

























Estas son las rutinas, cuidados y recomendaciones profesionales para afinar el óvalo facial y prevenir la flacidez bajo el mentón.
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Algunas zonas del cuerpo tienden a envejecer o distenderse más rápido que otras. Esto se debe a factores como la menor producción de colágeno y elastina, la exposición constante al sol o el propio movimiento. El cuello o el escote suelen mostrar antes signos de flacidez, arrugas o pérdida de firmeza. Pero es posible mejorar su apariencia.
Según explica el doctor Sergio Quintero, director de la clínica Elegance Medical, "el cuello y la papada son áreas especialmente sensibles al paso del tiempo y a los hábitos diarios. Es una zona donde la piel es más fina y donde la flacidez se manifiesta antes si no se cuida correctamente". Por ello, toma nota de estos 3 consejos para mejorar el aspecto de la papada (y los errores a evitar).
Según explica el médico, una de las principales causas de la aparición temprana de papada es el uso prolongado del móvil y otros dispositivos electrónicos.
Pasamos mucho tiempo con la cabeza inclinada hacia delante. Es una postura que ejerce una presión constante sobre la piel del cuello y la zona del mentón, favoreciendo su flacidez. Por ello, corregir la ergonomía y ser consciente de la postura es un primer paso para prevenirla.
Por otro lado, la escasa activación de la musculatura facial y cervical puede influir. "La falta de tono muscular en esta zona favorece que la piel pierda su soporte natural", explica el especialista. A esto se suma un estilo de vida sedentario, que influye en la microcirculación y en la calidad del tejido cutáneo.
Para corregir este hábito, sugiere incorporar pequeños cambios en la rutina diaria. Mantener una postura adecuada, realizar estiramientos suaves de la zona cervical y activar de forma consciente los músculos del cuello puede ayudar a conservar su firmeza. También recomienda no permanecer demasiado tiempo seguido en la misma posición.

Asimismo, adoptar una respiración profunda y correcta favorece la oxigenación de los tejidos. También mejora la calidad de la piel, un aspecto que a menudo se pasa por alto, pero que tiene un impacto directo en el envejecimiento del rostro.
Finalmente, el doctor recuerda que la falta de hidratación, de activos reafirmantes y, sobre todo, de protección solar diaria acelera la degradación del colágeno y la elastina.
Por lo tanto, es clave extender siempre la rutina facial al cuello y al escote. "Tanto la limpieza, como la hidratación y los tratamientos específicos posteriores deberían formar parte del cuidado del cuello. Es una zona que delata rápidamente el paso del tiempo y que requiere constancia y prevención", concluye.
En todo caso, aunque modificar estos hábitos resulta clave, en muchos casos la papada ya se ha desarrollado cuando la persona toma conciencia del problema. En este escenario, la medicina estética pone a disposición opciones eficaces y no quirúrgicas para redefinir el contorno del rostro.
La zona del cuello envejece de forma más sutil que otras pero, cuando los signos aparecen, son mucho más difíciles de ocultar. "Esto se debe a razones anatómica concretas. El cuello tiene una piel mucho más fina que la del rostro y una menor densidad de glándulas sebáceas. Se traduce en menos protección natural y una peor capacidad de regeneración", explica el doctor. "Esto hace que pierda colágeno y elasticidad antes, mostrando flacidez de forma más precoz".
A esta fragilidad estructural se suma la acumulación de grasa en la zona submentoniana. "No siempre está relacionada con el peso. La genética y la propia anatomía mandibular influyen mucho".

Además, los cambios hormonales y las fluctuaciones de peso aceleran este proceso. "El cuello no tolera bien los estiramientos y retracciones bruscas de la piel. Cada cambio deja huella, y con los años esas huellas se acumulan", añade.
Estos son los 3 consejos para mejorar el aspecto de la papada (y los errores a evitar). Es posible intentar frenar el envejecimiento de la zona aunque no detenerlo por completo. La clave está en la constancia y en el cuidado diario.
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