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Descubren un gigantesco “T. rex marino” de 13 metros que ...
christianper · 2026-05-22 · via Muy Interesante

Hace 80 millones de años, un depredador marino gigantesco patrullaba el mar que dividía Norteamérica y ahora los científicos creen haber descubierto que llevaba décadas escondido a plena vista en los museos.

Un fósil olvidado en un museo revela un depredador marino gigantesco con una mordida brutal
Un fósil olvidado en un museo revela un depredador marino gigantesco con una mordida brutal. Ilustración: Alderon Games/Path of Titans

Christian Pérez

Publicado por Christian Pérez

Redactor especializado en divulgación científica e histórica

Creado: Actualizado:

Durante más de un siglo, los paleontólogos creyeron que aquellos enormes fósiles hallados en Texas pertenecían a una especie ya conocida de mosasaurio. Pero una revisión minuciosa de esqueletos repartidos por varios museos de Estados Unidos ha terminado revelando algo inesperado: aquellos gigantes no eran exactamente lo que parecían. Eran otra cosa. Un depredador todavía más grande, más robusto y probablemente mucho más agresivo.

El nuevo animal ha sido bautizado como Tylosaurus rex, un nombre que inevitablemente recuerda al célebre Tyrannosaurus rex, aunque en este caso no se trataba de un dinosaurio terrestre, sino de un monstruo marino que dominó el antiguo océano interior de Norteamérica hace unos 80 millones de años.

El hallazgo ha sido descrito en un estudio publicado en el Bulletin of the American Museum of Natural History y encabezado por la investigadora Amelia Zietlow junto a Michael Polcyn y Ronald Tykoski. Tal y como indica el trabajo científico, esta nueva especie podía alcanzar hasta 13,2 metros de longitud, situándose entre los mayores mosasaurios conocidos hasta la fecha.

Los mosasaurios fueron reptiles marinos emparentados lejanamente con los actuales lagartos y serpientes. Durante el Cretácico tardío ocuparon el papel de superdepredadores oceánicos en muchos mares del planeta. Algunos tenían cuerpos hidrodinámicos, enormes mandíbulas y colas adaptadas para nadar a gran velocidad. Pero Tylosaurus rex parece haber llevado esa combinación al extremo.

Lo más sorprendente es que los fósiles llevaban décadas en colecciones científicas. Algunos incluso estaban expuestos en museos muy conocidos. Sin embargo, todos habían sido atribuidos a otra especie, Tylosaurus proriger, descrita originalmente en el siglo XIX.

El error que llevaba más de 150 años oculto en los museos

La historia del descubrimiento comenzó cuando Amelia Zietlow revisaba fósiles de mosasaurios en las colecciones del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York. Uno de aquellos ejemplares texanos le llamó inmediatamente la atención. Había algo extraño en el cráneo y en la mandíbula.

El animal parecía demasiado robusto. Además, algunos rasgos anatómicos no coincidían del todo con los de Tylosaurus proriger, la especie clásica encontrada sobre todo en Kansas y datada en unos 84 millones de años.

A partir de ahí comenzó una investigación que acabaría prolongándose durante años. Zietlow visitó colecciones de Texas, Massachusetts y Nueva York para volver a medir esqueletos completos, mandíbulas, vértebras y cráneos de grandes mosasaurios atribuidos históricamente a T. proriger.

Lo que apareció fue un patrón claro. Más de una docena de ejemplares compartían características únicas que no aparecían en otros tylosaurios. Todos eran enormes. Todos procedían principalmente de Texas. Y todos tenían dientes finamente aserrados, algo muy poco habitual entre los mosasaurios.

Tal y como revela el estudio, estos animales también presentaban adaptaciones relacionadas con una musculatura mandibular y cervical extraordinariamente potente. El cráneo mostraba zonas reforzadas para sostener mordidas mucho más fuertes que las de otras especies cercanas.

Los investigadores comenzaron entonces a sospechar que estaban ante una especie completamente nueva.

Tras volver a medir decenas de fósiles de mosasaurios conservados en distintos museos, un grupo de paleontólogos logró identificar una especie desconocida hasta ahora
Tras volver a medir decenas de fósiles de mosasaurios conservados en distintos museos, un grupo de paleontólogos logró identificar una especie desconocida hasta ahora. Ilustración: Alderon Games—Path of Titans

Durante décadas, estos fósiles estuvieron delante de los científicos, pero nadie había reparado en que pertenecían a un depredador distinto.

Un monstruo del mar con dientes serrados y una mordida brutal

A diferencia del famoso Tylosaurus proriger, que rara vez superaba los nueve metros y medio, los ejemplares de Tylosaurus rex analizados por el equipo se movían en un rango estimado de entre 7,7 y 13,2 metros.

Eso significa que algunos individuos alcanzaban prácticamente la longitud de un autobús urbano moderno.

Pero el tamaño no era lo único llamativo. Los científicos detectaron una combinación de rasgos anatómicos asociados a un estilo de depredación especialmente agresivo. La mandíbula era más robusta, el cuello estaba preparado para soportar fuertes tensiones y los dientes tenían bordes serrados capaces de desgarrar carne con mayor eficacia.

El propio nombre de la especie refleja esa imagen. Aunque el término rex significa simplemente “rey” en latín, los autores reconocen que también funciona como un guiño deliberado al depredador más famoso de la cultura popular.

En realidad, la idea de que los gigantescos tylosaurios de Texas podían pertenecer a otra especie no es nueva. Ya en la década de 1960, el paleontólogo John Thurmond sospechó que aquellos animales destacaban demasiado por su tamaño. Incluso llegó a proponer informalmente un nombre alternativo relacionado con un “tirano marino”, aunque nunca publicó oficialmente la hipótesis.

Décadas después, el nuevo estudio parece darle la razón.

Las cicatrices fósiles de una especie extremadamente violenta

Uno de los aspectos más llamativos del trabajo tiene que ver con las heridas observadas en algunos fósiles. Los investigadores creen haber encontrado evidencias de enfrentamientos extremadamente violentos entre individuos de la misma especie.

Un ejemplar conservado en el Perot Museum de Dallas, conocido informalmente como “Black Knight”, presenta daños espectaculares: le falta parte del hocico y la mandíbula inferior muestra fracturas severas.

Según los autores, las lesiones son tan extremas que probablemente solo pudieron ser provocadas por otro Tylosaurus rex de tamaño similar.

El estudio sugiere que estos animales pudieron protagonizar combates territoriales o disputas por alimento especialmente agresivas, algo que no se había documentado con tanta claridad en otros miembros del género Tylosaurus.

Curiosamente, algunos paleontólogos han comparado este comportamiento con el observado en fósiles de Tyrannosaurus rex, donde también existen indicios de mordeduras y heridas entre individuos de la misma especie.

Un ejemplar de Tylosaurus, descubierto originalmente en 1979, forma parte hoy de la colección expuesta en el Perot Museum of Nature and Science de Dallas
Un ejemplar de Tylosaurus, descubierto originalmente en 1979, forma parte hoy de la colección expuesta en el Perot Museum of Nature and Science de Dallas. Foto: Museo Perot de Naturaleza y Ciencia

Algunos ejemplares presentan heridas tan violentas que los investigadores creen que solo pudieron ser causadas por otro individuo de la misma especie.

El océano que partía Norteamérica en dos

Hace 80 millones de años, Texas no se parecía en nada al paisaje actual. Gran parte del centro de Norteamérica estaba cubierta por un gigantesco brazo de mar conocido como Western Interior Seaway, un océano interior que conectaba el Ártico con el Golfo de México.

En aquellas aguas nadaban tiburones gigantes, ammonites, tortugas marinas y numerosos mosasaurios. Era uno de los ecosistemas marinos más ricos del planeta.

Tylosaurus rex ocupaba la cima absoluta de esa cadena alimenticia. Los fósiles recuperados proceden principalmente de formaciones geológicas del Campaniense inferior y medio en el noreste de Texas. Tal y como detalla el nuevo trabajo, muchos de los ejemplares aparecieron en sedimentos depositados entre hace 81 y 79 millones de años.

El holotipo de la especie —el fósil de referencia que define oficialmente al animal— fue descubierto en 1979 cerca del lago Ray Hubbard, al este de Dallas. Durante años fue conocido simplemente como el “Heath Mosasaur”.

Ahora ese gigantesco esqueleto se ha convertido oficialmente en Tylosaurus rex.

La diferencia entre Tylosaurus rex y otras especies no estaba únicamente en el tamaño, sino también en la forma de morder y atacar.

El descubrimiento que podría cambiar la historia de los mosasaurios

Más allá de describir una nueva especie, el estudio plantea un problema mucho más profundo dentro de la paleontología de mosasaurios.

Tal y como explican los investigadores, gran parte de los análisis evolutivos de estos reptiles marinos seguían utilizando bases de datos anatómicas prácticamente sin cambios desde hace casi tres décadas.

Para solucionar ese problema, el equipo reconstruyó desde cero una enorme matriz de caracteres anatómicos revisando centenares de rasgos óseos y numerosos especímenes de mosasaurios.

Los resultados sugieren que la evolución de estos gigantes marinos podría ser bastante más compleja de lo que se creía hasta ahora. También abren la puerta a que otras especies mal identificadas permanezcan todavía ocultas en museos y colecciones científicas.

Y eso es precisamente lo que convierte este hallazgo en algo tan fascinante: no se ha descubierto un fósil nuevo enterrado bajo el desierto ni atrapado en el hielo. El animal llevaba décadas delante de los científicos. Solo hacía falta volver a mirarlo con otros ojos.

Referencias

  • A Gigantic New Species of Tylosaurus (Squamata: Mosasauridae) from Texas, and a Revised Character List for Phylogenetic Analyses of Mosasauridae, Bulletin of the American Museum of Natural History (2026). DOI: 10.1206/0003-0090.482.1.1