



















Nuevos sondeos arqueológicos en las Cíes han confirmado un asentamiento humano anterior al Imperio romano. La segunda campaña del GEAAT ha identificado restos de fauna, cerámica y una gran casa castrexa de la Edad del Hierro.
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Las islas Cíes, ese archipiélago atlántico que se alza como una muralla de granito frente a la ría de Vigo, guardan secretos mucho más antiguos de lo esperado. Durante siglos, sus acantilados, sus playas de arena blanquísima y sus aguas bravas parecían pertenecer solo a las gaviotas y a los peregrinos que llegaban por mar a Compostela. Con todo, la tierra recuerda y cuando, se le pregunta con rigor, suele responder. Y la respuesta que han obtenido los arqueólogos en la primavera de 2026 reescribe la historia de uno de los parajes más singulares de la fachada atlántica peninsular.
El Grupo de Estudos en Arqueoloxía, Antigüidade e Territorio (GEAAT) de la Universidade de Vigo ha llevado a cabo su segunda campaña de sondeos en el castro de Hortas. Ubicado en el extremo sur de la isla del Medio o isla del Faro, ocupa una posición escarpada que domina visualmente las rutas marítimas del Atlántico norte. Los trabajos arqueológicos, que se han realizado en colaboración con el Parque Nacional Marítimo-Terrestre Illas Atlánticas de Galicia en el marco del proyecto Sentinela, han sacado a la luz un hallazgo de primer orden. La ladera del castro estuvo ocupada de forma continua desde la época castrexa (es decir, antes de la llegada de Roma) hasta la Alta Edad Media.
Los resultados de esta campaña de 2026 no solo confirman la antigüedad del asentamiento, sino que ofrecen la primera prueba material inequívoca de que hubo vida organizada en las Cíes antes de la romanización. Una gran casa de época castreña, la primera documentada en el archipiélago, ha emergido bajo la tierra insular para confirmar lo que los investigadores ya intuían: estas islas no fueron un territorio vacío esperando a ser conquistado, sino un punto estratégico habitado por comunidades de la Edad del Hierro varios siglos antes de la llegada de las legiones conquistadoras.
La segunda campaña de sondeos en el castro de Hortas de la isla del Medio ha confirmado que la ladera del castro estuvo ocupada de forma continua desde la época castreña hasta la Alta Edad Media.

El castro de Hortas es uno de los yacimientos más singulares de la arqueología gallega. Su singularidad radica en su ubicación excepcional: se asienta en una isla, sobre un promontorio escarpado que permite controlar visualmente el paso de embarcaciones entre el Atlántico y la ría de Vigo. Las comunidades castreñas conocían el valor estratégico de dominar las rutas marítimas, y el castro de Hortas constituía, en la Edad del Hierro, una atalaya natural en el extremo del mundo conocido.
La primera campaña de sondeos, realizada en 2025, ya había ofrecido señales prometedoras. El equipo de arqueólogos había localizado una serie de muros y un suelo que apuntaban a una ocupación prolongada. Esos indicios llevaron al equipo del GEAAT a proponer una segunda intervención para 2026, con el objetivo de ampliar las áreas excavadas, recuperar más información sobre los posibles restos arqueológicos de la ladera este y establecer los distintos momentos de ocupación del yacimiento.
El castro de Hortas se asienta en una isla, sobre un promontorio escarpado que permite controlar visualmente el paso de embarcaciones entre el Atlántico y la ría de Vigo.

La campaña de 2026 se articuló en torno a dos sondeos. El primero amplió la excavación iniciada el año anterior. En esta zona, los arqueólogos documentaron dos niveles de ocupación claramente diferenciados: uno datado en época tardoantigua, correspondiente a los siglos V y VI d. C., y otro altomedieval, situado entre los siglos IX y X d. C. La estratigrafía dibujaba, de este modo, una continuidad habitacional que abarca casi un milenio.
El segundo sondeo se abrió en una zona donde un cambio de cota en el terreno sugería la presencia de un posible lienzo de muralla. La sorpresa no se hizo esperar. Lejos de encontrar estructuras defensivas, los investigadores hallaron un cuncheiro, es decir, un vertedero de restos de alimentación que alcanzaba casi los 3 metros de profundidad. La acumulación de conchas, huesos y fragmentos cerámicos revelaba la intensidad y la duración de la vida cotidiana en el castro durante la Edad del Hierro.
Los arqueólogos documentaron dos niveles de ocupación diferenciados: uno de época tardoantigua (V y VI d. C.) y otro altomedieval (IX y X d. C.).

Con todo, el hallazgo más relevante de esta campaña es, sin duda, la identificación de una gran casa de época castreña. Es la primera estructura de este tipo documentada en las Islas Cíes y representa, según ha declarado el propio equipo investigador, la prueba definitiva de la existencia de un asentamiento humano de entidad anterior a la llegada de Roma. Hasta ahora, la presencia castreña en el archipiélago era una hipótesis bien fundamentada, pero carente de evidencia constructiva directa.
El descubrimiento de esta estructura consolida la tesis de que el castro de Hortas no fue un mero refugio provisional ni un puesto de vigilancia intermitente, sino un asentamiento estable con vocación permanente. Sus habitantes construyeron, almacenaron, comieron y vivieron en estas islas mucho antes de que las legiones romanas reorganizaran el territorio del noroeste peninsular.
Se ha hallado una gran casa de época castreña, la primera estructura de este tipo documentada en las Islas Cíes y la prueba definitiva de la existencia de un asentamiento humano permanente anterior a la llegada de Roma.

Los trabajos que se están llevando a cabo en las islas Cíes forman parte del proyecto Sentinela: Patrimonio Cultural Amenazado, financiado por la convocatoria de Proyectos de Investigación en Parques Naturales de 2022. Su objetivo es catalogar los bienes culturales de las islas del Parque Nacional Marítimo-Terrestre Illas Atlánticas de Galicia y monitorizar aquellos afectados por fenómenos naturales o de origen humano.
La urgencia del proyecto es tanto científica como conservacionista. Los yacimientos insulares son especialmente vulnerables a la erosión costera, la vegetación invasora y el impacto del turismo de masas. El castro de Hortas, al emplazarse en uno de los espacios naturales más visitados de Galicia, ilustra a la perfección este riesgo. Aunque está previsto que el proyecto Sentinela concluya en julio de 2026, los datos obtenidos en esta última campaña anticipan la necesidad de futuras intervenciones. La historia de las Cíes, al parecer, apenas ha empezado a contarse.
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