



















Acompañalo con empatía y herramientas prácticas para que desarrolle esta habilidad a su propio ritmo.
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Aunque compartir juguetes pueda parecer una evidencia, sobre todo en edades tempranas edades, muchos niños se resisten a hacerlo, incluso con sus propios hermanos. Esto no significa que sean egoístas, sino que están atravesando una etapa en la que el sentido de pertenencia y lo "suyo" es clave para su desarrollo.
Necesitan sentirse seguros respecto a lo que les pertenece antes de poder abrirse a compartir con otros. Por eso, más que imponer esta conducta, es importante acompañarles con paciencia, darles el ejemplo en el día a día y brindarles oportunidades para practicar. Es fundamental entender que es un proceso y que no se pueden esperar resultados de un día para otro. Descubre cómo ayudarles.
La doctora Melisa Jurozdicki, pediatra, explica vía Instagram (@pediatra.mel), que compartir es una habilidad que se va desarrollando con el tiempo y con acompañamiento. Una forma de ayudarlo es hacer que viva la experiencia en casa, mostrándole con acciones cotidianas cómo los objetos pueden prestarse y devolverse.
Por ejemplo, puedes probar a decir "Te presto mi botella" y luego "cuando termines, me la devuelves", para que comprenda que compartir no implica perder las cosas para siempre.

También puede ser útil proponerle juegos donde tenga que elegir entre dos juguetes cuál usa él y cuál se le da a otra persona, lo que le permite practicar esta dinámica de forma concreta.
Además, es importante reforzar con palabras positivas los momentos en que logra esperar o compartir, destacando lo que hizo bien para que pueda repetirlo. En definitiva, compartir se aprende con paciencia, ejemplos cotidianos y experiencias guiadas dentro del entorno familiar.
Estas técnicas son útiles y permiten evitar la imposición. En efecto, tal y como subraya la psicóloga Carola Mira Kulenkampff en Instagram (@carolamirapsicologa), forzar a un niño a compartir puede generar justo el efecto contrario al que buscamos. Frases como “comparte con tu hermano” o “préstale el juguete”, aunque nacen de una buena intención, muchas veces pasan por alto una necesidad fundamental en la infancia: sentir que lo propio está protegido.
La experta aclara que en estas etapas, los niños no son egoístas; están construyendo su sentido de pertenencia. Cuando los obligamos, no fomentamos la empatía, sino que pueden interpretar que lo que sienten o necesitan no es importante. Con el tiempo, esto puede derivar en desconexión emocional o en actitudes de ceder siempre, incluso cuando no quieren.
Obligarles a compartir generar rechazo, frustración o incluso inseguridad, ya que sienten que pierden el control sobre sus propias cosas. Por lo tanto, es fundamental evitar presionar u obligar sino explicar y enseñar, desde el cariño y el respeto.
Los niños necesitan tiempo para procesar estas experiencias, comprender lo que sienten y reconocer también las emociones de los demás. Poco a poco, serán capaces de desarrollar una empatía auténtica y una disposición a compartir que nace de la comprensión y no de la imposición. Todo ello es clave para su desarrollo personal y el moldeamiento de su comportamiento como niño pero también como futuro adulto.
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