






















Así viví el momento de enterarme que estaba embarazada, entre la emoción y la calma | Semana 4 de embarazo | Una mamá como tú
Publicado por María Machado
Periodista especializada en parenting, infancia y crianza
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Hay momentos que sabes que vas a recordar siempre. Hacerme el test de embarazo fue uno de ellos. Y, sin embargo, a pesar de la trascendencia de esas dos rayitas, no estaba especialmente nerviosa. Estaba tranquila, extrañamente tranquila. Como si, de alguna manera, ya supiera que estabas ahí, bebé. No me considero una persona especialmente intuitiva. Pero quizá no era intuición... sino las ganas inmensas que tenía de conocerte.
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Antes de hacerlo, me había informado bien. Quería que la prueba saliera correctamente, sin precipitarme (spoiler: en realidad no lo conseguimos del todo). Aprendí que lo más recomendable es esperar al primer día de retraso menstrual para que el resultado sea más fiable, porque es cuando la hormona hCG —la que detectan los test— ya suele estar en niveles suficientes.
Aunque algunos tests están preparados para poder realizarse en cualquier momento, según he leído de algunas ginecólogas, lo ideal es hacerlo con la primera orina de la mañana, porque está más concentrada y facilita que el test detecte la hormona si estás embarazada. A pesar de la importancia del momento, decidí que mi pijama y mis pelos de recién levantada eran mis mejores galas.

El procedimiento es sencillo, pero en ese momento parece casi un ritual:
La mayoría de tests tienen una o dos ventanitas: una de control (C), que indica si la prueba ha funcionado correctamente, y otra donde aparece el resultado (T).
Así, explicado fríamente, parece sencillo. Pero cuando lo tienes entre las manos, es fácil liarse con tanta raya y ventanita, ¿verdad? Los tests más modernos directamente muestran las palabras "embarazada" o "no embarazada", así que no hay duda.
Y, por si estabas preguntándotelo, según aclara la obstetra María de la Calle en su libro Embarazo, semana a semana, la ingesta de alcohol o medicamentos no altera el resultado del test. Pero sí que es importante fijarse en la fecha de caducidad porque si ya está vencida, su fiabilidad podría ponerse en duda.
Te tengo que confesar, bebé, que unos días antes de que ese test diera positivo, ya me había hecho un par de pruebas. La primera que hicimos sacó la segunda rayita cuando ya habían pasado más de cinco minutos, fuera de tiempo. Así que papá y yo decidimos no hacernos ilusiones. “No cuenta”, nos dijimos. Pero claro que contaba... contaba en mi cabeza y en ese leve cosquilleo que no sabía explicar.
Por eso decidimos repetirlo en los días siguientes. Sabíamos que lo más efectivo, para asegurar que los resultados fueran fiables, es esperar un par de días. Pero papá y yo teníamos tantas ganas de saberte dentro de mí que no quisimos esperar ni 24 horas entre un test y otro.
Cada día que lo repetimos, la segunda línea aparecía un poco más marcada, pero aún muy clarita, tímida, como si también tú necesitaras asegurarte de que este era tu sitio. Hasta que ese día, que la repetí en el baño de casa —¡tu casa ya!—, sola (ya sabes que papá a veces es un poco dormilón), medio dormida.. las líneas salieron mucho más fuertes, tanto como nuestro deseo de conocerte. ¡Estoy embarazada! ¡Ya estás aquí, bebé!

Hacerme el test de embarazo fue un momento que recordaré siempre, pero no tuvo nada de escena de película ni de reels de mamá influencer. No hubo música de fondo ni lágrimas a cámara lenta. Simplemente yo sujetando ese cachito de plástico como si fuera a revelarme el sentido de mi vida.
Tampoco esa espera de 5 minutos se me hizo eterna, como suelen contar que ocurre. Eso sí, en ese ratito me dio tiempo a sentir todas las alegrías y miedos posibles. ¿Lo voy a hacer bien? ¿Es demasiado pronto? ¿Estamos preparados para ti?...
Y cuando por fin salieron esas dos rayitas bien marcadas en el test, respiré y sonreí. No pude evitar llevarme la mano a la barriga, donde te estás empezando a formar, aunque aún no se nota nada diferente desde fuera.
Porque más allá de la pericia para hacerse el test, de las hormonas que ya empiezan a aflorar y de los minutos cronometrados, ese fue el verdadero resultado. No solo estaba embarazada, sino que ya estaba empezando a ser tu madre. Y esto solo acaba de empezar...
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