





















Colossal Biosciences afirma que pollos han nacido en un recipiente de silicona transparente sin cáscara. La misma empresa que "resucitó" al lobo gigante apunta ahora al moa.
Publicado por Santiago Campillo Brocal
Biólogo. Máster en Biología Molecular y Biotecnología, Director de Muy Interesante Digital
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Un polluelo de gallina acaba de nacer en una bolsa de silicona transparente, sin cáscara biológica y sin oxígeno suplementario. Así lo afirma Colossal Biosciences en una nota de prensa del 19 de mayo de 2026. La empresa, fundada por el biólogo molecular George Church y el emprendedor Ben Lamm, lleva desde 2021 acumulando anuncios que combinan avances técnicos genuinos con objetivos de desextinción que los científicos califican sistemáticamente de exagerados. El del mamut lanudo. El del lobo gigante. Y ahora este. El patrón es el mismo; lo que cambia es la tecnología. Y esta vez la tecnología es más interesante de lo habitual.
El objetivo declarado es el moa gigante (Dinornis spp.), un ave no voladora extinguida en el siglo XV en Nueva Zelanda que medía casi cuatro metros y pesaba más de 230 kilos. Para devolver a la vida una especie así haría falta un huevo 80 veces mayor en volumen que el de una gallina. Ningún ave viva puede producirlo. De ahí el huevo artificial.
Las aves son el único grupo de animales con esqueleto que se reproduce íntegramente fuera del cuerpo de la madre. Eso, que parece una ventaja, es el mayor obstáculo para la biotecnología reproductiva aviar. Los mamíferos pueden gestarse en úteros artificiales experimentales, pero las aves necesitan una cáscara que replique condiciones que la evolución tardó millones de años en afinar: temperatura, humedad, intercambio gaseoso y orientación del embrión.
Los intentos anteriores de incubación artificial completa siempre habían fracasado en el mismo punto: el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono. Sin esa permeabilidad precisa, el embrión muere en días. El equipo de Colossal afirma haber resuelto ese cuello de botella con una membrana de silicona bioingenierizada cuya capacidad de transferencia de oxígeno es, según la empresa, comparable a la de una cáscara natural en condiciones atmosféricas normales. Sin oxígeno suplementario.
"Restaurar especies como el moa gigante de la Isla Sur requiere construir un sistema de incubación completamente nuevo donde no exista un sustituto y que se escale de manera que la biología convencional simplemente no permite", asegura Ben Lamm, CEO y cofundador de Colossal Biosciences.
El dispositivo es una bolsa elíptica transparente. La visibilidad es parte del diseño: permite monitorizar el desarrollo del embrión en tiempo real sin intervención. Colossal sostiene que el sistema es escalable y podría fabricarse al tamaño de un huevo de moa, que llegaba a medir hasta 24 centímetros de longitud, ocho veces el volumen del huevo de un emú, que ya es el huevo de ave viva más grande del mundo.

Las pruebas se han realizado únicamente con pollos (Gallus gallus). Cuántos embriones se ensayaron, con qué tasa de éxito y cómo se compara esa tasa con la incubación convencional son datos que la empresa no ha facilitado. Tampoco existe, a día de hoy, ningún artículo publicado en ninguna revista revisada por pares que respalde el anuncio.
Lluís Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), lo señala sin ambigüedad: Colossal ha compartido el avance a través de una nota de prensa propia, "no a través de la vía habitual de publicar sus avances en un artículo científico".
Conviene conocer el historial antes de leer los comunicados de Colossal. En 2025 la empresa anunció que había desextinguido al lobo gigante (Aenocyon dirus). Lo que había hecho era modificar 14 genes relacionados con el aspecto físico de un lobo gris (Canis lupus) para que se pareciera superficialmente al lobo extinto. Genetistas y zoólogos fueron contundentes: aquellos animales seguían siendo lobos grises. Hablar de desextinción era propaganda, no ciencia.
El avance técnico de la membrana de silicona parece genuino en sí mismo, pero llega empaquetado en el mismo formato: nota de prensa sin revisión por pares, objetivo de desextinción espectacular y ausencia de datos sobre resultados. Carles Lalueza-Fox, director del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona y especialista en recuperación de ADN antiguo, lo resume sin rodeos en declaraciones al SMC: hay en los anuncios de Colossal una mezcla de avances científicos y publicidad "que puede calificarse de engañosa" y que "debe interpretarse siempre en el contexto de los intereses empresariales de una compañía privada".

Louise Johnson, bióloga evolutiva de la Universidad de Reading, fue más directa todavía: sin artículo revisado por pares, solo puede dar su opinión experta sobre un anuncio de YouTube. Hay además un abismo entre lo demostrado y lo prometido. Un huevo funcional para el moa necesitaría mucho más que una membrana mayor. Hacen falta soluciones para el aporte de nutrientes, la temperatura diferencial y la gestión de residuos metabólicos, problemas que el anuncio no aborda. Ninguno de ellos está resuelto.
El moa lleva cinco siglos extinguido. Su genoma no está completamente ensamblado. No existe todavía protocolo alguno de transferencia embrionaria en aves que permitiera implantar un embrión modificado en ningún sistema de incubación. La desextinción del moa, si alguna vez fuera posible, está a décadas de distancia.
Pero la membrana de silicona tiene aplicaciones más próximas y más útiles. Varias empresas ya utilizan gallinas transgénicas para producir proteínas terapéuticas en la clara del huevo; un sistema de incubación artificial y controlable podría hacer esa producción más eficiente, con mayor rendimiento y menor dependencia de aves vivas. Lalueza-Fox apunta precisamente en esa dirección. Es la aplicación que los científicos consideran más realista. También la menos espectacular, y probablemente por eso Colossal no la pone en el titular.
El siguiente paso que cualquier laboratorio independiente debería dar es verificar si el sistema funciona en huevos de mayor tamaño (emú, avestruz) antes de hablar del moa. Sin ese dato publicado en una revista con revisión por pares, el huevo artificial de Colossal es un prototipo interesante sin validación externa, envuelto en la misma campaña de edición genética y desextinción que la empresa lleva años perfeccionando. Y que, hasta ahora, siempre ha prometido más de lo que ha podido demostrar.
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