






















Mantener hábitos estables durante las vacaciones es clave para el bienestar de los más pequeños.
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El verano es un momento de deleite y descanso para toda la familia. En estas semanas, se comparten momentos únicos que se pueden siempre compartir el resto del año. A nivel organizativo, los hábitos que marcan la vida diaria se suelen flexibilizar: los horarios cambian, las obligaciones disminuyen y hay más espacio para planes improvisados.
Sin embargo, mantener ciertos hábitos básicos también puede resultar beneficioso para los niños. En efecto, les brinda seguridad. No se trata de mantener una rutina rígida, sino de conservar pequeñas estructuras relacionadas con el descanso, la alimentación, el juego activo o el tiempo en familia. Descubre cómo aplicarlo de manera concreta en palabras de expertos.
El doctor Oscar Carreon, pediatra, explica a través de Instagram (@dr_oscar_carreon), que las vacaciones son una oportunidad perfecta para descansar, disfrutar en familia y romper con parte de la rutina habitual. Sin embargo, mantener cierta estructura durante el verano también resulta beneficioso para su estabilidad emocional.
El profesional incide en que conservar algunos hábitos facilita, además, que la vuelta al colegio en septiembre sea mucho más llevadera y menos estresante tanto para ellos como para los adultos. Si se produce una ruptura demasiado brusca, puede resultar traumático para la familia.
Recomienda mantener horarios relativamente estables para dormir y despertarse, aunque sean más flexibles que durante el curso. También conviene conservar rutinas básicas como las comidas principales y las colaciones saludables. Además, recalca la importancia de fomentar el juego activo al aire libre, eso si, siempre con protección solar adecuada.

También recomienda reducir el exceso de pantallas y ofrecer alternativas creativas, sensoriales o manuales. Es la temporada idónea para aprovechar el buen tiempo y las actividades exteriores. Además de favorecer el desarrollo, consigue evitar el aburrimiento y la omnipresencia digital.
Otra idea interesante es involucrarles en pequeñas tareas domésticas adaptadas a su edad, como preparar una merienda, ordenar juguetes o ayudar en la cocina, ya que también forman parte del aprendizaje y potencian su autonomía.
Por lo tanto, según recalca el experto, la clave está en encontrar un equilibrio: mantener hábitos saludables y cierta organización sin renunciar a los momentos especiales del verano, como los desayunos compartidos, las películas en el sofá o los pequeños caprichos compartidos en familia.
Aplicar estas rutinas va más allá de un tema de organización: es una garantía de bienestar para los pequeños. La doctora Natalia Azubel, pediatra, aclara en Instagram (@dra.nataliaazubel), que les brinda una sensación de seguridad y previsibilidad, lo que es clave en un momento de máxima flexibilidad como las vacaciones esolares.
Saber qué esperar en determinados momentos del día les ayuda a sentirse tranquilos y a desenvolverse con mayor confianza. Además, los hábitos estables contribuyen a regular mejor sus emociones y su conducta. Favorece un estado de ánimo más tranquilo.
Según la profesional, influye directamente en el descanso y el bienestar físico. Es un factor muy relevante en épocas en las que los horarios suelen alterarse. Por lo tanto, cuando existe un mínimo de organización, disminuyen el cansancio acumulado, el estrés y la irritabilidad y toda la familia se ve beneficiada.
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