




















Descubre cómo puede influir en tu bienestar y en el desarrollo de tu bebé.
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Los hábitos durante el embarazo influyen de forma clara en el desarrollo del feto, tanto a corto como a largo plazo. Entre ellos, uno de los más comentados es el de escuchar música. Aunque el bebé no oiga las melodías como lo hacemos nosotros, sí percibe estímulos sonoros a través del líquido amniótico.
Es más: a partir del segundo trimestre, el sistema auditivo empieza a desarrollarse lo suficiente como para captar sonidos del exterior, como la voz de la madre, su ritmo cardíaco y también sonidos ambientales filtrados, de ahí la importancia de empezar a cuidar los sonidos. ¿Pero por qué escuchar música, bajo ciertas condiciones, es tan positivo?
El doctor Jorge Forero, ginecólogo, destaca vía Instagram (@drjorgeforeroginecologo), que la música suave puede convertirse en un estímulo positivo para el bebé incluso durante la etapa prenatal. El feto puede captar vibraciones y patrones sonoros a través del entorno uterino, viviendo una experiencia sensorial temprana.
Para la madre, cuenta con beneficios claros. Escuchar música tranquila favorece la relajación, ayuda a reducir el estrés y contribuye a generar un estado emocional más equilibrado durante el embarazo.
Además, estos momentos de calma pueden fortalecer el vínculo emocional con el bebé, favoreciendo una sensación de conexión, presencia y serenidad compartida. Son primeros instantes privilegiados.
Aún así, el profesional recuerda que no todo vale a la hora de escuchar música. Puede formar parte de un entorno tranquilo y beneficioso para la madre y el bebé. Sin embargo, es importante cuidar cómo se realiza.
Puede resultar perjudicial si el volumen es demasiado alto, si se trata de sonidos muy fuertes o con vibraciones intensas, o si se expone directamente al abdomen mediante auriculares colocados sobre la barriga, según el profesional. Este tipo de prácticas no es recomendable, ya que el feto percibe las vibraciones de forma más directa y no necesita estímulos excesivos.

Tampoco es recomendable someter al bebé a ciertos entorno. Entre ellos se incluyen los conciertos con volumen excesivo, la cercanía a altavoces o sistemas de sonido potentes, así como los espacios donde el ruido es constante e intenso durante periodos prolongados. En resumen, se trata de disfrutar de la música de manera suave y equilibrada, priorizando siempre un entorno sonoro seguro y agradable.
La doctora Astrid Mariana Martínez, ginecóloga obstetra, explica vía Instagram (@gineastrid), que el conocido como "efecto Mozart" genera mucho debate. "La realidad es que la música clásica, y especialmente Mozart, pueden tener un impacto positivo en el desarrollo cerebral del bebé durante el embarazo", según afirma.
En efecto, la música puede estimular áreas cerebrales vinculadas con la memoria, la atención y la creatividad. Según la profesional, si bien no existe evidencia concluyente de que la música de Mozart por sí sola aumente la inteligencia, sí se ha observado que la estimulación sonora temprana puede favorecer el desarrollo emocional y la conexión afectiva desde el vientre materno.
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