficios incluso después del destete”. Esa es una de las ideas que más repiten pediatras y expertos en desarrollo infantil. Pero ahora, un nuevo estudio ha encontrado una asociación tan curiosa como importante: los bebés amamantados durante más tiempo podrían entrar algo más tarde en la pubertad. Y, teniendo en cuenta que, según los expertos, cada vez hay más niños con pubertad precoz, merece la pena saber más sobre ello.
La investigación, publicada en 2026, siguió a 613 niños hasta la adolescencia para analizar cómo la alimentación en los primeros meses de vida podía influir años después en su crecimiento y desarrollo hormonal.
Y aunque los científicos insisten en que el efecto observado es pequeño, creen que apunta a algo mucho más grande: la forma en que alimentamos a los bebés podría influir en su organismo durante mucho más tiempo del que imaginábamos.

El estudio analizó a niños y niñas, dentro del programa ECHO (Environmental Influences on Child Health Outcomes) de Estados Unidos. Los científicos utilizaron años de mediciones de altura y crecimiento para calcular cuándo comenzaba el “estirón” de la pubertad y cuándo se alcanzaba la maduración física.
Los resultados mostraron que los bebés alimentados exclusivamente con lactancia materna durante tres meses o más tendían a iniciar la pubertad ligeramente más tarde. Además, observaron otra relación llamativa: cuanto más tiempo duraba la lactancia, más tarde aparecían algunos hitos del desarrollo puberal.
A simple vista, unos meses de diferencia pueden parecer insignificantes. Pero los expertos llevan años estudiando la relación entre la pubertad precoz y ciertos problemas de salud en la vida adulta.
Aunque la pubertad precoz sigue siendo una patología poco frecuente, los expertos alertan de que su incidencia ha aumentado en los últimos años. Según una revisión publicada en Pediatría Integral en 2025, un inicio demasiado temprano de la pubertad puede afectar no solo al desarrollo hormonal y al crecimiento, sino también al bienestar emocional y la salud metabólica.
Además, algunas investigaciones la relacionan con mayor riesgo de obesidad, resistencia a la insulina, hipertensión y problemas cardiovasculares en la vida adulta.

Hasta ahora, muchos investigadores pensaban que esta posible relación entre lactancia y pubertad podía explicarse simplemente por el peso infantil. Es decir, los niños amamantados suelen tener menor riesgo de obesidad, y eso podría retrasar ligeramente la pubertad.
Pero este estudio quiso comprobar si realmente era así. Para hacerlo, analizaron también el IMC (índice de masa corporal) de los niños antes de la adolescencia. Y las conclusiones mostraron que el peso no parecía explicar completamente la relación.
Incluso teniendo en cuenta el IMC infantil, los niños amamantados más tiempo seguían mostrando una tendencia a iniciar más tarde la pubertad.
En cualquier caso, es importante recalcar que, tal y como muestran los datos, no se han encontrado retrasos preocupantes ni diferencias enormes. La variación observada fue pequeña. Pero precisamente ahí está el interés científico. Porque demuestra que los primeros meses de vida podrían influir en el desarrollo hormonal y metabólico de formas muy sutiles, pero duraderas.

No exactamente. El estudio muestra una asociación, no una relación directa de causa y efecto. Eso significa que no puede afirmarse que la lactancia sea la responsable única de estos cambios.
La pubertad depende de muchísimos factores:
Aun así, el hallazgo resulta especialmente interesante porque coincide con otras investigaciones que apuntan a que la lactancia materna puede tener efectos a largo plazo sobre el metabolismo y el desarrollo.
Estos resultados no deben utilizarse para generar culpa en las madres que no pudieron o no quisieron dar el pecho.
La lactancia depende de muchísimas circunstancias físicas, emocionales, laborales y sociales. Y además, la mayoría de niños alimentados con fórmula tendrán igualmente un desarrollo completamente normal y saludable.
Lo que aporta este estudio es otra pieza más del puzle sobre cómo los primeros meses de vida pueden influir en la salud futura.
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