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No todos los coches consiguen transmitir algo especial antes incluso de arrancar. Algunos convencen por sus cifras, otros por su diseño y otros por la sensación de calidad que dejan al abrir la puerta. Pero el nuevo DS 3 Maison Sarah Lavoine juega en un terreno algo distinto. Lo suyo no va solo de moverse bien por ciudad o de ofrecer una gama de motores eficiente. Aquí la idea va mucho más allá. DS Automobiles ha querido crear una edición con una identidad muy concreta, muy visual y muy sensorial, capaz de conectar con un público que no busca únicamente un SUV compacto bien resuelto, sino también un objeto bonito, refinado y con cierta capacidad para mejorar la rutina diaria.
Y en ese planteamiento la colaboración con Maison Sarah Lavoine tiene todo el sentido. No parece un simple ejercicio de firma o una alianza nacida para decorar un coche ya conocido con algunos guiños cosméticos. Lo que propone esta colección es una forma distinta de entender el automóvil como espacio vital, como lugar de bienestar y también como expresión de estilo.
DS Automobiles aporta su interpretación del arte de viajar francés, con ese cuidado por los materiales, el confort y la atmósfera interior que la marca lleva tiempo cultivando. Maison Sarah Lavoine suma su universo cromático, su sensibilidad para las texturas y una concepción del diseño muy emocional, luminosa y contemporánea. El resultado es un coche que quiere entrar por los ojos, sí, pero también quedarse en la memoria por cómo hace sentir a quien se sienta dentro.
Además, el DS 3 Maison Sarah Lavoine llega con argumentos muy tangibles. Se ofrecerá en cuatro combinaciones de color, contará con un alto nivel de equipamiento, incorporará una nueva experiencia de audio inmersiva a través de la aplicación majelan X Automotive mix app y estará disponible tanto con motorización híbrida autorrecargable de 145 CV como en versión 100% eléctrica E-TENSE de 156 CV, con hasta 396 kilómetros de autonomía WLTP. Todo ello acompañado de una dotación de confort y tecnología muy completa y de una puesta en escena que convierte esta colección en algo más que una serie especial. Más bien parece una declaración de intenciones con sabor francés, gusto por el detalle y una voluntad muy clara de hacer del coche un lugar más amable, más bello y, por qué no, más inspirador.
La asociación entre DS Automobiles y Maison Sarah Lavoine se entiende bastante bien cuando se observa qué representa cada marca. DS lleva tiempo construyendo una identidad basada en el refinamiento, en los materiales cuidados y en una idea muy francesa de la elegancia aplicada al automóvil. Maison Sarah Lavoine, por su parte, ha convertido el color, la emoción y la calidez de los espacios en parte esencial de su lenguaje creativo. Juntas encuentran un territorio común muy claro. No se trata solo de vestir un coche con una firma reconocible, sino de unir dos formas de entender el diseño desde lo sensorial. Esa es seguramente la razón por la que esta edición resulta más coherente de lo habitual. Hay una afinidad real entre el mundo del interiorismo de Sarah Poniatowski y la búsqueda de atmósferas distinguidas que DS quiere trasladar a sus habitáculos. La colección nace así con una base conceptual sólida y con una personalidad muy definida desde el principio.

Dentro de la gama de DS Automobiles, el DS 3 ocupa un lugar especialmente importante. Es uno de esos modelos que ayudan a la marca a proyectar imagen, deseo y presencia en una zona del mercado especialmente competida, la de los SUV compactos premium. Su tamaño contenido, su agilidad y su planteamiento versátil lo convierten en una base muy adecuada para una edición de este tipo. Pero además, el DS 3 ya tenía algo valioso de partida: un equilibrio interesante entre refinamiento, confort y comportamiento dinámico. Sobre esa base, la colección Maison Sarah Lavoine introduce una nueva capa de exclusividad y sensibilidad estética. Lo hace sin romper el carácter del coche, sino acentuando algunas de sus mejores cualidades. En cierto modo, esta edición no cambia la naturaleza del DS 3, pero sí la enfoca hacia un universo más creativo, más emocional y más conectado con el diseño como forma de vida.

El lema “La belleza es buena para ti” no suena aquí como una frase de campaña vacía. Funciona más bien como el hilo conductor de toda la colección. La intención es clara: plantear el coche como un espacio donde el diseño no se limita a decorar, sino que influye en el estado de ánimo, en la sensación de calma y en el disfrute del trayecto. Esa visión conecta muy bien con la filosofía de Maison Sarah Lavoine, que entiende el diseño como una herramienta para inspirar, equilibrar y embellecer lo cotidiano. En el contexto del automóvil, esa idea resulta especialmente interesante, porque convierte el interior en algo más que un puesto de conducción. Lo transforma en una pequeña arquitectura móvil, en un refugio donde color, texturas y detalles trabajan para generar una experiencia más agradable. DS no vende aquí solo un coche bonito. Vende una atmósfera, una forma de estar y una cierta promesa de bienestar diario.

Uno de los elementos más llamativos de la colección es el estreno del color Verde Esmeralda, un tono profundo y luminoso que encaja perfectamente con el universo visual de Sarah Lavoine. No es una elección casual ni tímida. Tiene presencia, sofisticación y ese punto de singularidad que ayuda a distinguir al coche de inmediato. Junto a él aparecen otros tres tonos refinados, Negro Perla, Azul Lazurite y Crystal Pearl, todos combinados con un tratamiento bitono de serie que refuerza la sensación de pieza cuidada y personalizada. El techo exclusivo Parthenon Cream acompaña a los tres primeros colores, mientras que el Crystal Pearl recurre al contraste con un techo Negro Perla. Todo está pensado para que el coche se vea especial sin caer en lo estridente. DS no busca un impacto excesivo, sino una elegancia con carácter. Y en eso la paleta cromática tiene muchísimo peso, porque es precisamente el color uno de los lenguajes más reconocibles del mundo creativo de Maison Sarah Lavoine.

Más allá del color, el DS 3 Maison Sarah Lavoine se distingue por una serie de elementos específicos que le dan una personalidad muy marcada. Las franjas decorativas en el techo, los paneles laterales y la parte superior del portón trasero incorporan el exclusivo Sarah Blue, un tono que actúa como firma visual de la colección. A ello se suman las llantas de 18 pulgadas con tapas centrales a juego con el techo y una insignia especial en el capó, recursos que ayudan a que esta edición se reconozca sin dificultad. Lo interesante es que todo está dosificado con bastante gusto. No hay sobrecarga ni exceso ornamental. Más bien se percibe una voluntad clara de crear un coche distinguido, coherente y bien compuesto. En un segmento donde muchos acabados especiales se resuelven con soluciones algo obvias, aquí el trabajo parece más fino. Se nota que la propuesta ha sido pensada desde el lenguaje del diseño y no solo desde el catálogo de accesorios.

Si el exterior ya deja claro que esta colección tiene una personalidad propia, es en el habitáculo donde realmente se despliega el universo Maison Sarah Lavoine. Nada más abrir las puertas aparece el umbral exclusivo con la firma de Sarah Poniatowski y la frase “La belleza es buena para ti”, una especie de gesto de bienvenida que marca el tono de todo lo que viene después. La tapicería de Alcantara® negra incorpora bordados tono sobre tono con el logo MSL en los reposacabezas, además de costuras en color crema y azul que aportan un contraste sutil y muy elegante. El salpicadero y los paneles de las puertas suman molduras en tono crema y nuevas costuras de color, mientras la firma bordada MSL frente al pasajero termina de sellar esa inmersión estética. El conjunto busca calidez, refinamiento y una sensación de espacio cuidado hasta el último detalle. Y lo consigue sin necesidad de recargar el ambiente.

Uno de los cambios más interesantes de esta colección está en la actualización de la consola central, ahora más discreta, limpia y refinada. Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. En un interior donde la armonía visual y la sensación de calma resultan tan importantes, reducir ruido formal tiene un efecto directo en cómo se percibe el coche. Esta nueva organización libera espacio físico, pero también genera una impresión de mayor amplitud y fluidez. Todo parece respirar un poco más. Esa decisión encaja muy bien con la filosofía de la colección, que busca convertir el habitáculo en un entorno sereno y agradable. A veces, los cambios más eficaces no son los más llamativos, sino los que mejoran la experiencia casi sin hacerse notar. Aquí ocurre algo de eso. La consola renovada ayuda a que el interior del DS 3 Maison Sarah Lavoine se sienta más actual, más ordenado y más coherente con esa idea de elegancia relajada que recorre toda la propuesta.

DS Automobiles ha querido acompañar el lanzamiento de esta colección con una apuesta interesante por el contenido y la experiencia digital. La nueva majelan X Automotive mix app, creada en colaboración con la plataforma francesa Majelan X, se ofrecerá durante un año y ha sido pensada específicamente para el universo del automóvil. La idea tiene bastante lógica. Si el coche quiere ser un espacio de bienestar, también el sonido y el contenido deben formar parte de esa atmósfera. La aplicación reúne podcasts, artículos de prensa y contenidos editoriales premium, además de materiales originales de DS, accesibles mediante duplicación en la pantalla táctil HD de 10,3 pulgadas. Lo interesante aquí no es solo la tecnología, sino el enfoque. DS entiende que el trayecto puede convertirse en tiempo de descubrimiento, de inspiración o incluso de pequeña evasión. Y en lugar de limitarse a las funciones habituales, propone un ecosistema sonoro más rico y más alineado con el carácter sofisticado de la colección.

Esta nueva aplicación no llega aislada, sino como parte de un camino que DS Automobiles lleva tiempo recorriendo en materia de conectividad. La marca ya había incorporado ChatGPT en toda su gama en 2024 y después desplegó la función Últimas Noticias en 2025 dentro del DS IRIS SYSTEM, con la intención de convertir cada trayecto en una experiencia más informativa, más útil y también más fluida. El DS 3 Maison Sarah Lavoine se beneficia de esa misma filosofía, pero la lleva hacia un terreno más editorial y emocional. No se trata solo de estar conectado, sino de estarlo de una forma que encaje con el tono del coche. Esa es una diferencia interesante. Aquí la tecnología no se presenta como un despliegue frío de funciones, sino como una extensión del estilo de vida que la colección quiere representar. El contenido, el audio y la interfaz forman parte del mismo relato que el diseño interior, los colores o los materiales.

El DS 3 Maison Sarah Lavoine estará disponible con dos opciones mecánicas que reflejan bastante bien la realidad actual del mercado premium compacto. Por un lado, el sistema híbrido autorrecargable de 145 CV, que promete una reducción de emisiones de CO₂ de hasta un 20% y la posibilidad de que más de la mitad de los desplazamientos urbanos se realicen en modo de cero emisiones. Por otro, la versión 100% eléctrica E-TENSE, con 156 CV, 260 Nm de par y hasta 396 kilómetros de autonomía WLTP con llantas de 18 pulgadas. Esta doble vía resulta lógica, porque permite a DS dirigirse tanto a quien quiere electrificación sin cambiar por completo sus hábitos como a quien ya busca una experiencia plenamente eléctrica. En ambos casos, la marca insiste en el confort, en el silencio de marcha y en una conducción suave, rasgos que encajan muy bien con el espíritu refinado de esta edición especial.

La variante E-TENSE tiene además un valor simbólico interesante dentro del relato de la colección. No solo por su enfoque silencioso y refinado, que armoniza muy bien con la atmósfera interior del coche, sino también por su anclaje industrial. El motor eléctrico se ensambla en Trémery-Metz, la transmisión se produce en Valenciennes y la batería se monta en Francia, algo que refuerza ese discurso de excelencia y savoir-faire nacional que DS quiere proyectar. Con 156 CV, 260 Nm y tres modos de conducción, esta versión eléctrica busca combinar comodidad, respuesta suficiente y una experiencia muy fluida al volante. No pretende presentarse como una opción extrema ni rupturista, sino como una evolución natural hacia una movilidad elegante, silenciosa y coherente con el espíritu premium de la marca. En una colección tan ligada al diseño y a la experiencia sensorial, el eléctrico encaja de forma casi natural.

Más allá del diseño y la mecánica, esta colección 2026 quiere convencer también por lo tangible del uso diario. Por eso incorpora una dotación de serie especialmente generosa, con elementos como el Acceso y Arranque manos libres Proximity, los sensores de aparcamiento delanteros y traseros, la visión 360º, la monitorización de ángulo muerto, el cargador inalámbrico y los asientos delanteros calefactables. No son simples añadidos de catálogo. Son piezas que ayudan a que el coche resulte cómodo, intuitivo y agradable en la rutina. Y eso es importante, porque todo el relato de esta colección gira en torno a la idea de bienestar. El confort aquí no se limita a la suspensión o a la calidad percibida. También está en la facilidad de uso, en la asistencia tecnológica y en esa sensación de que el coche cuida a quien lo conduce. DS refuerza así una idea que le sienta muy bien: la de convertir cada trayecto en un pequeño interludio elegante y sereno.

Con un precio de partida de 37.300 euros para el DS 3 Maison Sarah Lavoine Hybrid y de 44.600 euros para el DS 3 Maison Sarah Lavoine E-TENSE, esta edición se sitúa en una franja donde diseño, imagen de marca y experiencia percibida pesan tanto como la propia ficha técnica. No es una propuesta para quien busca simplemente el SUV compacto más racional, sino para quien concede valor a la estética, al ambiente interior y a la sensación de exclusividad. A eso se suma el paraguas de DS SERENITY, con hasta 8 años o 160.000 km de garantía premium, incluida la parte de infoentretenimiento, además de asistencia en carretera 24/7 en 47 países y vehículo de cortesía. Son argumentos que completan bien el planteamiento del coche, porque ayudan a respaldar con tranquilidad una propuesta muy centrada en el placer de uso y en el detalle. En el fondo, DS sabe que en este nivel de mercado no basta con seducir. También hay que transmitir confianza.

Al final, lo más interesante del DS 3 Maison Sarah Lavoine es que no da la sensación de ser una edición especial hecha deprisa para llamar la atención durante unos meses. Tiene una idea clara, una estética muy bien amarrada y una forma bastante coherente de mezclar diseño, tecnología, confort y ese gusto francés por hacer las cosas con un poco más de intención. Puede gustar más o menos, claro, pero se nota que detrás hay algo más que decoración. Y eso, en un mercado lleno de propuestas muy correctas pero a veces algo impersonales, se agradece bastante. Este DS 3 no solo quiere llevarte de un sitio a otro. También quiere que el trayecto tenga un poco más de encanto.
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