

















Muchos padres consideran imprescindible esterilizar biberones y chupetes de su bebé tras el uso, pero los expertos dicen lo contrario
Publicado por María Machado
Periodista especializada en parenting, infancia y crianza
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Hay rutinas de la maternidad y la crianza que pasan de generación en generación casi como normas sagradas. Y una de las más extendidas tiene que ver con los biberones y los chupetes: hervirlos, esterilizarlos y desinfectarlos constantemente por miedo a los gérmenes. Si tienes o has tenido un bebé, seguro que te suena... Tanta es la importancia que se le da a este hábito de higiene que llega a causar una gran presión a las familias, que lo sienten como una tarea indispensable.
Sin embargo, cada vez más profesionales sanitarios recuerdan que, en la mayoría de los casos, no hace falta esterilizarlos de manera obsesiva.
La matrona Rocío García-Viso lo ha explicado claramente en redes sociales, desmontando una de las preocupaciones más habituales entre madres y padres recientes: “NO es necesario esterilizar siempre los biberones o chupetes después del uso”, explica la especialista.
Un mensaje que sorprende a muchas familias, especialmente a quienes acaban de tener un bebé y sienten la presión constante de hacerlo todo perfecto.

Que no sea necesario hacerlo tras cada uso no significa que nunca haya que esterilizar. Rocío García-Viso sí recuerda algunos momentos concretos en los que resulta recomendable:
Es decir, la clave está más en mantener una higiene correcta y lógica que en vivir pendiente del esterilizador las 24 horas del día. Sentido común, como siempre.
De hecho, muchos especialistas llevan años insistiendo en que las recomendaciones actuales son distintas a las de hace décadas porque las condiciones sanitarias y la calidad del agua también han cambiado. En países con acceso a agua potable segura, la limpieza habitual suele ser suficiente para bebés sanos.

Si bien no hace falta esterilizar siempre, la matrona insiste en que limpiar bien sí es necesario. “Después de cada uso del biberón basta con lavarlo con agua y jabón o en el lavavajillas”, explica.
Lo importante es desmontar todas las piezas del biberón, eliminar bien los restos de leche y asegurarse de que no queden zonas húmedas donde puedan acumularse bacterias.
Además, hay otro detalle que muchas personas pasan por alto y que también menciona la especialista: “Es recomendable secar al aire, evitar trapos”.
Esto tiene sentido porque los paños de cocina pueden acumular microorganismos y humedad, especialmente si se usan varias veces al día. Por eso, muchos profesionales recomiendan dejar las piezas secando al aire sobre una superficie limpia o un escurrebiberones.
Durante los primeros meses de vida del bebé es normal que aparezcan muchísimas dudas relacionadas con la higiene. Los recién nacidos tienen un sistema inmunitario inmaduro y cualquier consejo puede generar sensación de alarma.
Por eso, durante años se instauró la idea de que todos los productos infantiles debían esterilizarse continuamente. Pero hoy la evidencia científica y las recomendaciones pediátricas son más flexibles en bebés sanos y nacidos a término.
Eso sí, existen algunas excepciones. Los expertos sí suelen recomendar extremar las medidas de higiene en bebés prematuros, con problemas inmunológicos o situaciones médicas concretas. Sigue siempre las pautas que te dé el pediatra de tu hijo, que es quien conoce mejor sus necesidades concretas.
También es importante recordar que la higiene de manos sigue siendo una de las medidas más eficaces antes de preparar un biberón.
Las recomendaciones actuales no salen solo de opiniones en redes sociales. Existen estudios y revisiones científicas que llevan años cuestionando la necesidad de esterilizar constantemente los biberones en países con buenas condiciones sanitarias.
Una revisión recogida por Murciasalud concluye que, en bebés sanos y con acceso a agua potable segura, lavar correctamente los biberones con agua caliente y jabón suele ser suficiente.
Además, distintos trabajos científicos han observado que la contaminación bacteriana era similar entre biberones esterilizados y biberones correctamente lavados.

Uno de los motivos por los que mensajes como el de Rocío García-Viso conectan tanto con madres y padres es porque alivian parte de la presión que acompaña a la crianza.
Especialmente al principio, muchas familias sienten que cualquier pequeño error puede poner en riesgo al bebé. Y eso acaba convirtiendo tareas cotidianas en rutinas agotadoras.
Saber que no hace falta esterilizar cada chupete o cada biberón tras cada toma puede ayudar a reducir ansiedad, tiempo, carga mental y, sobre todo, la sensación de "no llego a todo", especialmente en etapas donde el cansancio ya es enorme.
Pero la crianza no necesita perfección extrema, sino información actualizada y hábitos razonables.
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