












Conoce los trucos imprescindibles para proteger el color, mantener el brillo y evitar que las mechas pierdan luminosidad durante los meses de calor
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La temporada estival suele suponer un reto para el cabello. Factores como el sol, el cloro y la sal del mar pueden alterar fácilmente su tono, con o sin mechas, durante los meses más cálidos. "Cualquier técnica de aclarado sensibiliza ligeramente la fibra capilar, incluso cuando está muy bien trabajada, y las condiciones del verano hacen que sea una época muy agresiva para un cabello con mechas", explica Javier Mateo, cofundador de los exclusivos salones THE LAB. Por ello, eso conviene seguir estos 10 consejos de experto para que las mechas no se vean amarillentas ni apagadas en verano.
En esta temporada, la radiación UV afecta directamente a la cutícula, la capa que protege el cabello, haciendo que se vuelva más vulnerable y pierda hidratación, proteínas y lípidos esenciales con mayor facilidad. Como consecuencia, las mechas pueden verse más secas, apagadas y ásperas al tacto. A esto se suma el impacto del cloro y la sal marina, que también modifican el color. En las melenas rubias o con mechas claras, es habitual que aparezcan tonos amarillentos, anaranjados e incluso matices verdosos cuando la fibra capilar está especialmente sensibilizada o porosa.
Por lo tanto, mantener un color luminoso no depende solo de la peluquería: también del estado inicial de la fibra, del tono elegido y de los cuidados diarios que se aportan frente a las agresiones externas propias de esta época del año. Descubre, en palabras de expertos, cómo afrontarlo con éxito esta temporada.
El objetivo durante los meses previos es reforzar el cabello para que llegue en las mejores condiciones posibles al verano. Al igual que se prepara y protege la piel, el cabello también requiere un trabajo previo para minimizar el daño.
Por lo tanto, para mantenerlo en verano, la prevención es clave. Desde Oh My Cut!, Ana Martínez, estilista capilar y Education Manager de la firma, incide: "El cuidado de la fibra capilar antes de la llegada del buen tiempo es fundamental para mantener un cabello sano y un color bonito y duradero".

"Durante esta época, el cabello está mucho más expuesto a agresiones externas como el sol, el cloro o la sal del mar. Todos estos factores afectan directamente a la fibra capilar, volviéndola más sensible, más porosa y, como consecuencia, haciendo que el color se pierda con mayor facilidad y luzca más apagado", aclara la experta.
Es clave entender que el color no depende únicamente del tinte, sino del estado global del cabello. Cuando la fibra está sensibilizada o abierta, el pigmento se pierde mucho más rápido y el tono pierde intensidad.
Para preservar las mechas, es fundamental la fibra capilar sellada y protegida. Como explica Ana Martínez: "En primer lugar, es clave tratar el cabello con mayor frecuencia mediante tratamientos que ayuden a sellar la cutícula. Cuando la fibra capilar está bien sellada, el color se mantiene por más tiempo y el cabello se ve más brillante, suave y saludable". Este tipo de tratamientos ayudan a mantener el cabello más resistente frente a la oxidación y las agresiones externas, evitando que el color se vea apagado o desgastado antes de tiempo.
Además de sellar la cutícula, hay que tener en cuenta la protección solar. Igual que protegemos la piel del sol, el cabello necesita una barrera frente a la radiación UV, especialmente cuando está teñido.

"Además, es muy recomendable utilizar productos sin aclarado que incluyan protección frente a los rayos UV. Este tipo de productos actúan como una barrera frente a la oxidación del color, ayudando a conservar su intensidad y matiz", señala la experta de Oh My Cut!.
A esto se suman pequeños gestos que pueden marcar una gran diferencia en el día a día: "También podemos recurrir a medidas sencillas pero efectivas, como el uso de gorras o pañuelos, que protegen el cabello directamente de la exposición solar".
¿Y en salón? "Recomendamos realizar tratamientos enfocados en hidratación profunda, reconstrucción y sellado de cutícula, especialmente si hablamos de cabellos con mechas, balayage o decoloraciones previas", señala Javier Mateo. La clave está en fortalecer la fibra capilar antes de que se enfrente a los factores de agresión. Cuanto más fuerte llegue el cabello al verano, mejor conservará el brillo, la elasticidad y el tono durante las semanas de mayor exposición.
Durante la tempore en sí, el experto de THE LAB Beauty Studio recomienda utilizar champús suaves y específicos para cabellos coloreados o sensibilizados.
También es clave evitar fórmulas agresivas y convertir la mascarilla en un producto imprescindible, sobre todo para cabellos secos o con mechas muy claras. Se debe alternar una mascarilla hidratante varias veces por semana con un tratamiento más nutritivo o reparador una vez a la semana. Los productos sin aclarado, los aceites ligeros y los protectores solares capilares son otros aliados.

Hay que proteger la fibra de la radicación con un protector solar. El estilista también recuerda un gesto sencillo que puede marcar la diferencia: mojar el cabello con agua dulce antes de entrar al mar o a la piscina. "El cabello funciona como una esponja: si ya está saturado de agua limpia, absorberá menos sal y menos cloro. Es un gesto muy sencillo y cambia muchísimo la calidad del cabello al final del verano", explica.
Finalmente, recomienda aclarar el cabello cuanto antes después del baño y no dejarlo durante horas húmedo y cargado de sal o cloro. No abusar de herramientas térmicas y no recoger el cabello mojado de forma tirante durante largos periodos ayuda igualmente a reducir la rotura y preservar la calidad de la melena.
No todos los tonos responde de igual manera al verano: las naturales, suaves y difuminadas son más recomendables. Según Javier Mateo, balayage, babylights suaves y contornos de luz estratégicos son algunas de las opciones más favorecedoras para esta época del año. No requieren tanto mantenimiento visual y envejecen mejor con la exposición solar.
Los rubios demasiado fríos, blancos o extremos, pueden oxidarse antes y subrayar más el deterioro. Por ello, el experto recomienda tonos más cálidos: "Ahora mismo las clientas buscan rubios más naturales, más cremosos y con dimensión. Tonos beige, miel, vainilla o caramelo suave suelen comportarse mucho mejor durante el verano que los rubios demasiado blancos o ceniza".

Ana Martínez, por su parte, recuerda que determinados colores son especialmente delicados y requieren cuidados más constantes. "Los colores más intensos como cobres y rojos son los que tienden a perderse con mayor rapidez. Del mismo modo, las tonalidades frías, como los rubios ceniza, también requieren un mantenimiento constante, ya que se alteran fácilmente. Por su parte, los tonos dorados son los que más predominan en esta época, aunque no siempre son los más duraderos", señala. Por ende, es preferible destacarlos.
Estos son los 10 consejos de experto para que las mechas no se vean amarillentas ni apagadas en verano. La preparación y el mantenimiento, tanto antes como durante el verano, son especialmente relevantes.
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