



























Tomar decisiones en el embarazo y el parto es complicado, pero el método BRAIN ayuda a informarse para aceptar o rechazar las intervenciones
Publicado por María Machado
Periodista especializada en parenting, infancia y crianza
Creado: Actualizado:
Durante el embarazo hay algo que muchas mujeres sentimos, aunque pocas veces digamos en voz alta: tenemos mucho miedo a equivocarnos. Porque decidir en torno al embarazo y el parto no siempre es sencillo. Epidural sí o no, oxitocina, monitorización continua, romper la bolsa, maniobra de Hamilton... Cada decisión parece enorme cuando sientes que puede afectar a tu bebé... y también a ti.
A eso se le suma que se trata de un momento de máxima intensidad física y emocional que puede influir a la hora de tomar decisiones. Por no hablar de la cantidad de opiniones que escuchamos, vídeos en redes sociales que nos llegan, experiencias traumáticas que nos cuentan (sin pedirlo)... En medio de todo eso, tomar decisiones conscientes puede resultar muy difícil.
Por eso cada vez más mujeres y profesionales (como la Asociación Nacer en Casa o Parto Positivo) hablan del método BRAIN, una herramienta sencilla que ayuda a hacer preguntas, comprender mejor las opciones disponibles y participar de forma activa en las decisiones durante el embarazo y el parto.
Porque sí: tenemos derecho a entender lo que ocurre en nuestro cuerpo y decidir con información clara.

El método BRAIN es una estrategia sencilla para analizar cualquier decisión o intervención relacionada con el embarazo, el parto o el posparto. Si bien somos conscientes de que hay ciertas situaciones que requieren urgencia y no hay tiempo para detenerse a pensar, otras muchas sí pueden esperar.
La palabra BRAIN funciona como un acrónimo que podemos traducir del inglés así:
B - Beneficios
R - Riesgos
A - Alternativas
I - Instinto o intuición
N - No hacer nada
La idea es que, antes de aceptar o rechazar una intervención, la mujer pueda detenerse y hacerse a sí misma estas preguntas, pero también a los profesionales sanitarios que la acompañan, para comprender realmente qué está ocurriendo. A partir de ahí, desde el consentimiento informado, podrá decidir si acepta una intervención, quiere una alternativa o simplemente prefiere no hacer nada.
No se trata de desconfiar de los sanitarios ni de rechazar procedimientos médicos, sino de participar en la toma de decisiones y sentir que entiendes lo que está pasando. Porque solo cuando tienes toda la información puedes tomar la decisión que más se adapta a tus necesidades y preferencias. Y así sientes que estás en el camino adecuado o, al menos, en tu propio camino.
La primera pregunta es probablemente la más intuitiva: ¿para qué sirve esto? o ¿cuáles son los beneficios de hacer/no hacer esto?
Toda intervención médica tiene un objetivo. Una inducción puede recomendarse porque continuar el embarazo supone un riesgo o una monitorización puede ser importante para comprobar el bienestar fetal.
Conocer los beneficios ayuda a entender el motivo real de la recomendación médica y sopesar si, en este momento y circunstancia, te compensa. Además, se reduce la sensación de estar actuando porque sí o porque me lo dicen. Muchas veces, una explicación clara cambia completamente la manera en la que vivimos una intervención.
Toda intervención, incluso las más frecuentes, tiene riesgos, efectos secundarios o consecuencias que conviene conocer. Saberlos no significa rechazar automáticamente una opción, sino poder decidir con toda la información encima de la mesa.
Por ejemplo, una inducción puede aumentar la probabilidad de otras intervenciones posteriores, lo que se conoce como la cascada de intervenciones.
Es importante hacer todas las preguntas que tengamos a la matrona u obstetra que nos acompañe para no quedarnos con ninguna duda sobre los riesgos de aceptar o no aceptar cierta intervención en el embarazo o parto. Conocerlos te hará sentir más tranquila porque sabes qué esperar, en caso de aceptar dicho procedimiento.
A veces parece que solo existe un único camino, pero no siempre es así. Dependiendo de la situación, puede haber distintas alternativas.
Quizá se pueda esperar antes de inducir, ya que tal vez exista otra postura para facilitar el parto. O quizá haya métodos para aliviar el dolor antes de recurrir a la epidural, como el óxido nitroso.
Preguntar a los profesionales sanitarios por alternativas no convierte a una embarazada en una paciente “complicada”, sino en una mujer informada y consciente de su proceso.

Deberíamos escuchar más a menudo nuestra intuición... Esa sensación interna que aparece después de escuchar la información: tranquilidad, incomodidad, seguridad, miedo o necesidad de más tiempo.
El instinto no sustituye la evidencia científica, pero sí forma parte de la experiencia de la mujer y merece ser escuchado. Porque sentirse segura y acompañada también influye en cómo se vive el parto.
La última letra del método BRAIN recuerda algo muy importante: no todas las decisiones son urgentes. A veces existe margen para observar, esperar y reevaluar más adelante: media hora, unas horas o incluso algunos días, dependiendo de la situación.
Y ese tiempo puede ser clave para que la mujer embarazada procese la información, haga preguntas y tome decisiones con más calma.
Cada vez más organismos y guías sobre atención al nacimiento insisten en la necesidad de mejorar la información que reciben las mujeres durante todo el proceso de maternidad.
De hecho, según la guía sobre humanización y dignificación del embarazo y el nacimiento de la Generalitat de Catalunya, uno de los aspectos mejorables es precisamente la comunicación entre profesionales sanitarios y embarazadas. Cuando la información es escasa, rápida o poco clara, no solo afecta a cómo la mujer percibe la atención recibida, sino también a su capacidad para participar en la toma de decisiones sobre su propio embarazo y parto.
Por eso es importante ofrecer información comprensible, favorecer el consentimiento informado y respetar las necesidades y preferencias de cada mujer durante todo el proceso.
Además, la guía insiste en la necesidad de reflexionar sobre cómo acompañar mejor a las madres para que puedan tomar decisiones de manera consciente, informada y respetada. Porque muchas veces el problema no es solo qué decisión tomar, sino sentir que nadie te ha explicado realmente las opciones.
Sin embargo, hay algo importante que conviene recordar: usar el método BRAIN no garantiza que todo salga exactamente como imaginabas.
A veces habrá cambios en el plan de parto, intervenciones necesarias, decisiones rápidas, partos muy distintos a los planeados... y eso no significa haber fallado. Pero incluso en esos escenarios, sentirse escuchada, informada y partícipe de las decisiones puede cambiar completamente la vivencia. Al menos, así fue en mi experiencia.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。