

























Descubre estas actividades sencillas para jugar, refrescarse y reforzar el vínculo en verano.
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Las altas temperaturas nos incitan a disfrutar del agua en familia. Piscina, playa... existen numerosas opciones para refrescarse y disfrutar de momentos únicos. Aunque pueda parecer complicado, también es posible divertirse con actividades acuáticas con las más pequeños, adaptando el entorno a sus necesidades y ritmo.
Eso sí, siempre bajo la máxima supervisión y con medidas de seguridad adecuadas. Con las precauciones adecuadas, el agua puede convertirse en un espacio ideal de juego, estimulación y conexión familiar durante los meses de verano. Descubre cómo aprovecharlo.
Jugar en el agua con tu bebé cuenta con varios pros. Además de refrescar, ayuda a fortalecer el vínculo familiar. Además, el movimiento y los diferentes estímulos que propicia el agua contribuye a su desarrollo psicomotor. El pequeño descubre nuevas sensaciones, tanto táctiles como visuales. Asimismo, es un momento de relajación único.
Sin embargo, requiere tomar ciertas precauciones, sobre todo en lugares públicos. La entrenadora de natación infantil Emeline Riffier recuerda, a través de Instagram (@bebesnageurs), que los pediatras recomiendan esperar a que el bebé haya recibido los refuerzos de sus vacunas antes de llevarlo a una piscina municipal. Suele ocurrir alrededor de los 4 meses de edad.

Explica que es fundamental prestar especial atención tanto a la temperatura del agua como del ambiente. Los bebés no son capaces de regular bien su temperatura corporal y pueden sufrir hipotermia si el agua está demasiado fría. En el caso de un pequeño de unos 4 meses, se aconseja que el agua esté al menos a 32 ºC y no prolongar demasiado el tiempo en el agua.
Por último, señala que es importante vigilar posibles signos de hipotermia como temblores, escalofríos o labios azulados. En caso de detectarlos, se debe sacar al bebé del agua y abrigarlo de inmediato. En general, muchos expertos recomiendan esperar hasta los 8 o 9 meses para disfrutar plenamente de la piscina municipal con mayor seguridad y comodidad.
En caso de que todos los requisitos se cumplan, se puede aprovechar este momento para jugar. Una de las opciones más infalibles es el juego de las burbujas. Formarlas en el agua puede suponer un estímulo fácil y visualmente llamativo para los más pequeños.
Desde el área pediátrica de Babyspa Vitasana (@babyspa_vitasana), se recomienda el juego de las pataditas "cara a cara". Consiste en sujetar al bebé por debajo de las axilas, mirando hacia ti, para que mueva las piernas. Asimismo, el juego "caza burbujas" puede ser divertido. La idea es dejar un juguete flotante cerca del pequeño y ayudarle a moverse para alcanzarlo. Además de desarrollar el movimiento voluntario, consigue fomentar la atención.

Los expertos también aconsejan probar con el "péndulo acuático". Consiste en sostener al bebé por debajo de los brazos y moverlo suavemente de un lado para otro tocando el agua con los pies. Es una manera de estimular su equilibrio y su orientación.
En todo caso, antes de empezar a jugar, es fundamental asegurarse de que el pequeño esté en condiciones óptimas y ante la duda, no dudes en consultar con tu pediatra para saber si existe alguna contraindicación. Lo más importante es disfrutar de manera segura y consciente, limitando al máximo el riesgo.
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