



















A muchas familias nos aconsejaron exponer a la luz solar a nuestros recién nacidos para que no se pusieran amarillos, ¿pero es esto efectivo?
Publicado por María Machado
Periodista especializada en parenting, infancia y crianza
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¿A ti también te dijeron que pusieras a tu bebé recién nacido junto a la ventana para que le diera la luz del sol? Porque a mí sí. Mi hija nació hace muy poco y, como a tantos recién nacidos, le apareció esa ictericia leve, no patológica, que tiñe la piel de un amarillo suave. Y por supuesto, me recomendaron que, con precaución, la expusiera al sol de forma indirecta. Sin embargo, ahora un estudio científico reciente ha desmentido que este consejo tan extendido funcione.
Pero antes de seguir adelante, tengamos algo en cuenta. Según la Asociación Española de Pediatría, la ictericia puede considerarse normal en los recién nacidos, es decir fisiológica. Eso siempre que se mantenga dentro de unos límites y no dure más de unos pocos días o semanas. La causa de que la piel se ponga amarillita se encuentra en el hígado que sigue siendo inmaduro y no puede eliminar la bilirrubina por completo.

Este estudio, publicado en marzo de 2026 en Anales de Pediatría, parte de una realidad que muchos padres reconocerán, ya que aún hoy se sigue recomendando en los hospitales cuando un bebé nace. Se trata de poner al recién nacido, durante un ratito cada día, junto a la ventana para exponerlo a la luz solar y, así, prevenir la ictericia o que esta no vaya a más.
En este artículo científico, se quiso comprobar qué tipo de luz llega realmente al recién nacido cuando está al otro lado del cristal. El objetivo de ello era analizar cómo influye en el bienestar de los bebés.
Para ello, los científicos midieron la luz solar en distintas condiciones (días soleados y nublados) y analizaron cómo atraviesa diferentes tipos de ventanas habituales en las casas.
Los resultados son claros: la luz que pasa a través del cristal puede tener una intensidad muy alta, incluso superior a la que se usa en fototerapia hospitalaria. Además, se incluye no solo la luz útil (la azul), sino también radiación ultravioleta (UVA) e infrarroja.
Además, no se puede controlar ni la cantidad ni el tipo de luz que recibe el bebé, lo que hace que no podamos calibrar si una exposición está siendo peligrosa.
A diferencia de los tratamientos de fototerapia que los recién nacidos pueden recibir en el hospital, en caso de que así lo paute un pediatra, la luz del sol a través de la ventana no puede administrarse de una manera precisa y segura para el bebé. Tampoco se pueden dar pautas generales a todas las familias, puesto que puede variar mucho según la hora en la que se pone al bebé, el clima, la orientación de la casa, etc. Es decir, es una exposición sin ningún control.

Este estudio científico no se queda solo en explicar por qué no se debería poner a los bebés en la ventana. También advierte de posibles riesgos como:
Además, la cantidad de luz que recibe el bebé puede variar muchísimo sin que los padres lo perciban. Esto hace imposible saber si está siendo beneficioso o no (spoiler: seguramente no lo es).
La asesora de lactancia Alba Padró ha compartido en sus redes sociales (@albapadibclc) un vídeo en el que comenta los resultados de este estudio:
“¿Cuántas de vosotras habéis tenido un niño con ictericia? Y no ha sido una ictericia patológica, con lo cual os han dicho bueno, cuando llegues a casa lo dejas desnudito detrás de la ventana unos cuantos minutos.
Llevo en el mundo de la lactancia como 26 años aprendiendo de la lactancia, desde que fui madre, y esta es una de las recomendaciones que más claramente sabíamos que eran inadecuadas. Pues acaba de salir un estudio, 25 de marzo de 2026, que dice que esta recomendación no sirve para nada, que cuando los niños sanos tienen ictericia, no hay que ponerlos a tomar el sol a través de la ventana.
¿Qué hay que hacer con un niño que tiene ictericia fisiológica? Alimentarlo, darle más teta. El sol no hace nada, ni sirve de nada, e incluso puede ser peligroso.”
El estudio es muy claro en este punto: poner al bebé al sol detrás de una ventana no forma parte de las estrategias recomendadas para prevenir o tratar la ictericia en casa.
Por supuesto, lo primero que se debe hacer es la valoración por parte del pediatra para determinar cómo está el bebé y qué necesita. En caso de que sea necesario, este profesional de la salud recomendará hacer un seguimiento de los niveles de bilirrubina y, si así lo considera, un tratamiento de fototerapia en un entorno clínico (es decir, de forma controlada y segura).
Además, como recuerda Alba Padró, en el caso de la ictericia fisiológica, la alimentación (especialmente la lactancia materna) juega un papel clave.
Si a ti también te dijeron eso de "pon a tu bebé en la ventana para que no se ponga amarillo", ¡no eres la única! Por suerte, cada vez la ciencia avanza más para que podamos darles a nuestros recién nacidos todos los cuidados que necesitan en este momento tan especial (y vulnerable) de sus vidas.
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