





















Tu bebé de 2 o 3 meses no necesita tantos juguetes para entretenerse. No caigas en estos errores que consiguen justo lo opuesto
Publicado por María Machado
Periodista especializada en parenting, infancia y crianza
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Cuando un bebé tiene apenas dos o tres meses y los adultos empiezan a dejar de verle como ese recién nacido tan vulnerable, muchos padres sienten la presión de tener que estimularle, hacerle reír, enseñarle cosas, mantenerle entretenido… Como si cada minuto despierto tuviera que convertirse en una oportunidad de aprendizaje.
Y, sin embargo, a esta edad los bebés no necesitan tanta estimulación como pensamos. De hecho, uno de los errores más habituales es precisamente intentar hacer demasiado.
A los 2 o 3 meses, el cerebro todavía está aprendiendo a procesar el mundo poco a poco. Las luces, los sonidos, las voces, los movimientos y hasta las caras nuevas pueden resultar estímulos intensos. Por eso, muchas veces, cuando creemos que el bebé “se aburre” y necesita entretenerse, en realidad está cansado, saturado o simplemente necesita calma.
Estos son los tres errores más comunes que muchos adultos cometen sin darse cuenta al intentar entretener a un bebé pequeño.

Es uno de los errores más frecuentes. El bebé empieza a moverse más, se retuerce, aparta la mirada, se queja o parece incómodo… y automáticamente pensamos que necesita más estímulos.
Entonces llegan las canciones, los juguetes, los saltitos, el gimnasio de actividades o cambiarle continuamente de postura. Pero muchas veces el problema no es el aburrimiento, sino justo lo contrario: demasiada información para un cerebro todavía inmaduro.
A esta edad, el cansancio no siempre se parece al cansancio de un adulto. Algunos bebés, cuando están agotados, no se quedan tranquilos sino que se activan más, lloran más y parecen incluso más inquietos.
Por eso, antes de intentar entretenerle desesperadamente, conviene observar otras señales:
En muchos casos, lo que realmente necesita no es más juego, sino descansar, bajar estímulos o simplemente estar en brazos en calma.

Hoy existen cientos de productos pensados para estimular a los bebés desde muy pequeños: móviles con luces, mantas musicales, juguetes sensoriales, coches que suenan, contrastes visuales… Y aunque algunos pueden ser útiles en momentos concretos, el problema aparece cuando intentamos llenar todo el tiempo del bebé con estímulos constantes.
A los 2 o 3 meses no necesitan un “parque de atracciones” alrededor para desarrollarse bien. De hecho, muchas veces disfrutan muchísimo más mirando una cara conocida, observando la luz que entra por la ventana o escuchando una voz tranquila.
Cambiarles continuamente de actividad también puede acabar saturándoles. Pasar del gimnasio al sonajero, luego a una canción, después a moverle en brazos y luego a otro juguete puede generar justo el efecto contrario al que buscamos: más irritabilidad y más dificultad para calmarse.
Los expertos recuerdan que el desarrollo en esta etapa ocurre sobre todo a través del vínculo, la observación y la interacción cotidiana. No hace falta estimularles constantemente para que aprendan.

Muchos padres sienten culpa cuando el bebé está simplemente tumbado mirando alrededor sin hacer “nada”. Existe la sensación de que hay que aprovechar cada momento despierto para estimularle. Pero uno de los mayores descubrimientos para muchas familias es entender que los bebés también necesitan tiempo tranquilo para observar y procesar el entorno a su ritmo.
Estar unos minutos boca arriba moviendo brazos y piernas, mirar una sombra, escuchar sonidos de casa o quedarse observando la cara de quien le cuida también forma parte de su aprendizaje. No todos los ratos despiertos necesitan una actividad organizada.
De hecho, intentar entretener continuamente a un bebé puede acabar generando justo lo contrario de lo que buscamos: un bebé más saturado, más irritable y con más dificultad para relajarse.
Según un artículo publicado en la revista Espirales, existen cuatro áreas de estimulación que son de gran importancia para el desarrollo infantil. Estas son la cognitiva, la motriz, la del lenguaje y la socioemocional.
Debemos tener en cuenta todas ellas porque son las que hacen posible que nuestro bebé crezca y se desarrolle con éxito. Aquí van algunos consejos sobre cómo sí entretener al bebé para no caer en la sobreestimulación.
Y recuerda, no intentes entretenerle constantemente porque no lo necesita. La calma, el contacto y la rutina también forman parte de su desarrollo.
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