






















Tras haber estrenado su nuevo proyecto de cine, la actriz alicantina, Anabel Alonso, tiene claro que el teatro también es su zona de confort.
Publicado por Paula Manso
Periodista especializada en gastronomía, lifestyle y actualidad
Creado: Actualizado:
La actriz Anabel Alonso ha sido una de las protagonistas de la comedia ‘La familia Benetón +2’, que se estrenó en los cines españoles el 17 de abril. Esta película consiguió en su primer fin de semana en cartelera, superar la recaudación de 'Torrente, Presidente'. Mientras, en el teatro encarna el drama de Muriel en la obra ‘La mujer rota’ con la que está de gira por España. No hay papel que se le resista.
Apareció en nuestros televisores a finales de los 80 y principios de los 90. El humor es su gasolina y es toda una madraza. Trata de conciliar su profesión con la maternidad, aprovechando sus ratitos en el parque para repasar sus guiones.
No es de extrañar que el municipio alicantino, Alfaz del Pi, haya premiado a Anabel Alonso por toda su trayectoria. Un reconocimiento que le llega en un momento en el que se juntan varios proyectos en televisión, cine y teatro. Con ella hemos hablado de este premio, la maternidad y la etapa profesional que está viviendo.
Sí, pero también es cierto que a veces todo se junta. Vas haciendo cosas y, de repente, parece que lo haces todo a la vez, pero no, lo haces a largo del tiempo. Es verdad que ahora entre la tele, el teatro y el cine se han juntado algunas cosillas.

Ha sido muy divertida, me lo he pasado genial. Conozco a Leo Harlem desde hace mucho tiempo y me parece un hombre ingenioso y divertido. Con el Langui había coincidido pero no había trabajado nunca con él y es puro optimismo. Además, he coincidido con Enrique, así que hemos formado una cuadrilla bastante impresentable (ríe).
Es una policía que ha pasado por la maternidad y sabe mucho de trucos y diagnósticos infantiles. De modo que será la asesora pediátrica de estos dos hombres que no se han visto en otra.

A mí me hace saber que dependes del público, de los demás, de cómo te ven, de que les gustes en este sentido. Este trabajo es como muy narcisista, la gente paga por verte, pero te das cuenta que sin los ojos que te miran no eres nadie. Para mí me parece que recibir un premio es como una cura de humildad.
En teatro siempre ha habido buenos y grandes papeles para mujeres de todas las edades. El teatro es un lugar donde siempre hemos sido muy bien tratadas las mujeres. En cuanto al audiovisual, creo que se nota también que están entrando más mujeres guionistas, directoras, productoras... en muchos ámbitos que eran fundamentalmente masculinos. Además, a nivel social a las mujeres nos pasan cada vez más cosas, no solo somos la hija, la mujer o la novia del protagonista.

Quizá es mucho más chocante para el público que no me ha visto prácticamente en este registro. En teatro hice La Celestina, pero no tiene la densidad de tragedia que Muriel, la protagonista de La mujer rota.
En la primera escena, a Muriel le pasa de todo. Ha tenido dos matrimonios fracasados, una relación con su madre tortuosa, dos hijos. La mayor se suicidó y al pequeño apenas lo ve porque el segundo marido no se lo deja ver. La mujer tiene que desempeñar el papel de esposa, madre, hija… Y cuando no funciona se le echa la culpa a ella. La culpa es algo que nos acompaña a las mujeres que queremos vivir nuestra vida. Nos reivindicamos, pero no acabamos de disfrutarlo porque siempre tenemos ese sentimiento de culpa porque a veces no somos lo que se espera de nosotras. Desde Eva tenemos la culpa de todo.

Yo creo que la rabia y el dolor. Siento que da más pudor romperte y que los demás te vean vulnerable y sufriendo. La alegría es como más correcta, todo el mundo aspira a la felicidad y entra más dentro de los parámetros estéticos y sociales.
De la maternidad solo han contado la cara A, pero hay una cara B. Tu hijo es una maravilla y una felicidad pero también un trabajo duro, surgen miedos… no todo es almíbar ni purpurina. Pero pasa como con la menopausia nadie nos había contado todo lo malo que trae.

Lo de las redes sociales es todo mentira, una pose, decorados donde tú eres el producto a vender. Las miserias no las enseñamos y si las tenemos nos inventamos que no las tenemos.
Cuando empecé no había ni teléfonos móviles y mucho menos cámara. Eras mucho más libre. Venían, te saludaban y te pedían un autógrafo en una servilleta, pero ahora te piden fotos constantemente y tienes que estar siempre presentable. Se ha restado esa parte de intimidad porque no sabes quién te puede estar grabando en cualquier parte.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。