





















Un estudio científico comprueba que es frecuente que muchas mujeres acaben quedándose embarazadas a la vez que sus amigas
Publicado por María Machado
Periodista especializada en parenting, infancia y crianza
Creado: Actualizado:
Hay grupos de amigas en los que parece ocurrir casi de golpe. Una anuncia su embarazo y, pocos meses después, otra también. Luego otra más. De repente, los grupos de WhatsApp empiezan a llenarse de ecografías, nombres de bebé, descuentos en carritos o dudas sobre lactancia. Al menos, así está pasando entre mis amigas del colegio, las de toda la vida. Desde que la primera tuvo su bebé, la cascada de tests positivos no ha parado, yo incluida.
También pasa en oficinas, entre hermanas o incluso en grupos de madres del colegio. Tanto, que muchas personas terminan diciendo medio en broma que “el embarazo se contagia”.
Y aunque no exista ningún mecanismo biológico capaz de hacer que una mujer se quede embarazada solo porque otra lo esté, la ciencia sí ha encontrado algo interesante detrás de este fenómeno social que tantas personas reconocen.
Un estudio realizado en Alemania con más de 33.000 mujeres observó que, después de que una compañera tuviera un bebé, las probabilidades de que otra mujer de la misma empresa iniciara su primer embarazo llegaban a duplicarse durante el año siguiente.
Pero ¿por qué ocurre esto? Hay algunas claves que ayudan a comprenderlo.

Muchas veces, el deseo de tener hijos no depende únicamente de querer ser madre o no. También influyen el miedo, las dudas, el momento vital o la sensación de no saber cómo encajará todo eso en la vida real.
Por eso, cuando una amiga cercana o una compañera atraviesa un embarazo delante de ti, la maternidad deja de ser una idea abstracta y empieza a verse como algo cotidiano y posible.
De repente observas cómo lo comunica en el trabajo, cómo organiza sus citas médicas, cómo sigue con su rutina o cómo afronta los cambios físicos y emocionales. Y todo eso ayuda a imaginarse en esa misma situación. A través de una amiga embarazada, se puede ver tanto lo bonito del proceso de la gestación... como lo menos bonito.
Este “aprendizaje social” se produce porque observamos las experiencias de las personas que tenemos cerca. Y esto hace que las sintamos más próximas y posibles.

Hay una parte emocional que muchas mujeres reconocen enseguida cuando una amiga se queda embarazada.
A veces no ocurre nada. Pero otras veces, acompañar de cerca ese proceso activa preguntas que quizá llevaban tiempo escondidas o aparcadas por falta de tiempo, miedo o simplemente porque nunca parecía el momento adecuado. “¿Y si yo también quiero esto?”, “¿Y si estoy esperando demasiado y luego no puedo?”...
No significa que todas las mujeres quieran ser madres ni que exista una presión automática. Pero sí parece claro que las decisiones importantes de la vida están muy influidas por el entorno emocional y social.
Las personas nos influimos constantemente unas a otras, especialmente cuando compartimos amistad, rutina o momentos vitales parecidos. Y cuando varias amigas están en edades similares, con relaciones estables o situaciones personales parecidas, es más fácil que algunas decisiones empiecen a coincidir.

Este "efecto contagio" afecta especialmente a las mujeres que todavía no tenían hijos. Y tiene sentido. El primer embarazo suele venir acompañado de muchas dudas relacionadas con el trabajo, el dinero, la pareja, la libertad personal o el miedo a no sentirse preparada.
Sin embargo, cuando alguien cercano atraviesa esa experiencia y consigue adaptarse, aunque no sea de manera perfecta, el cerebro empieza a percibir la maternidad como algo viable. Porque una cosa es imaginar todos los problemas posibles y otra ver a una amiga real sobreviviendo al cansancio, organizándose y descubriendo poco a poco cómo hacerlo.
Eso no elimina las dificultades, pero sí reduce parte del miedo hacia el embarazo y todo lo que conlleva.
Este efecto se nota especialmente en el entorno laboral porque es uno de los lugares donde más tiempo compartimos con otras personas adultas. Allí vemos etapas importantes de la vida de quienes nos rodean y, muchas veces, terminamos comparando nuestros propios planes de futuro con los suyos.

No exactamente. El embarazo no funciona como un virus ni existe una especie de “efecto hormonal colectivo” entre amigas, pero sí hay algo social, emocional y psicológico detrás de este fenómeno.
Las decisiones relacionadas con la maternidad están muy conectadas con el contexto, las relaciones y las experiencias cercanas. Y cuando una mujer de nuestro entorno da el paso, muchas veces hace que otras empiecen a replantearse cosas que quizá ya llevaban tiempo rondándoles por dentro.
¿Y sabes lo mejor de todo esto? Como yo misma he comprobado, compartir tu embarazo con tus mejores amigas será una experiencia muy especial. ¡Y vuestros hijos serán amiguitos!
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。