






















Estos 3 consejos del experto en salud, pueden frenar la aparición y empeoramiento de las varices.
Publicado por Paula Manso
Periodista especializada en gastronomía, lifestyle y actualidad
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Con el paso de los años, muchas personas empiezan a notar cambios en sus piernas. Aparecen pequeñas venas visibles, sensación de pesadez, hinchazón en los tobillos o cansancio al final del día. Los especialistas recuerdan que las varices reflejan alteraciones en la circulación venosa que conviene cuidar cuanto antes.
El Dr. Martínez explica que las varices aparecen cuando las venas pierden elasticidad y la sangre tiene más dificultad para regresar al corazón. Como consecuencia, la circulación se vuelve más lenta y la sangre tiende a acumularse en las piernas. A partir de mayo, además de la astenia primaveral, la circulación comienza a verse afectada.

La edad es uno de los factores que más influyen, pero no el único. La herencia genética tiene un papel importante y también afectan los cambios hormonales, el embarazo, el exceso de peso y las largas jornadas sentado o de pie. Muchas mujeres empiezan a notar los primeros síntomas a partir de los cuarenta años, aunque el problema puede aparecer mucho antes.
Con el tiempo, las válvulas internas de las venas pierden eficacia y dejan de impulsar correctamente la sangre hacia arriba. Cuando esto ocurre, la circulación venosa se ralentiza y comienzan a aparecer síntomas que empeoran progresivamente si no se toman medidas.

Uno de los errores más frecuentes es pensar que las arañas vasculares no tienen importancia. Estas pequeñas venitas superficiales suelen verse en muslos y piernas y, aunque en muchos casos representan únicamente una alteración estética, también pueden ser una señal temprana de que la circulación venosa empieza a perder eficacia.
No siempre evolucionan hacia varices grandes, pero sí indican que conviene adoptar hábitos que favorezcan el retorno venoso y ayuden a prevenir molestias mayores en el futuro.

Además de las varices visibles, hay síntomas que suelen repetirse en la mayoría de las personas con problemas circulatorios. La sensación de piernas cansadas al terminar el día es una de las más habituales. Muchas personas describen una pesadez constante, como si las piernas estuvieran más hinchadas y fatigadas a medida que pasan las horas.
También pueden aparecer hormigueos, calambres nocturnos o inflamación en los tobillos, especialmente después de permanecer mucho tiempo en la misma postura. El Dr. Martínez insiste en que el sedentarismo es uno de los grandes enemigos de la circulación. Cuando las piernas pasan demasiadas horas inmóviles, el retorno venoso se vuelve más lento y la sangre se acumula con mayor facilidad.

Por eso, el movimiento es la herramienta más eficaz para aliviar las molestias y prevenir que las varices avancen. Caminar diariamente ayuda a activar la musculatura de las piernas y facilita que la sangre vuelva hacia arriba. No es necesario practicar deporte intenso para notar mejoría. Mantener una rutina activa, moverse con frecuencia y evitar pasar largas horas sentado puede reducir significativamente la sensación de pesadez y mejorar el bienestar general.
También resulta beneficioso elevar las piernas unos minutos al llegar a casa, ya que esta sencilla costumbre favorece el retorno venoso y disminuye la presión acumulada durante el día. Mantener un peso saludable es igualmente importante, porque el exceso de kilos aumenta la carga sobre las venas y dificulta todavía más la circulación.

Otro aspecto al que los especialistas prestan mucha atención es la ropa demasiado ajustada. Las prendas que comprimen excesivamente la cintura o las piernas pueden dificultar el flujo sanguíneo y empeorar las molestias. Del mismo modo, el calor intenso favorece la dilatación de las venas y hace que la sensación de hinchazón sea aún mayor, especialmente en verano.
En algunos casos, las medias de compresión pueden ser una ayuda útil para aliviar el cansancio y reducir la inflamación. Estas medias ejercen una presión gradual sobre las piernas que favorece el retorno de la sangre y mejora la sensación de ligereza, sobre todo en personas que pasan muchas horas de pie.

Una de las preguntas más habituales en consulta es si las varices se pueden eliminar por completo. El Dr. Martínez explica que todo depende del tipo y del tamaño de las venas afectadas. Las arañas vasculares suelen tratarse con técnicas como el láser o la esclerosis, procedimientos mínimamente invasivos que mejoran notablemente el aspecto de la piel.
En el caso de las varices más grandes, existen tratamientos específicos destinados a cerrarlas o eliminarlas, aunque cada situación debe valorarse de forma individual. Sin embargo, incluso cuando los tratamientos ofrecen buenos resultados, los especialistas recuerdan que el cuidado diario sigue siendo fundamental.
La predisposición genética continúa presente y, si no se mantiene una buena salud circulatoria, las molestias pueden reaparecer con el tiempo. Por eso, actuar de forma temprana marca la diferencia. Escuchar las señales del cuerpo y consultar con un especialista cuando aparecen dolor, inflamación persistente o cambios visibles en las venas permite prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida.
Las varices son muy frecuentes, pero no inevitables. Mantenerse activo, cuidar la circulación y adoptar hábitos saludables puede ayudar a que las piernas se sientan más ligeras, descansadas y saludables durante muchos más años.
Este artículo se publicó originalmente en la revista de papel 2066. Edición y adaptación digital: Paula Manso.
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