









Había oído hablar de náuseas pero nadie me había avisado del cansancio en las primeras semanas | Semana 6 de embarazo | Una mamá como tú
Publicado por María Machado
Periodista especializada en parenting, infancia y crianza
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Si antes de quedarme embarazada alguien me hubiera preguntado cuáles eran los síntomas que más miedo me daban, habría respondido sin pensarlo: las náuseas. Era lo que siempre había oído, lo que veía en las películas y lo que me contaban otras madres. Pero resulta que, de momento, las náuseas todavía no han aparecido. Lo que sí ha llegado con fuerza es un cansancio que no esperaba en absoluto o, al menos, no tan pronto, en la semana 6 de embarazo.
Y cuando digo cansancio, no me refiero a terminar el día con ganas de tumbarme en el sofá. Hablo de levantarme ya sin demasiada energía, de notar los ojos pesados en cuanto me siento en una silla o de pensar, más de una vez, que sería perfectamente capaz de echarme una siesta en cualquier rincón.
👉 Este artículo forma parte de "Una mamá como tú", el diario en el que comparto mi embarazo semana a semana. Si todavía no has leído el relato completo de la semana 6, te invito a empezar por ahí y seguir este camino conmigo desde el principio.

Me hace gracia porque, por fuera, casi nadie diría que estoy embarazada. Todavía no tengo barriga y mi vida sigue siendo prácticamente la misma. Pero por dentro parece que alguien ha puesto todas las máquinas a funcionar al mismo tiempo. Y claro, ¡eso me hace estar exhausta!
Por supuesto, no tardé en preguntarme si todo este cansancio era normal. Al buscar información descubrí que no es una sensación rara ni mucho menos.
Un estudio publicado en Journal of Nurse-Midwifery observó que las mujeres en el primer trimestre presentan niveles de fatiga significativamente mayores que las que no están embarazadas. Es decir, ese agotamiento tan difícil de explicar tiene una base fisiológica y forma parte de la experiencia de muchísimas mujeres embarazadas.
Por otro lado, la ginecóloga Clara Flores (@draclaraflores en redes sociales) lo explica de una manera muy clara: “Sí, la fatiga es uno de los síntomas más comunes, especialmente en el primer y tercer trimestre. Esto se debe a varios cambios en tu cuerpo: el aumento de la hormona progesterona, el crecimiento del bebé, el incremento del volumen sanguíneo y el mayor esfuerzo físico que implica esta etapa.”
Cuando lees algo así, todo empieza a tener sentido. Aunque todavía solo estoy de 6 semanas y tú, bebé, midas solo unos milímetros, mi cuerpo ya está haciendo un trabajo enorme. Hay cambios hormonales, se está formando la placenta y todo el organismo se está adaptando a una situación completamente nueva.
Quizá por eso hay días en los que siento que mi batería dura la mitad que antes.

También me tranquilizó saber que no todo depende de las hormonas. Como recuerda la doctora Flores, “factores como la mala calidad del sueño, el estrés o incluso niveles bajos de hierro pueden intensificar esta sensación de agotamiento.” Al final, es fácil que unas cosas se sumen a otras y que el resultado sea esa necesidad constante de parar un rato.
Lo curioso es que nadie me había hablado demasiado de esto. De las náuseas sí. De los antojos también. Incluso de los cambios de humor. Pero muy pocas personas me habían advertido de que podía pasarme el día entero bostezando o soñando con meterme en la cama antes de cenar.
Reconozco que al principio pensé que quizá estaba exagerando. Luego empecé a leer testimonios de otras mujeres y vi que muchas describían exactamente lo mismo: una especie de agotamiento difícil de comparar con cualquier otra etapa de su vida.
Eso no significa que haya que normalizar cualquier nivel de fatiga. La propia doctora Flores advierte que “aunque es algo esperado, es importante prestar atención: si el cansancio es extremo, persistente o interfiere con tus actividades diarias, es recomendable acudir con tu ginecóloga para una valoración adecuada.”
En mi caso, simplemente estoy aprendiendo a escuchar al cuerpo. Si necesito acostarme antes, lo hago. Si una tarde no me apetece hacer nada más que descansar, intento no sentirme culpable. Supongo que crear una vida consume mucha más energía de la que imaginaba.

Y esta ha sido una de las grandes sorpresas de esta semana 6 de embarazo. Yo esperaba luchar contra las náuseas y, en cambio, me he encontrado luchando contra los bostezos. Nadie me había preparado para tener tanto sueño, para sentir que podría quedarme dormida en cualquier momento.
Ahora entiendo que es parte del proceso. Y, como recuerda la doctora Flores, “descansar, mantener una buena alimentación y llevar un control prenatal adecuado son clave para tu bienestar y el de tu bebé.”
Así que, de momento, pienso hacerle caso. Si el cuerpo me pide bajar el ritmo, será por algo. En estas primeras semanas, dormir también es una forma de cuidar de ti, bebé.
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