























¿Es normal o le pasa algo? Los padres primerizos se suelen asustar cuando ven estos gestos, hábitos o ruidos en sus bebés recién nacidos.
Publicado por María Machado
Periodista especializada en parenting, infancia y crianza
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Tener un bebé es una experiencia preciosa. También una experiencia en la que, de repente, descubres que puedes entrar en pánico porque una persona de tres kilos ha estornudado dos veces seguidas. Los padres primerizos viven en una montaña rusa constante entre el “qué bonito” y el “¿le pasa algo grave?”. Y lo peor es que los bebés hacen muchísimas cosas rarísimas, sobre todo los recién nacidos.
Aunque la mayoría de estos gestos, ruidos y movimientos suelen ser completamente normales en esta etapa, la primera vez que pasa suele asustar mucho. Lo confieso, yo también le he preguntado a ChatGPT si es normal que mi bebé haga tanto ruido mientras duerme. En cualquier caso, si hay algo en concreto que te preocupa o crees que se sale de la normalidad, pide cita con el pediatra para aclarar todas tus dudas.
Estas son algunas de las cosas que más asustan a los padres recientes… y que, en la mayoría de los casos, forman parte del desarrollo normal de un bebé.
Lo del hipo de los bebés se merece un capítulo separado... ¿Cómo se puede tener tantas veces hipo? ¡Incluso dentro de la barriga de la mamá durante el embarazo!
En realidad es extremadamente frecuente porque su sistema nervioso todavía está madurando y el diafragma se contrae con facilidad. Puede aparecer tras las tomas, al tragar aire o incluso sin motivo aparente. Y, en muchos casos, una buena forma de acabar con él, es dándole de comer.
Algunos bebés tienden a ponerse algo nerviosos cuando el hipo se alarga en el tiempo, pero otros lo viven con una tranquilidad sorprendente. Mientras los padres primerizos buscamos en Google “mi bebé tiene hipo todos los días, ¿es normal?”, el pequeño sigue como si nada hubiera pasado.

Nadie te prepara para esto. Tú imaginas a un bebé haciendo ruiditos tiernos… y de repente, se duerme y escuchas algo parecido a un velociraptor congestionado.
Gruñidos, resoplidos, sonidos nasales, quejidos extraños… Los recién nacidos hacen muchísimo ruido, especialmente dormidos. Su sistema respiratorio todavía es inmaduro, las vías respiratorias son muy pequeñitas y, además, pasan gran parte del tiempo en sueño activo.
Yo recuerdo que la primera noche fue desconcertante. Pero a la quinta, ya distingues perfectamente si el sonido significa “tengo gases”, “voy a despertarme” o “simplemente estoy practicando para el casting de la próxima entrega de Jurassic Park”.
Sí, yo sigo poniendo la mano sobre el pecho de mi bebé para asegurarme de que sigue respirando. Y es que los recién nacidos no respiran de forma regular como los adultos. A veces hacen respiraciones rápidas, luego frenan un poco y después vuelven a acelerar. Y esto puede dar mucho miedo a los padres primerizos, que de repente piensan que su bebé se ha quedado sin respiración.
Ese patrón irregular suele ser normal en los primeros meses porque su sistema respiratorio todavía es inmaduro.
Ahora bien: una cosa es respirar raro y otra mostrar dificultad respiratoria real. Si hay hundimiento de costillas, color azulado o esfuerzo evidente para respirar, entonces sí conviene consultar sin mucho tardar.
Hay padres que, tras el quinto estornudo seguido, ya imaginan catarros, virus y una llamada urgente al pediatra.
Pero los bebés pequeñitos estornudan muchísimo porque sus fosas nasales son diminutas y necesitan expulsar pequeñas partículas de polvo, pelusas o mocos. Es una especie de sistema automático de limpieza.

Ese momento en el que el bebé abre los brazos de repente, como si estuviera cayendo al vacío puede asustar muchísimo la primera vez. Muchos padres incluso piensan que se ha despertado sobresaltado por algo grave.
Pero, según explica un trabajo académico de la Universidad Complutense de Madrid sobre reflejos primitivos infantiles, se trata del conocido reflejo de Moro, un reflejo completamente normal que aparece ya durante el embarazo y que suele ir desapareciendo a lo largo de los primeros meses.
Este reflejo puede activarse por sonidos fuertes, cambios bruscos en la posición de la cabeza o incluso destellos de luz. La reacción del bebé suele ser muy llamativa: primero hace una inspiración profunda, después estira brazos y piernas de golpe y, a continuación, vuelve a flexionarlos hacia el centro del cuerpo. En muchos casos termina llorando, probablemente tan confundido como los propios padres.
El problema es que este reflejo tiene una habilidad especial para aparecer justo después de que consigas dormir al bebé. Y sí: suele despertarlo en el peor momento posible.
Muchos bebés se quedan fascinados mirando una lámpara, una pared blanca o literalmente la nada. Y hay momentos en los que eso puede dar un poco de miedo, sobre todo a las dos de la madrugada.
Pero durante los primeros meses están descubriendo luces, contrastes y formas. Además, su visión todavía está desarrollándose.
Aunque, admitámoslo: ningún adulto termina de estar cómodo cuando un bebé mira intensamente una esquina vacía de la habitación durante demasiado tiempo.

Pocas cosas generan más angustia nocturna que descubrir a tu bebé dormido con los ojos entreabiertos. Muchos recién nacidos no cierran completamente los párpados en algunas fases del sueño y es algo totalmente habitual durante los primeros meses.
Ellos descansan tranquilamente. Los padres, en cambio, pasan unos segundos replanteándose absolutamente todo.
No es magia negra, aunque lo parezca. Muchos bebés -de hecho, la mayoría- necesitan el contacto físico para sentirse seguros y regulados. Por eso pueden quedarse profundamente dormidos encima de sus padres… y abrir los ojos en el mismo instante en que detectan que ya no están.
Sí, tienen un radar. Nadie sabe cómo funciona, pero existe.
Vale, esto no da miedo, ni siquiera a los padres primerizos, pero no por ello deja de resultar curioso.
Los bebés a veces sonríen mientras duermen y los padres sienten una emoción enorme pensando que están soñando con ellos. Y aunque puede formar parte de reflejos involuntarios del sueño en las primeras semanas, sinceramente, nadie quiere arruinar ese momento explicándolo demasiado.
Porque bastante susto dan ya algunas cosas del mundo bebé como para quitarnos también las sonrisas dormidas.
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