























Son claves respaldadas por la ciencia para frenar el envejecimiento y mejorar la salud desde dentro.
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El paso de los años es inevitable pero la forma en que llegamos a cada etapa de la vida es el resultado de nuestros hábitos diarios. Más allá de los tratamientos estéticos o de las soluciones rápidas, acciones mantenidas en el tiempo pueden ser decisivas en la salud, la energía y la apariencia. Por ello, estos 5 hábitos antienvejecimiento recomendados por una farmacéutica son clave.
Ayudan a proteger el organismo, prevenir el deterioro prematuro y favorecer una vida más saludable. Desde la alimentación hasta el descanso, estas recomendaciones son clave para mantenerse joven por dentro y por fuera y afrontar el envejecimiento de una forma más consciente.
La farmacéutica Marta Ortega, fundadora de la marca de nutricosmética MLAB, incide en que "envejecer es inevitable, pero la forma en la que lo hacemos depende en gran parte de nuestros hábitos. La buena noticia es que pequeños gestos diarios tienen un gran impacto en nuestra piel y bienestar general".
La experta destaca, en concreto, cinco clave. El primero de ellos es aplicar fotoprotector solar a diario. "La exposición al sol es el principal factor de envejecimiento prematuro. Usar protector solar todo el año, incluso en días nublados, es imprescindible para prevenir manchas, arrugas y pérdida de firmeza", recuerda la profesional.

También es fundamental realizar ejercicio físico. "Mantenerse activo mejora la circulación, favorece la oxigenación celular y contribuye a un aspecto más saludable y luminoso de la piel", recuerda. A partir de los 40 años, es especialmente recomendable combinar ejercicios de cardio y fuerza. "La fuerza previene sarcopenia, mejora sensibilidad a la insulina, protege huesos y articulaciones, mejora el estado de ánimo y la confianza y aumenta el gasto metabólico basal. No entrenamos fuerza para vernos tonificadas, sino para seguir siendo funcionales, autónomas y fuertes a largo plazo", recuerda David Piñeiro, entrenador de Days of Confidence.
La farmacéutica despunta, asimismo, la importancia de descansar bien. "Dormir entre 7 y 8 horas de calidad cada noche es fundamental para que la piel se repare y regenere. El descanso reduce el estrés oxidativo y aporta frescura al rostro", aclara.
Además de estos buenos hábitos, la experta recomienda tomar antioxidantes. "Combaten los radicales libres responsables del envejecimiento celular". Asimismo, es de gran ayuda aplicar retinoides en la rutina de cuidado facial. Los retinoides son considerados el gold standard en dermatología para combatir arrugas y mejorar la textura cutánea.
Además de tener en cuenta estos consejos, es fundamental evitar errores habituales. Uno de ellos es dormir siempre del mismo lado. "Cuando dormimos siempre apoyando el mismo lado del rostro, la estructura ósea puede alterarse y perder soporte interno", explica Ortega.
Además, la fricción y la presión constante sobre la piel reducen la síntesis de colágeno y elastina, proteínas esenciales para la firmeza y elasticidad, y reducen la oxigenación cutánea. "Cambiar de lado es fundamental para evitar un envejecimiento prematuro", subraya la experta.
Respirar por la boca en lugar de por la nariz es otro hábito que influye. Reduce de forma significativa la oxigenación del organismo, lo que dificulta el metabolismo y la regeneración celular. "La respiración nasal no solo mejora la oxigenación, sino que también influye en el correcto desarrollo de la estructura ósea facial", señala la farmacéutica.

Asimismo, apretar la mandíbula o sufrir bruxismo también influye. "El bruxismo provoca un aumento del músculo masetero, endureciendo y ensanchando el rostro. Además de generar dolor y tensión, puede producir flacidez en la zona inferior de la cara y favorecer la aparición de papada", advierte Ortega.
Exponerse a temperaturas extremas también es un hábito que puede debilitar la barrera cutánea. "Mantener la barrera de la piel en buen estado es clave para que la piel se vea sana, bonita y joven", explica la experta, quien también recomienda evitar la exposición prolongada a la luz artificial. La luz artificial impacta directamente en la piel y en nuestros ritmos biológicos, acelerando el deterioro cutáneo", afirma.
Tomar consciente de estos hábitos diarios y corregirlos es de gran ayuda para controlar, en la medida de lo posible, cómo envejecemos. Tenlos en cuenta a diario.
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