


























Solamente han pasado 5 semanas de embarazo pero ya nos sentimos una familia de tres. Las alegrías conviven con los miedos | Una mamá como tú
Publicado por María Machado
Periodista especializada en parenting, infancia y crianza
Creado: Actualizado:
Llevo una semana sabiendo que estás aquí. Siete días pueden parecer muy poco, sobre todo si lo comparo con los 9 meses que tenemos aún por delante creciendo (tanto tú como yo). Celebro estas 5 semanas que llevas ya en mí con mucha alegría, pero también un poco de miedo. Aunque intente ocultarlo, sé que papá también tiene un poco de temor porque cuando me abraza, ya no lo hace tan fuerte, por si te hace daño a ti. ¿Sabes que le he pillado un par de veces sonriendo mirando a la nada y, al preguntarle qué le pasaba, me ha dicho que estaba pensando en ti?
Aunque solo sean 5 semanas de embarazo, ¡ya nos sentimos una familia de tres!
¿Sabías que este artículo pertenece a una serie de artículos que estoy escribiendo sobre mi primer embarazo? En 'Una mamá como tú' te voy contando semana a semana cómo me siento, cómo crece mi bebé y cómo va cambiando todo dentro y fuera de mí. ¡Lo puedes leer aquí!
Hay algo que me sorprende de todo esto, bebé, y es lo emocionante que es todo. Considero que 5 semanas son muy poco tiempo como para que te cambie la vida tanto como siento que me ha ocurrido a mí. Y es que yo ya me siento tu madre y creo que eso son palabras mayores. No porque haya cambiado físicamente ni porque pueda verte en una ecografía. Ni siquiera porque haya empezado a notar síntomas claros. Me siento tu mamá por cosas mucho más pequeñas y difíciles de explicar.
Me siento tu mamá porque pienso en ti al despertar y antes de dormir. Porque cuando voy al supermercado miro las etiquetas con más atención para no comer algo que te haga daño. Porque me descubro imaginando cómo será tu cara o si te parecerás a mí o a papá. Porque, sin darme cuenta, ya he empezado a tomar decisiones pensando en ti.
Antes de que llegaras, la maternidad era una idea lejana, aunque deseaba que ocurriera algún día. Pero ahora ya no es una idea, eres tú. Y aunque todavía seas tan pequeño que apenas ocupas unos milímetros, has conseguido ocupar un espacio enorme en mi cabeza.
Quizá ser madre no empiece cuando escuchas el primer latido o cuando sostienes a tu bebé en brazos. Quizá, en realidad, empieza mucho antes: el día en que descubres que existe y ya no puedes imaginar tu vida sin él.
👉 Aquí te cuento una bonita leyenda africana sobre el momento en el que nos convertimos en madres

Bebé, tengo que confesarte que, igual que estoy inmensamente feliz, como te decía antes, también tengo miedos.
Miro mis braguitas antes de meterlas en el cesto de la ropa sucia, pero también cada vez que voy al baño (incluso alguna vez he ido solo para mirar si seguía todo en orden). Solo me pongo ropa interior clara, casi blanca, para no tener dudas. Para que, si algún día aparece algo de sangre, la vea enseguida... ¿Soy exagerada? Puede ser, ya me irás conociendo... Pero me preocupa que esto tan valioso que estamos construyendo desaparezca por algo tan escatológico y humano como una mísera mancha en las bragas.
Puede que si otra mamá está leyendo esto piense que soy una exagerada, porque todavía es muy pronto. Solo hace unos días que sé que existes, pero la verdad es que, en este tiempo tan corto, ya te has convertido en el centro de mis pensamientos.
Bebé, en apenas unos días has pasado de ser una sospecha a ser mi verdad más íntima. Y con esa verdad han llegado ilusiones enormes… y miedos que no sabía que una mujer podía sentir tan pronto.
Tengo miedo a que algo salga mal y deba decirte adiós. Tengo miedo a ilusionarme demasiado y que esa burbuja se rompa. Tengo miedo a no tener síntomas y pensar que eso es una señal... Tengo muchos miedos, pero por suerte, la alegría sale ganando en la balanza.

Por ahora no te siento. No siento nada claro. Solo una ligera tirantez en la tripa, pero ni siquiera sé si es real o si mi cabeza, que sabe que estás ahí, quiere encontrar señales de ti a toda costa. ¿Dónde están esas náuseas de las que todo el mundo habla?
A veces me toco el pecho para comprobar si me ha empezado a doler. O me pregunto si el cansancio que sentí ayer fue suficiente para demostrar que su causa fue tu embarazo. Y luego está Google: ese lugar al que entro buscando tranquilidad y del que salgo, muchas veces, con el corazón encogido. Porque cuando buscas síntomas (o la falta de ellos, en mi caso), siempre aparece una posibilidad negativa que se te queda pegada a la mente.
Y, una vez más, si esa mamá que antes mencionaba me está leyendo y ve que me quejo de no tener síntomas tan desagradables como las náuseas, debe de pensar que estoy loca. Y, en parte, es verdad. ¿Cómo voy a querer encontrarme mal, con lo bien que estoy y lo mucho que estoy disfrutando de estos primeros días de embarazo? Pero lo cierto es que mi cabeza a veces se sorprende buscando esos síntomas a modo de señal de que estás aquí creciendo.
En esta semana 5 de embarazo, mides apenas unos milímetros, como una semilla de amapola. La hormona hCG sigue aumentando para sostener la gestación y es completamente normal que los síntomas sean irregulares, leves o incluso inexistentes.
Soy consciente de que no sentir náuseas no significa que algo vaya mal. No notar cambios claros tampoco, porque cada cuerpo vive estas primeras semanas de forma distinta. Y, aun así, el miedo se cuela porque todavía no te he visto ni oído en una ecografía. Porque todo es invisible y te siento sin sentirte.
Ya hemos pedido cita con la matrona, pero nos han dicho que es pronto, que tengamos paciencia. Tenemos tantas ganas de verte, de escuchar que todo está bien, que esperar se nos hace eterno. En unas semanas nos darán la primera cita y esa fecha ya es como un pequeño faro en medio de tanta incertidumbre.

Quizá nadie habla suficiente de este miedo temprano. De este vértigo que llega incluso antes de que el cuerpo cambie por fuera. Empiezo a entender que el temor no es un fallo, sino una consecuencia, porque solo teme quien ya quiere. Y yo ya te quiero, bebé.
Estoy aprendiendo que no puedo controlarlo todo. Que mi cuerpo sabe lo que tiene que hacer. Que la vida, a veces, pide confianza incluso cuando no tenemos pruebas visibles. Así que hoy, bebé, quiero hacer un pacto contigo: voy a seguir cuidándome, por ti y por mí. Y voy a permitirme ilusionarme, aunque dé miedo.
Si estos días me notas un poco inquieta, entiéndelo. Estoy aprendiendo a ser tu madre.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。