
























Conoce las claves para evitar sobrecargar al hermano mayor tras la llegada del bebé.
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El vínculo entre hermanos se suele instaurar de forma natural. Aunque puedan surgir celos o miedo ante los cambios que supone la llegada de un bebé y por ende, de nuevos roles familiares, cada uno acaba encontrando su sitio naturalmente. Aun así, es fundamental que para el hermano mayor, la llegada del pequeño no se convierta en un peso y una responsabilidad muy alta.
Si bien suele sentir la necesidad de cuidarlo, conviene evitar que adopte un papel excesivamente protector o adulto para su edad. Lo importante es que pueda seguir viviendo su infancia con normalidad, sin sentirse responsable del bienestar del bebé ni obligado a ceder constantemente. Descubre, en palabras de experto, cómo evitarlo.
El reconocido psicólogo Javier de Haro explica, vía su cuenta de Instagram (@psicologo_teayudoaeducar), que es totalmente normal que entre hermanos exista apoyo mutuo. Ambos aprender a cuidarse, acompañarse y preocuparse unos por otros. Pero este cuidado no tiene por qué depender necesariamente de quién sea el mayor.
En efecto, según el profesional, puede ser problemático cuando el mayor empieza a asumir responsabilidades emocionales o prácticas que no corresponden a su edad. A veces, de forma inconsciente, se espera de él que sea siempre el comprensivo o el que cede. Estas expectativas pueden llevarle a crecer demasiado rápido y a sentir presión constantemente. Se convierte, en este sentido, en un "hermano mochila".

Cuando un niño siente que debe estar pendiente de su hermano en todo momento, suele aprender a priorizar las necesidades de los demás antes que las suyas. Aunque desde fuera parezca maduro o responsable, también puede estar renunciando a momentos importantes de su infancia. Entre ellos, disfrutar de tiempo exclusivo con sus padres, sentirse reconocido por quien es y no solo por su rol dentro de la familia, o simplemente poder actuar como un niño más, sin cargas añadidas, explica.
La psicóloga Andreina Fereira, vía TikTok (@terapiandre), coincide. Según explica, los hermanos mayores pueden ayudar y colaborar en casa, pero no deberían asumir responsabilidades que corresponden a los adultos. Delegar en ellos el cuidado constante de los pequeños o hacerles sentir responsables de su bienestar puede acabar suponiendo una carga emocional demasiado grande para su edad.
La clave está en encontrar un equilibrio entre fomentar el vínculo entre hermanos y proteger la infancia del mayor. Para ello, es clave evitar frases o actitudes que le hagan sentir responsable del pequeño, como pedirle constantemente que ceda o que vigile.

También resulta importante reservar momentos exclusivos con el hermano mayor, aunque sean cortos, para que siga sintiéndose atendido y valorado a nivel individual. Compartir tiempo a solas con los padres, escuchar sus emociones sin juzgarlas y permitirle expresar celos o enfado sin culpa puede ayudarle a adaptarse mejor a las nuevas dinámicas de la familia. Es también necesario evitar las etiquetas y no dar por hecho que cada uno tiene un papel que cumplir.
La idea no es impedir que el hermano mayor ayude o participe en el cuidado del bebé, sino asegurarse de que lo haga desde el cariño y no desde la obligación. Porque, aunque haya adquirido un nuevo rol dentro de la familia, sigue necesitando sentirse niño, protegido y acompañado en su propio proceso de crecimiento.
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