



























Conoce las recomendaciones de experta para una elección segura y saludable.
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El chupete es un recurso útil para los niños desde su temprana edad. Puede ayudarles a calmarse, a aliviar momentos de estrés o incomodidad y a conciliar el sueño con mayor facilidad. El efecto de succión tiene un efecto tranquilizador que resulta muy beneficioso durante los primeros meses de vida.
Sin embargo, su uso debe ser consciente y limitado. Aunque aporta ventajas, un empleo prolongado o inadecuado puede interferir en el correcto desarrollo de la boca, afectando al paladar, la posición de los dientes e incluso la forma en la que el niño respira o habla más adelante. Por eso, no se trata de eliminarlo por completo, sino de utilizarlo con criterio. Descubre cómo escogerlo adecuadamente.
La doctora María José Bruera Santini, pediatra (@dra.josepediatra), recuerda que el chupete no es malo en sí mismo. De hecho, está recomendado por la Academia Americana de Pediatría porque puede actuar como un factor protector frente al síndrome de muerte súbita del lactante. Además, ayuda a calmar a los bebés, aliviar molestias y facilitar el sueño. La clave está en elegir bien el tipo de chupete, controlar su uso y limitar el tiempo.
Subraya que lo ideal es optar por un chupete de base plana, flexible, transpirable y lo más pequeño posible. Un error común es aumentar el tamaño conforme el niño crece, algo que no se recomienda. También conviene evitar ciertos diseños que pueden favorecer la deformación del paladar.

Respecto al tiempo, se aconseja introducir el chupete después del primer mes de vida, cuando la lactancia ya esté bien establecida. Asimismo, es importante retirarlo lo antes posible, preferiblemente antes de los dos años, para evitar problemas en el desarrollo bucodental.
Por último, según la experta, el uso debe ser puntual y consciente. El chupete debería emplearse solo en momentos necesarios, como para dormir o consolar. Muchos bebés lloran por otras razones, hambre, sueño o incomodidad, y recurrir automáticamente a él puede enmascarar esas necesidades. Además, llevarlo colgado en la ropa favorece un uso continuo e innecesario.
La doctora Bea Fombella, odontóloga, coincide, vía Instagram (@mami_odontopediatra), en que es necesario optar por modelos lo más pequeños posible y evitar tamaños excesivos que no se ajusten a su etapa de crecimiento.
Recomienda no superar la talla 6, ya que a partir de ese punto el tamaño puede resultar poco adecuado para la boca del bebé. Otro detalle relevante es la forma de la tetina: cuanto más fina sea la zona entre la base y la tetina, menor será la presión que ejerce sobre el paladar.

Además, es preferible escoger chupetes sin argolla, ya que esto reduce el riesgo de tirones accidentales o pequeños golpes. Siempre que sea posible, también se recomiendan los modelos fisiológicos, diseñados para respetar mejor la anatomía de la boca.
En todo caso, la experta recuerda que "no existe el chupete perfecto, solo opciones menos buenas. Lo importante es usarlo bien, retirarlo a tiempo y vigilar cómo influye en la mordida". Ante la duda, recuerda que es preferible consultar siempre con tu pediatra.
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