























Descubre las estrategias prácticas para acompañarles, regular sus emociones y recuperar la calma.
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Un niño desbordado por sus emociones puede reaccionar de maneras muy diferentes. En algunos casos, se enfrenta a un bloqueo emocional, que viene a ser una respuesta automática ante una intensidad que no saben cómo gestionar ni expresar. En estos casos, entran en bucle y no son capaces de extraerse de esta emoción.
Al igual que el resto de manifestaciones, como las rabietas, requiere atención, acompañamiento y herramientas que les ayuden a identificar, nombrar y gestionar lo que sienten de forma segura. En este sentido, los padres tienen un papel clave ya que pueden guiar, desde el conocimiento y el cariño, a su pequeño. Estas son las claves desveladas por una psicóloga para ayudar a un niño a enfrentarse a ello de manera eficaz.
La doctora Katia Aranzabal Barrutia, psicóloga infantil, explica, vía Instagram (@katiaranzabal), que cuando los niños entran en un estado de bloqueo emocional, es decir, cuando se encuentran atrapados en una emoción y no logran salir de ella, es importante ayudarles a canalizar lo que sienten de forma saludable. Más que intentar razonar o forzar que se calmen, lo que realmente necesitan es una vía para liberar esa intensidad emocional y reconectar con su cuerpo.
Una forma sencilla de hacerlo es a través del movimiento. Por ejemplo, la experta recomienda convertir unos calcetines en pequeñas pelotas y animarles a lanzarlas sin parar durante unos minutos. Puede ayudarles a soltar tensión física mientras desvían su atención de lo que les está desbordando. Este tipo de actividad combina descarga y distracción de manera muy eficaz.
Otra opción es utilizar papel de embalar en el suelo para que puedan saltar encima. Cada salto actúa como una forma simbólica de "aplastar" esa emoción que les incomoda, mientras el impacto físico contribuye a liberar la energía acumulada.

También se puede trabajar desde lo simbólico a través de la escritura. Invitarles a poner en palabras aquello que sienten, aunque sea con ayuda, y después romper ese papel en trozos pequeños simboliza la liberación y transformación de esas emociones negativas. Guardar los pedazos en un recipiente refuerza esta perspectiva.
Este tipo de propuestas, basadas en la acción y la expresión, son herramientas muy útiles para acompañar a los niños en momentos de bloqueo, ya que les permiten gestionar sus emociones y canalizarlas de forma efectiva, según la profesional.
Desde el centro de educación emocional EducaTastic recuerdan, vía Instagram (@educatastic), la importancia de empezar por la validación de sus emociones. Reconocer lo que siente un niño, sin minimizar ni juzgar, les ayuda a sentirse entendidos y seguros. Es una manera de reforzar su confianza y autoestima.
A la vez, estimular el autoconocimiento resulta muy útil: hablar con ellos sobre sus fortalezas y debilidades les ayuda a entenderse mejor y a desarrollar una relación más sana consigo mismos.
Otra herramienta importante es la educación en positivo, centrada en acompañar en lugar de castigar. Este enfoque favorece la motivación interna y el aprendizaje emocional. Prácticas como la respiración consciente y la atención plena pueden también ayudarles a recuperar la calma en momentos de intensidad emocional, facilitando que conecten con el presente.
Por último, trabajar la tolerancia a la frustración es esencial. Enseñarles a esperar, a gestionar la incomodidad y a no depender de recompensas inmediatas contribuye a desarrollar una mayor resiliencia. Fomentar la gratificación progresiva les ayuda a entender que no todo se obtiene de forma instantánea, fortaleciendo así su capacidad de esfuerzo y autocontrol, según los profesionales.
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