


























Conoce las claves para apoyar a tu hijo frente a una decepción en el ámbito deportivo.
Creado: Actualizado:
Las actividades extraescolares de los niños suelen implicar grandes alegrías, derivadas de victorias, pero también decepciones, por las derrotas. Aunque sean situaciones comunes, para los más pequeños, e incluso para los adolescentes, puede ser difícil gestionar estas emociones. En esta etapa, tanto el éxito como el fracaso puede impactar su autoestima y su confianza, de ahí la importancia de acompañar.
Aprender a ganar con humildad y a perder con resiliencia forma parte de su desarrollo. Pero, este proceso no siempre es automático: requiere comprensión y herramientas adecuadas por parte de los adultos. Padres, madres y educadores desempeñan un papel clave en este sentido. Estas son algunas de las recomendaciones profesionales para acertar.
La doctora Anna Arenas, psicóloga infanto-juvenil, destaca en Instagram (@anitapsicologia), algunos consejos especialmente útiles. Entre ellos, recomienda, la importancia de validar sus emociones. En lugar de restar importancia con frases que buscan animar rápidamente, es más efectivo reconocer cómo se sienten y el esfuerzo que han hecho. Darles ese espacio emocional no dispara su malestar, sino que les ayuda a entender y gestionar mejor lo que sienten.

A su vez, es importante escuchar sin intentar corregir o eliminar lo que el niño siente. En muchos casos, no necesitan soluciones inmediatas ni explicaciones que minimicen su malestar, sino sentirse comprendidos y acompañados. Escuchar con calma, sin juzgar ni comparar, crea un espacio seguro donde pueden expresar sus emociones con libertad.
También aconseja evitar centrarse únicamente en el resultado final. Perder no es agradable, pero ofrece una valiosa oportunidad de aprendizaje. A través de las derrotas se desarrollan habilidades como la superación, el esfuerzo y la resiliencia, muchas veces más que con las victorias.
En lugar de enfocarse en lo que no se logró, es más útil poner atención en lo que se ha aprendido durante el proceso y en las experiencias que deja cada situación.
Diotimy Codjambassis, psicóloga deportiva y clínica, recuerda también vía Instagram (@psico.toticodjambassis) la importancia de no apresurarse a consolar. Puede que no quiera hablar de inmediato, y eso también es válido. A veces, tu presencia tranquila y cercana ya es suficiente apoyo.
Es importante recordar que un resultado no define quién es. Perder no lo etiqueta ni determina su valor. Es clave reconocer y destacar su dedicación y el esfuerzo que ha puesto, más allá de si ha ganado o no.

La experta también incide en que aunque las derrotas duelan, también representan una oportunidad para aprender y crecer. Son parte del camino y contribuyen a desarrollar fortaleza y madurez emocional.
Por lo tanto, como padre o madre, cabe tener presente que el acompañamiento emocional es más útil que la corrección inmediata: cuando los adultos validan lo que el niño siente y no intentan “arreglar” el sentimiento al instante, les beneficia a nivel emocional a largo plazo. La escucha tranquila y sin juicio es fundamental para que puedan afrontarlo de manera eficaz.
En todo caso, el foco debe estar en el proceso, no en el resultado. Las experiencias de error o derrota funcionan como oportunidades de desarrollo. Tenlo muy presente para evitar que renuncie a practicar. Estas lecciones son, además, aplicables a diferentes ámbitos de su vida.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。