


























Hemos charlado con la actriz que ganó un Goya por 'La isla mínima' y ahora está con estrenos muy importantes.
Publicado por Paula Manso
Periodista especializada en gastronomía, lifestyle y actualidad
Creado: Actualizado:
La actriz gallega Nerea Barros, ganadora del Goya a la mejor actriz revelación en 2015 por La isla mínima, atraviesa uno de los momentos más interesantes de su carrera. Con una trayectoria que combina cine, televisión y nuevos retos creativos, se ha consolidado como una intérprete versátil y comprometida.
Ahora regresa con fuerza al panorama televisivo protagonizando La Nena, la tercera temporada de la exitosa saga La novia gitana, emitida por Antena 3. En esta entrevista, Barros reflexiona sobre su evolución profesional, sus inquietudes personales y su mirada sobre la vida, el error y el compromiso emocional.
A continuación tienes la entrevista completa que nos ha permitido conocer un poco más a la actriz española que acaba de estrenar su último trabajo.

Cualquier persona que haya visto el recorrido de las dos temporadas y ahora vea La Nena se va a dar cuenta que esta temporada es aún mejor. Atresplayer no seguía por el algoritmo y Atresmedia, Diagonal y Buendía han hecho un esfuerzo para seguir apoyando la serie como el primer día y esto ha provocado que junto al bagaje de los actores y el de Paco Cabezas como director, la serie se vea reforzada cada año. Esta es una temporada trepidante y llena de acción. Todas las tramas están encima de la mesa y los personajes se encuentran al límite. Es muy sorprendente lo que va a ocurrir.
¿Cómo lo sabes? ¿Me conoces? Sí soy de esas superheroínas que quieren salvar a todo el mundo. Me lo estoy trabajando.
Esto es algo que estoy aprendiendo. No es que me cueste reconciliarme, eso me pasaba hace años, que cuando erraba me abordaba una sensación de vergüenza abrumadora con la culpa de haberlo hecho mal. Ahora me paro cuando siento que estoy patinando, por el motivo que sea, y me digo, OK, no pasa nada. Está bien permitirse errar.
Sí, estudié y ejercí. A mi padre le habría gustado que fuera médico. Yo, en cambio, quería estudiar arte dramático y danza, y el camino del medio fue la enfermería. Me especialicé en neonatos y trabajé en el Hospital Clínico Universitario de Santiago. Cuando vine a Madrid lo dejé, pero en el COVID volví a trabajar en una residencia de ancianos, aunque no tenía conocimientos de geriatría, estaba obsesionada con lo que pasaba con nuestros mayores en aquel momento.

A los padres, en general, no les falta razón. Hay carreras artísticas que no te dan una seguridad visible ni tranquilidad monetaria. Ellos querían mi seguridad. Llegado un momento mi madre me reconoció que me merecía todo el éxito que podía tener porque tenía mucho talento y porque lo había luchado yo sola. Aunque me animaron a sacarme una oposición.
No, en absoluto. Creo que a todos nos puede hablar esa voz más fuerte en nuestro interior, y ojalá tuviéramos esa capacidad de escuchar a nuestro corazón y hacerle caso cuando nos habla. Si no lo haces, terminas como tantas personas, dedicándote a algo que no te gusta, y eso genera mucha frustración. Elegir el camino que queremos no es fácil, pero en eso consiste la vida. Y, sobre todo, la fe en ti mismo, y más en una carrera como la mía donde es lo único que tienes para sostenerte.
Ya, es muy fuerte. Es como un punto de reflexión. Es verdad que empecé mi carrera con una película que se titulaba Nena y ahora estreno La Nena. Lo siento como un punto bisagra en mi carrera.
Estoy trabajando en dos largometrajes, ya a punto de rodar O da miña nai y otro en proceso de financiación Raíces d’água. Además, estoy involucrada en una serie y en otros proyectos con mi productora Colera Films junto a mi socio Jairo González también director. O da miña nai, mi proyecto más personal hasta la fecha. Producida por Colera Films y Zeitun Films, la productora gallega de Felipe Lage. En ella, mi madre es la protagonista, y a través de su mirada abordamos el duelo y lo poco que se habla sobre cómo atravesarlo.

La realidad que vivimos ahora mismo es que esta enfermedad sigue teniendo un estigma. Solo nombrarla da miedo. Como sociedad intentamos no pensar en ello, pero cuando entras en un hospital te das cuenta de la cantidad de personas que la atraviesan. Quiero mandar todo mi amor a las mujeres que están pasando o han pasado por un tumor de mama. Creo que es fundamental apoyarnos y seguir insistiendo en la importancia de las revisiones. A mi madre se lo descubrieron por casualidad, porque los protocolos no la cubrían. Y creo que esos protocolos no deberían terminar a los 70 años, por mucho que bajen los porcentajes.
Las mujeres debemos estar cuidadas en esto, sin ninguna duda y por derecho. También quiero hacer un llamamiento a apoyar la investigación. Yo tengo la suerte de que a mi madre la acompaña un jefe de oncología del Hospital Clínico de Santiago, Jorge López, un profesional increíble y uno de esos médicos que dedican su vida a investigar. Sin ellos estaríamos perdidos. Pero trabajan muchas veces con falta de recursos, y es fundamental que se les apoye, porque la investigación es nuestro salvavidas.
Es importante que cada una de nosotras, en este momento de la vida y del mundo que está patas arriba, aportemos nuestra energía de amor, porque es lo único que combate el odio. En esto tenemos mucho que ver las mujeres y nuestra unión. Siento que, de alguna forma, se nos ha marcado para que exista algo extraño entre nosotras, una competencia aprendida y heredada, que llevamos tiempo intentando deshacer, pero que tiene que ver con desestabilizarnos para no ser fuertes, porque juntas somos muy poderosas e imparables. Somos quienes contenemos el amor, la compasión.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。