





















Un equipo internacional ha reconstruido la historia evolutiva del peculiar desplazamiento lateral de los cangrejos y cree que surgió una sola vez, en un ancestro común que transformó para siempre el éxito de estos crustáceos.
Publicado por Christian Pérez
Redactor especializado en divulgación científica e histórica
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Durante millones de años, los cangrejos han recorrido playas, arrecifes, manglares y fondos marinos con un movimiento que parece desafiar toda lógica: avanzar de lado. Es una imagen tan familiar que cuesta imaginar a estos animales desplazándose de otra manera. Sin embargo, la historia evolutiva de los cangrejos cuenta algo muy distinto. Hubo un tiempo en el que sus antepasados caminaban hacia delante, como la mayoría de los animales. Y, según una nueva investigación, el famoso “paso lateral” no apareció muchas veces a lo largo de la evolución, sino una sola.
Tal y como ha revelado un estudio publicado en eLife, el desplazamiento lateral de los llamados “cangrejos verdaderos” habría surgido hace unos 200 millones de años, en pleno Jurásico temprano, a partir de un ancestro que se movía hacia delante. La investigación, liderada por científicos de la Universidad de Nagasaki, en Japón, reconstruye por primera vez la evolución de esta forma de locomoción utilizando datos conductuales reales de 50 especies distintas.
La conclusión sorprende porque contradice una idea frecuente en biología evolutiva: cuando una adaptación resulta útil, suele aparecer varias veces de manera independiente. Las alas evolucionaron en insectos, aves y murciélagos. Los cuerpos hidrodinámicos aparecieron en peces, reptiles marinos y mamíferos oceánicos. Pero el movimiento lateral de los cangrejos parece haber tenido un único origen.
Y eso es precisamente lo que hace tan especial este hallazgo. Los investigadores creen que esa innovación pudo convertirse en una de las claves del extraordinario éxito evolutivo de los cangrejos modernos. Hoy existen cerca de 8.000 especies de cangrejos verdaderos repartidas por prácticamente todos los ecosistemas acuáticos y costeros del planeta, desde aguas profundas hasta bosques tropicales y ríos de agua dulce.
Para responder a una pregunta que llevaba décadas intrigando a los zoológos —cuándo y por qué los cangrejos empezaron a caminar de lado— los investigadores recurrieron a un método tan simple como laborioso: observarlos durante horas.
Los científicos recopilaron ejemplares vivos procedentes de playas, piscinas naturales, acuarios públicos e incluso mercados de pescado de Japón y Taiwán. Cada especie fue colocada en una gran arena circular adaptada a su hábitat natural: algunas contenían agua marina, otras agua salobre, arena o agua dulce.
Después, las cámaras grabaron durante diez minutos cada desplazamiento. El objetivo era medir hacia qué dirección se movía realmente cada animal. Para ello, el equipo analizó digitalmente el eje corporal de los cangrejos y comparó la orientación de su cuerpo con la dirección efectiva de avance.

Los resultados mostraron una separación muy clara. De las 50 especies estudiadas, 35 se desplazaban principalmente de lado y 15 avanzaban hacia delante. Lo más llamativo fue que apenas aparecieron formas intermedias. Los cangrejos parecían pertenecer a dos categorías muy definidas: o caminaban lateralmente o lo hacían frontalmente.
Tal y como indica el trabajo, los datos permitieron reconstruir el árbol evolutivo de estos crustáceos y localizar el momento exacto en el que apareció el movimiento lateral. Todo apunta a un ancestro común perteneciente al grupo Eubrachyura, el linaje que hoy reúne a la inmensa mayoría de los cangrejos modernos.
Caminar de lado permitió a los cangrejos escapar en dos direcciones distintas sin necesidad de girar el cuerpo, una ventaja crucial frente a los depredadores del Jurásico.
El estudio plantea una idea fascinante: caminar de lado pudo convertirse en una ventaja decisiva para conquistar nuevos ecosistemas.
Moverse lateralmente permite a los cangrejos escapar con rapidez en dos direcciones distintas sin necesidad de girar el cuerpo. Eso convierte sus trayectorias en movimientos impredecibles para los depredadores. Además, varios trabajos biomecánicos anteriores ya habían demostrado que este tipo de locomoción puede resultar más eficiente y rápida que el desplazamiento frontal.
Lo interesante es que esta innovación apareció en un momento muy concreto de la historia de la Tierra. Hace unos 200 millones de años, el planeta acababa de atravesar la extinción masiva del Triásico-Jurásico, uno de los grandes cataclismos biológicos de la historia. Cerca del 75% de las especies desaparecieron y el supercontinente Pangea comenzó a fracturarse.
Aquella ruptura geológica generó enormes plataformas marinas poco profundas, nuevos ecosistemas costeros y oportunidades ecológicas completamente inéditas. Los autores del estudio creen que los primeros cangrejos capaces de moverse lateralmente pudieron aprovechar ese escenario cambiante mejor que otros crustáceos.
La diferencia actual entre linajes parece reforzar esa hipótesis. El grupo donde surgió el movimiento lateral reúne hoy miles de especies. En cambio, los grupos de cangrejos que conservaron la locomoción frontal apenas cuentan con unas pocas decenas o cientos de representantes.
La historia evolutiva de los cangrejos siempre ha fascinado a los biólogos por un fenómeno conocido como carcinización: la tendencia de distintos crustáceos a evolucionar hacia formas corporales similares a las de un cangrejo.
A lo largo de millones de años, varios linajes distintos acabaron desarrollando cuerpos achatados, caparazones anchos y patas laterales que recuerdan a los cangrejos modernos. Sin embargo, tal y como destaca la nueva investigación, adquirir “forma de cangrejo” no implicó necesariamente caminar de lado.
De hecho, algunos falsos cangrejos, como ciertos cangrejos ermitaños o cangrejos rey, siguen desplazándose principalmente hacia delante. Esto demuestra que la transformación anatómica y el cambio conductual no siempre evolucionan juntos.
Según los autores, el paso lateral exigió modificaciones mucho más profundas de lo que parece a simple vista. No solo cambiaron músculos y articulaciones: también se reorganizó el sistema nervioso que controla las patas.
Investigaciones previas ya habían sugerido que los cangrejos laterales simplificaron parte de su mecánica locomotora. En lugar de utilizar todas las articulaciones de las patas de forma equivalente, concentraron la mayor parte del esfuerzo en unas pocas articulaciones principales. Paradójicamente, aquella innovación pudo hacer más eficiente el movimiento.

El estudio sugiere que los cangrejos no aprendieron a caminar de lado varias veces, sino una sola, en un evento evolutivo extremadamente raro.
Aunque el movimiento lateral terminó dominando entre los cangrejos modernos, algunos grupos especializados regresaron posteriormente a una locomoción frontal.
El estudio identifica varios ejemplos llamativos. Los llamados cangrejos soldado, que se desplazan en grandes grupos coordinados, caminan principalmente hacia delante. Otros cangrejos que viven ocultos entre algas, enterrados o dentro de moluscos también abandonaron parcialmente el desplazamiento lateral.
Los investigadores creen que estas especies dejaron de necesitar la principal ventaja del movimiento lateral: escapar rápidamente de los depredadores.
Esto demuestra que la evolución no funciona como una línea recta. Una innovación extremadamente exitosa puede mantenerse durante millones de años, pero también perderse cuando cambian las presiones ecológicas.
Aun así, el patrón general sigue siendo extraordinario. La locomoción lateral apareció una vez, se mantuvo durante más de 200 millones de años y acabó convirtiéndose en uno de los rasgos más reconocibles del reino animal.
Y quizá eso sea lo más sorprendente de todo: uno de los movimientos más extraños de la naturaleza pudo cambiar para siempre el destino evolutivo de los cangrejos.
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