









Estos niños tienden a sentirse desplazados y suelen pasar desapercibidos emocionalmente. Así se puede afrontar.
Creado: Actualizado:
En algunas familias, uno de los hijos puede encontrarse en un segundo plano emocional, en comparación con sus hermanos, por diferentes motivos. Es una situación común que puede tener varios significados y responder al conocido "síndrome del niño invisible".
Se trata de una dinámica que puede afectar a la autoestima, la expresión emocional y la forma en la que el niño aprende a relacionarse con los demás. Por ello, conviene estar pendiente e identificar si surge y por qué motivos. Descubre cómo se manifiesta y cómo enfrentarlo eficazmente.
Según explica la psiquiatra Marian Rojas Estapé vía Instagram (@marianrojasestape), el llamado "síndrome del niño invisible" hace referencia a aquellos niños que, dentro de la familia, pasan desapercibidos emocionalmente porque otro hermano concentra gran parte de la atención.
Suelen ser pequeños tranquilos, que no quieren "dar problemas" y que nunca reclaman nada, por lo que muchas veces sus necesidades emocionales quedan en segundo plano sin que los adultos sean realmente conscientes de ello.

Habitualmente, esta situación aparece cuando otro hijo necesita más atención por motivos de conducta, dificultades académicas o conflictos cotidianos. El niño que queda relegado aprende entonces a adaptarse, a no pedir demasiado y a evitar molestar.
Aunque aparentemente todo vaya bien, esta dinámica puede tener consecuencias emocionales a largo plazo, como dificultades para expresar lo que sienten, pedir ayuda o desarrollar una autoestima basada en complacer a los demás. También pueden sentir ansiedad encubierta y tener una madurez emocional precoz, asumiendo comportamientos excesivamente responsables para su edad.
En efecto, crecer sintiendo que el cariño depende de "portarse bien" o no molestar puede influir en la forma en la que se relacionarán consigo mismos y con los demás en el futuro.
Aunque parezca que el pequeño está bien y que realmente no necesita nada, en realidad, tiene necesidades como todos los niños. Pasarlas por alto pensando en que al no verbalizarlas no existen es un problema. Por ello, la experta recuerda la importancia de prestarles realmente atención.
Se trata de interesarse por sus emociones, dedicarles tiempo individual y validar aquello que sienten, aunque no lo expresen de forma evidente. A menudo, estos niños aprenden a ocupar menos espacio dentro de la dinámica familiar. Evitan pedir ayuda, expresar malestar o reclamar atención para no generar más preocupaciones en casa.

Conviene incitarles a expresarlo, aunque resulte complicado, sin forzar. Lo importante es crear un entorno seguro en el que sienta que puede hablar de lo que le ocurre sin miedo a molestar, decepcionar o ser juzgado. Es recomendable aprovechar momentos cotidianos para favorecer la conversación, como antes de dormir, durante un paseo o en actividades compartidas en familia, ya que muchos niños se expresan mejor en estas circunstancias más relajadas.
"Abre un espacio de comunicación real. Porque todo niño necesita sentirse visto. Y saber que también merece amor… aunque no lo pida", recomienda la profesional. La escucha activa es la clave para conseguir que salga de este círculo y pueda evolucionar emocionalmente sin condicionantes.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。