






















Si últimamente notas que te cuesta más levantarte por la mañana, te falta energía o estás más irritable sin motivo aparente, no estás sola.
Publicado por Paula Manso
Periodista especializada en gastronomía, lifestyle y actualidad
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Con la llegada del buen tiempo, los días más largos y las temperaturas suaves, muchas personas esperan sentirse con más energía y mejor ánimo. Sin embargo, para otras, la primavera trae justo lo contrario: cansancio, apatía, falta de concentración e incluso irritabilidad.
Si últimamente te cuesta levantarte por las mañanas, notas menos energía durante el día o sientes que estás más agotada de lo habitual sin una razón clara, es posible que estés experimentando lo que se conoce como astenia primaveral. Además de estas 7 claves infalibles para descansar mejor en tu dormitorio, ten en cuenta los consejos de la experta para llevar la astenia primaveral mejor.
Aunque no se trata de una enfermedad, sí es una señal de que el organismo necesita adaptarse a los cambios propios de esta estación. El aumento de las horas de luz, las variaciones de temperatura y las alteraciones en los ritmos biológicos son las principales causas. Estas pueden afectar temporalmente al cuerpo y provocar esa sensación de fatiga física y mental tan característica de la primavera.

La astenia primaveral es un trastorno temporal relacionado con el cambio de estación. Según explica Alma Fernández Arias, directora médica de salud digital de Mapfre España, este fenómeno aparece en solo una época del año. El cuerpo realiza un pequeño esfuerzo para ajustarse al nuevo entorno climático y lumínico.
Entre los síntomas más frecuentes destaca la sensación constante de cansancio. También la somnolencia durante el día, la dificultad para concentrarse y una mayor irritabilidad o falta de motivación. Aunque puede afectar a cualquier persona, hay perfiles más propensos a sufrirla. Las personas con alergias, las mujeres y quienes mantienen rutinas muy exigentes o un ritmo de vida rígido suelen notar más sus efectos.
A pesar de lo incómoda que puede resultar, la astenia primaveral suele ser pasajera. Desaparece cuando el organismo consigue adaptarse a los cambios propios de esta época del año.

Uno de los aspectos más importantes para combatir la astenia primaveral es el descanso. Dormir bien resulta fundamental para mantener el equilibrio físico y mental y ayudar al cuerpo a adaptarse mejor a los cambios de estación.
No solo importa dormir suficientes horas, sino también mantener horarios regulares. Acostarse y levantarse a la misma hora, incluso durante los fines de semana, ayuda a estabilizar el reloj biológico y favorece una mejor adaptación a los cambios de luz y temperatura típicos de la primavera.
Los especialistas también recomiendan evitar el uso excesivo de pantallas antes de dormir y establecer rutinas relajantes que faciliten un descanso de calidad y reduzcan la sensación de fatiga acumulada.

La alimentación juega un papel clave en este proceso. Incorporar alimentos ricos en hierro, como las carnes rojas o las espinacas, puede contribuir a combatir la sensación de cansancio. Del mismo modo, consumir alimentos ricos en magnesio, presente en frutos secos y legumbres, ayuda a mantener unos niveles de energía más estables durante el día.
También es importante cuidar la forma en la que se realizan las comidas. Los expertos aconsejan evitar platos demasiado copiosos y optar por comidas más ligeras repartidas a lo largo del día para prevenir los bajones de energía y favorecer digestiones más suaves.
Mantener una buena hidratación también resulta esencial para que el organismo funcione correctamente y para reducir la sensación de agotamiento físico y mental que muchas personas experimentan durante la primavera.

Otro consejo importante es evitar los cambios bruscos de temperatura. Aunque la primavera suele traer días agradables, las diferencias térmicas entre la mañana, el mediodía y la noche pueden ser importantes.
Salir de casa con una capa extra de ropa o vestir por capas ayuda al organismo a regular mejor la temperatura corporal y reduce el esfuerzo que realiza para adaptarse al entorno. Además, pasar tiempo al aire libre y exponerse de forma moderada a la luz natural favorece la regulación del sueño y mejora el estado de ánimo.
Practicar ejercicio moderado, caminar o mantener una rutina activa también puede resultar muy beneficioso para combatir la apatía y recuperar la vitalidad durante estas semanas de adaptación.
La buena noticia es que la astenia primaveral suele desaparecer en pocas semanas, cuando el organismo termina de ajustarse al cambio de estación. Mientras tanto, escuchar al cuerpo y realizar pequeños cambios en la rutina puede marcar una gran diferencia.
Descansar mejor, cuidar la alimentación y mantener hábitos saludables son las claves para recuperar la energía y disfrutar plenamente de la primavera sin que el cansancio se convierta en un problema diario.
Este artículo se publicó originalmente en la revista de papel 2064. Edición y adaptación digital: Paula Manso.
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