






















Esta receta combina todo lo bueno de los platos de cuchara y los platos de verduras de primavera. Prueba esta receta de alubias pintas con curry verde.
Publicado por Paula Manso
Periodista especializada en gastronomía, lifestyle y actualidad
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Cuando la primavera llega a nuestras vidas es un momento de cambios. Debemos dejar atrás el invierno y prepararnos para el calor del verano. Por ello, la estación que va de marzo a junio es una época de transición donde tenemos que despedirnos de muchas costumbres. Una de ellas es la de comer de cuchara. Durante el invierno estos platos entran de lujo porque son calientes, reconfortan y sacian -casi desde la primera cucharada-. Para aquellas personas que no quieren despedirse de la cuchara, hay una receta que combina frescura con la magia de esta elaboración.
Se trata de una receta de alubias pintas al curry con pollo y verdura. Es, sin dudarlo, un manjar en toda regla con un toque de lo más sorprendente. Esta receta encaja a la perfección con esos platos reconfortantes que todavía apetecen calientes, pero con sabores más frescos, vegetales y luminosos.

Para preparar estas alubias pintas al curry con pollo y verduras verdes hacen falta un bote de alubias pintas cocidas, dos contramuslos de pollo deshuesados, una cebolla tierna, dos dientes de ajo, un trozo de jengibre fresco, una cucharada de pasta de curry verde o amarillo y 200 mililitros de leche de coco ligera. Además, la receta incorpora verduras de temporada como espárragos verdes, guisantes o espinacas frescas. Para potenciar el sabor se añaden lima o limón, cilantro o hierbabuena y, opcionalmente, anacardos o cacahuetes tostados. Todo se cocina con aceite de oliva, sal y pimienta negra.
Todo estará en tu despensa y no te costará encontrarlo. Quizás, la pasta de curry verde sea lo que más difícil sea. Aún así, hay muchos comercios electrónicos donde la puedes conseguir.

El plato comienza con una base sencilla, pero llena de aroma. En una sartén amplia o una cazuela baja se sofríe una cebolla tierna picada junto a dos dientes de ajo y un trozo pequeño de jengibre fresco rallado. Cuando empiece a oler, añade una cucharada generosa de pasta de curry verde o amarillo. Todo depende de la intensidad que se quiera conseguir. El curry verde aporta notas más frescas y herbales; el amarillo, un perfil más suave y especiado.
Mientras tanto, el pollo puede marinarse brevemente para ganar sabor. Basta con cortar dos contramuslos deshuesados -más jugosos que la pechuga- y mezclarlos con sal, pimienta, un poco de curry y ralladura de lima. No hace falta esperar horas: el tiempo que tarda el sofrito en cocinarse es suficiente para que el conjunto gane profundidad.

El pollo se incorpora entonces a la cazuela y se dora a fuego medio-alto hasta que empieza a caramelizarse ligeramente. Ese punto es importante porque aporta contraste al resultado final, evitando que todo quede excesivamente cremoso. Después llega el momento de la salsa: unos 200 mililitros de leche de coco ligera y un pequeño vaso de agua o caldo suave bastan para crear una base sedosa.

Las protagonistas aparecen después. Un bote de alubias pintas cocidas, bien escurridas y aclaradas, se añade directamente al curry para que absorban el sabor durante unos minutos. A diferencia de otras legumbres más delicadas, las pintas mantienen muy bien la textura y aportan una sensación cremosa que encaja especialmente bien con las especias y el coco.

La parte más primaveral llega al final. Un manojo de espárragos verdes cortados en trozos, un puñado de guisantes frescos o unas hojas de espinaca se incorporan apenas unos minutos antes de apagar el fuego. La idea es que mantengan color, textura y frescura. El contraste entre el fondo especiado y las verduras verdes convierte el plato en algo mucho más ligero de lo que uno imagina al pensar en unas alubias.
Antes de servir, conviene añadir un chorrito de lima o limón y algunas hierbas frescas. El cilantro funciona especialmente bien, aunque la hierbabuena aporta un matiz sorprendente y muy adecuado para esta época del año. También se puede terminar con anacardos o cacahuetes tostados para añadir un toque crujiente.
El resultado es un plato completo y equilibrado: proteína, legumbre, verduras y grasas suaves en una receta que sacia sin resultar pesada. Funciona tanto para una comida tranquila de fin de semana como para preparar táperes con antelación, ya que incluso mejora ligeramente al reposar.
Servido con arroz jazmín o basmati, este curry de alubias pintas demuestra que las recetas de cuchara también pueden tener sitio en primavera. Solo necesitan menos densidad y un poco más de luz.
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