
























El juego compartido en la infancia impulsa el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños.
Creado: Actualizado:
El juego es fundamental para la evolución de los más pequeños. No solo conlleva diversión: también actúa como una herramienta clave en su desarrollo. Jugando, los niños exploran el mundo, ponen a prueba sus habilidades y desarrollan capacidades cognitivas como la memoria o la atención. Les ayuda, además, a expresar sus emociones y construir su identidad.
Por ello, lejos de ser una actividad secundaria, el juego es una forma natural de aprendizaje. Pero no solo es importante que lo hagan con amigos de su edad o sus hermanos: también han de jugar con sus padres. Descubre por qué realizarlo en familia es especialmente beneficioso en palabras de expertos.
La doctora Vanyelin Reyes, pediatra, desvela vía Instagram (@dravanyelinpediatra), que cuando compartes tiempo de juego con los niños, se fortalecen los vínculos emocionales y se sienten queridos y acompañados. A través de estos momentos, desarrollan empatía hacia los demás, refuerzan su seguridad y autoestima, y aprenden a compartir su tiempo y su espacio.
Además, el juego ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, favoreciendo su salud emocional y fomentando el hábito de la convivencia en familia. A su vez, según recuerda la experta, "los padres aprenden más cosas sobre sus hijos mientras que estos aprenden los valores que se generan durante el juego como compartir. Los más pequeños ganarán en tolerancia, imaginación y felicidad".

La psicóloga Gabriela Acevedo-Villaro recuerda, en Instagram (@psicoinfantil), que el tiempo de juego en familia también proporciona un entorno seguro en el que los niños pueden expresar su creatividad y sus emociones sin temor a ser juzgados.
Jugar en conjunto no solo fortalece el vínculo entre padres e hijos, sino que también recuerda a los adultos la importancia de la espontaneidad y el disfrute. En definitiva, el juego familiar favorece un clima de afecto y apoyo que promueve el bienestar emocional y un desarrollo equilibrado en todos los miembros de la familia.
Lo respaldan varios informes e investigaciones. Un estudio publicado en 2023 analizó la relación entre el juego entre padres e hijos en edades tempranas (de 6 a 18 meses) y su impacto en el desarrollo cognitivo y socioemocional. El primero se evaluó mediante pruebas de vocabulario y matemáticas, mientras que el segundo se midió a través de escalas de agencia, orgullo, autoeficacia y autoestima en distintas etapas de la infancia (5, 8, 12 y 15 años).
Los resultados mostraron una mayor significancia en el desarrollo cognitivo y socioemocional cuando el juego se realiza con ambos padres y de forma diaria, concluyendo que el juego cotidiano entre padres e hijos favorece de manera positiva el desarrollo integral del niño.

A su vez, un estudio realizado por el Princeton Baby Lab y publicado en Psychological Science en 2019 demostró que durante la interacción entre bebés y adultos durante el juego, sus cerebros pueden sincronizarse en tiempo real. Su actividad cerebral se alinea cuando existe comunicación directa, contacto visual y juego cara a cara.
El estudio concluyó que la sincronía cerebral entre adultos y bebés durante el juego facilita el aprendizaje temprano. Ayuda al bebé a desarrollar habilidades sociales, comprender mejor las intenciones del adulto y avanzar en su desarrollo comunicativo y cognitivo.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。