

























Descubre estos pequeños gestos cotidianos pueden estar reforzando una desigualdad entre hijos sin que seas consciente.
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En ocasiones, de forma inconsciente, los padres pueden dar prioridad a un hijo debido a rasgos parecidos de personalidad, comportamientos más obedientes o simplemente porque sienten un vínculo más cercano con él. Esta realidad puede manifestarse en diferencias en la atención, el afecto o las expectativas dentro del entorno familiar.
Aunque esto no implique una falta de amor, sí puede crear un desequilibrio más o menos visible que afecte a los demás hijos. ¿Cómo afrontarlo de manera efectiva? Descubre algunas recomendaciones expertas para sobrellevar la situación de la mejor manera posible.
Según explica Pascale Anacreon, psicóloga clínica vía Instagram (@meditari.rd), esta preferencia suele estar relacionada con factores como el género, el orden de nacimiento o determinados rasgos de personalidad, y puede tener un impacto importante tanto a nivel emocional como psicológico y familiar.
De acuerdo con una investigación de la Asociación Americana de Psicología, los progenitores tienden a favorecer con mayor frecuencia a las hijas y a aquellos niños que se muestran más obedientes, agradables o colaboradores, según recuerda la experta.

¿Cómo se suele manifestar? El favoritismo entre hijos puede manifestarse de formas muy sutiles y, en muchas ocasiones, los propios padres no son totalmente conscientes de ello, según la profesional. Una de las señales más frecuentes es favorecer al hijo mayor o al menor, incluso en asuntos sencillos, a diario. También puede ocurrir que uno de los hijos se convierta, de forma implícita, en el “modelo a seguir”, utilizando sus logros o comportamientos como referencia constante para comparar al resto de hermanos.
Otra señal habitual aparece cuando los padres reaccionan de manera distinta según el hijo del que se trate. Por ejemplo, mostrando más comprensión hacia uno o siendo más exigentes con otro. Del mismo modo, el favoritismo puede relacionarse con las habilidades o talentos de cada niño, prestando mayor reconocimiento al que destaca académica, deportiva o socialmente, o incluso al que parece necesitar más apoyo.
Este tipo de dinámicas puede afectar de forma profunda la relación entre hermanos. Puede tener un impacto directo en sus vínculos, habitualmente basados en la colaboración, la confianza y el respeto mutuo. Cuando un hijo percibe un trato desigual, pueden surgir sentimientos de rivalidad, inseguridad o resentimiento que, si se mantienen en el tiempo, terminan debilitando la convivencia familiar y prolongándose incluso en la edad adulta.
Además, este tipo de dinámicas puede debilitar la relación entre hermanos y prolongarse incluso hasta la vida adulta, afectando a los vínculos familiares y favoreciendo relaciones problemáticas a largo plazo.

Para afrontarlo, es importante hacer visible la percepción de desigualdad sin entrar en acusaciones, para que los padres tomen conciencia de la situación. Es clave identificar los patrones emocionales y ver qué comentarios y actitudes se repiten. También es importante evitar las comparaciones y respetar la individualidad. Cada uno tiene sus propias necesidades.
Es, asimismo, importante validar las emociones y reconocer el malestar del menos "favorecido". La comunicación es fundamental para conseguir cambios de forma duradera y conseguir que el sistema no se refuerce con el paso del tiempo. Consultar la situación en familia con un profesional puede ser una solución para avanzar de forma eficiente.
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