























Cremosos, en formato polo o con aguas de sabores. Hay más de 10 versiones de helado que puedes hacer en casa.
Publicado por Paula Manso
Periodista especializada en gastronomía, lifestyle y actualidad
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Cuando llega el calor, pocas cosas apetecen más que un buen helado. La buena noticia es que no hace falta disponer de una máquina heladera ni de utensilios especiales para disfrutar de postres fríos y cremosos en casa. Con fruta fresca, yogur, queso batido o bebidas vegetales es posible elaborar recetas sencillas, ligeras y llenas de sabor.
Estas once propuestas combinan ingredientes naturales y técnicas muy fáciles para conseguir polos, granizados y helados caseros perfectos para compartir en familia durante los meses de verano.

Una de las recetas más sencillas y cremosas. Solo necesitas congelar previamente dos plátanos maduros cortados en rodajas. Después, tritúralos en una batidora potente hasta obtener una textura suave. Añade una cucharada de cacao puro y 125 gramos de yogur natural. Continúa triturando hasta integrar todos los ingredientes.
Sirve el helado en cuencos individuales y termina con 20 gramos de nueces picadas. Puede consumirse al momento o dejarse unos minutos más en el congelador para conseguir una textura más firme.

Estos polos son una alternativa refrescante y muy aromática. Prepara una infusión de té blanco y deja que se enfríe completamente. Lava 200 gramos de arándanos y tritúralos hasta obtener un puré homogéneo.
Mezcla la fruta con el té frío y añade una cucharada de miel. Remueve bien para integrar todos los sabores. Reparte la preparación en moldes para polos, introduce los palitos y congela durante al menos cinco horas.

La combinación del dulzor de los higos con la cremosidad del queso fresco batido da lugar a un postre suave y equilibrado. Lava 250 gramos de higos maduros y córtalos en trozos pequeños.
Coloca la fruta en el vaso de la batidora junto con 250 gramos de queso fresco batido y una cucharada de miel. Tritura hasta obtener una mezcla homogénea. Vierte la preparación en un recipiente apto para congelador y alisa la superficie.
Congela unas cuatro horas, removiendo una o dos veces durante el proceso para evitar la formación de cristales. Sirve en cuencos individuales y decora con pequeños dados de higo fresco.

Esta receta ofrece un sabor intenso y una textura muy agradable. Deshuesa seis dátiles y déjalos en remojo unos minutos para que se ablanden. Escúrrelos y colócalos en la batidora junto con dos cucharadas de cacao puro y 200 mililitros de bebida de almendra.
Tritura hasta conseguir una mezcla uniforme. Añade media taza de almendra picada y remueve suavemente para repartirla por toda la preparación. Vierte la mezcla en un recipiente para congelar y remueve una o dos veces durante las primeras horas.
Tras unas cuatro horas de congelación, sirve el helado y añade un poco más de almendra picada por encima.

Ligero, refrescante y perfecto para los días más calurosos. Retira la piel y las semillas de medio melón y córtalo en dados. Colócalo en la batidora junto con el zumo de un limón y varias hojas de hierbabuena fresca.
Tritura hasta obtener una mezcla fina. Vierte la preparación en una bandeja poco profunda apta para congelador. Déjala unas tres horas en el congelador y raspa la superficie con un tenedor cada 45 minutos para crear la característica textura granulada.
Sirve muy frío en vasos o copas y decora con unas hojas de hierbabuena.

Una propuesta divertida para los más pequeños. Lava 200 gramos de fresas y córtalas en trozos. Tritúralas junto con 250 gramos de yogur griego hasta conseguir una mezcla cremosa.
Añade una pequeña cantidad de miel si deseas un sabor más dulce. Coloca una porción de la mezcla sobre una galleta integral y cúbrela con otra para formar pequeños sándwiches. Continúa hasta terminar toda la preparación.
Congela durante varias horas hasta que adquieran consistencia firme y sírvelos bien fríos.

Las nectarinas aportan un sabor delicado y muy veraniego. Lava tres nectarinas maduras, retira el hueso y córtalas en trozos. Congela la fruta durante varias horas.
Cuando esté bien fría, tritúrala junto con 200 mililitros de leche evaporada. Añade una cucharada de miel y vuelve a mezclar hasta conseguir una textura cremosa.
Pasa la preparación a un recipiente apto para congelador y deja reposar una o dos horas más si prefieres una consistencia más firme. Sirve decorando con pequeños dados de nectarina fresca.

Estos polos son ideales para hidratarse durante el verano. Retira las semillas de 300 gramos de sandía y córtala en trozos. Coloca la fruta en la batidora junto con el zumo de media lima.
Tritura hasta lograr una mezcla homogénea y añade unas hojas de menta muy picadas. Reparte la preparación en moldes para polos sin llenarlos por completo. Introduce los palitos y congela durante varias horas hasta que estén totalmente firmes.

El aguacate aporta una textura sorprendentemente cremosa. Pela dos aguacates maduros, retira el hueso y trocea la pulpa. Colócala en la batidora junto con el zumo de una lima, una cucharada de miel y 100 mililitros de bebida de almendra.
Tritura hasta conseguir una crema lisa. Ajusta el punto de dulzor si lo consideras necesario. Vierte la mezcla en un recipiente para congelador y remueve una o dos veces durante las cuatro horas de enfriado. Sirve en cuencos individuales y añade por encima unos pistachos picados.

Una receta muy sencilla y llena de color. Lava 300 gramos de cerezas, retira los huesos y colócalas en la batidora junto con 150 mililitros de agua de coco y unas gotas de zumo de limón.
Tritura hasta obtener una mezcla uniforme, dejando si lo deseas pequeños trozos de fruta para aportar textura. Prueba la preparación y ajusta el sabor antes de repartirla en moldes para polos.
Introduce los palitos y congela durante al menos cinco horas antes de consumir.

Exótico, aromático y muy fácil de preparar. Pela un mango maduro, córtalo en trozos y congélalo durante unas horas. Tritura la fruta congelada junto con 125 gramos de yogur natural hasta obtener una crema suave.
Añade unas gotas de lima para potenciar el sabor tropical y mezcla de nuevo. Reparte la preparación en pequeños recipientes individuales, alisa la superficie con una cuchara y espolvorea coco rallado por encima.
Deja reposar unos minutos más en el congelador antes de servir para que alcance la textura ideal.
Estas once recetas demuestran que preparar helados caseros no requiere grandes conocimientos ni equipamiento especializado. Con ingredientes sencillos y un poco de planificación es posible disfrutar de postres frescos, saludables y llenos de sabor que convierten cualquier tarde de verano en un momento especial.
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