

























Estas son las claves para mantenerte fresca y cómoda durante estos meses.
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Ha arrancado la temporada primaveral. Aunque todavía pueda traer días de lluvia, anuncia el regreso progresivo de las altas temperaturas. Es una época que incita a salir más, a moverse, a hacer planes y a disfrutar de la luz. Sin embargo, estos cambios de clima requieren cierta adaptación, especialmente si estás viviendo un embarazo. Aunque es natural querer aprovechar el buen tiempo, conviene tomar algunas precauciones para cuidar tu bienestar.
El aumento de las temperaturas puede provocar más cansancio, sensación de pesadez o deshidratación. Por lo tanto, es posible vivir plenamente la primavera durante el embarazo, pero con un ritmo más consciente, equilibrando el disfrute del buen tiempo con el cuidado personal. Aprovecha sus beneficios controlando sus riesgos.
Durante el embarazo, el organismo trabaja a un ritmo más intenso para sustentar el desarrollo del bebé lo que genera un aumento del calor interno. El volumen de sangre se incrementa para asegurar el aporte de oxígeno y nutrientes al feto, lo que obliga al corazón y al sistema circulatorio a funcionar con mayor actividad.
A ello, se suman las variaciones hormonales propias de la gestación. Hormonas como el estrógeno y la progesterona alteran la forma en que el cuerpo regula la temperatura. Los mecanismos naturales para refrescarse son menos eficaces. Por eso muchas mujeres embarazadas sienten más calor de lo habitual, incluso en ambientes moderados o durante actividades ligeras.

Además, es habitual que el organismo retenga más líquidos y que la circulación, especialmente en las piernas, se vuelva algo más lenta. Puede dar lugar a una sensación de pesadez, hinchazón y malestar, sobre todo en épocas de calor o cuando se pasa mucho tiempo de pie.
El doctor José Eduardo Moya recuerda, vía Instagram (@drjosemoya), la importancia de adoptar hábitos sencillos que ayuden a mantener el equilibrio y la comodidad a lo largo del embarazo.
Primero, subraya la importancia de mantener una buena hidratación. Beber suficiente agua durante el día contribuye a regular la temperatura corporal, facilita la digestión y ayuda a prevenir la retención de líquidos. También favorece una correcta circulación sanguínea.

También recuerda que hay que proteger la piel del sol. Durante el embarazo, puede ser más sensible y propensa a manchas. Usar un protector solar de amplio espectro, prendas ligeras de algodón y sombreros de ala ancha ayuda a prevenir la sobreexposición y a mantener la piel saludable.
Asimismo, conviene realizar ejercicio moderado y adaptado a la gestación, como caminar, nadar o practicar yoga prenatal. Además de favorecer la circulación, fortalece los músculos y mejora el bienestar general. La actividad física regular puede aliviar molestias comunes como la hinchazón o el dolor lumbar y conllevar a un sueño de calidad.
El profesional finalmente incide en la importancia de seguir una alimentación equilibrada, rica en frutas y verduras. Proporciona la energía y los nutrientes necesarios para la madre y el bebé. Incluir alimentos frescos y ligeros resulta particularmente beneficioso en épocas de calor, ya que ayudan a mantener una buena hidratación y un óptimo aporte de vitaminas y minerales.
Estos consejos son fundamentales ante la subida de las temperaturas aunque también se pueden deber presentes el resto del año.
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