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67 mordiscos en 15 minutos: estas tortugas podrían cambia...
efernandez · 2026-04-26 · via Muy Interesante

Un ecosistema en transformación, una especie inesperada y una interacción que podría cambiar cómo se aborda un problema creciente en los arrecifes.

Fuente: ChatGPT

Eugenio Manuel Fernández Aguilar

Creado: Actualizado:

Los arrecifes de coral no solo dependen de la temperatura o la calidad del agua. También están marcados por equilibrios biológicos muy delicados, donde cada especie cumple una función concreta. Cuando ese equilibrio se rompe, el cambio puede ser rápido y difícil de revertir. Eso es lo que está ocurriendo en algunas zonas del Pacífico, donde una macroalga ha empezado a cubrir grandes extensiones de fondo marino.

Un estudio reciente ha puesto el foco en esta situación y en un posible actor inesperado dentro de ese sistema. El trabajo combina observaciones directas bajo el agua y análisis biológicos detallados, con el objetivo de entender cómo interactúan ciertas especies con esta alga en expansión. La pregunta de fondo no es solo qué está pasando, sino qué papel podrían desempeñar los organismos que ya forman parte del ecosistema.

Una alga que cambia el paisaje del arrecife

La especie en cuestión, Chondria tumulosa, ha pasado en pocos años de ser una curiosidad científica a convertirse en un problema ecológico serio. Detectada por primera vez en 2016, ha logrado expandirse con rapidez por varios atolones del noroeste de Hawái. Su éxito se debe, en parte, a su capacidad para formar mantos densos que superan los 6 centímetros de grosor, cubriendo el fondo marino.

Estos mantos no son inofensivos. Según el estudio, la alga puede “formar mantos gruesos (> 6 cm de profundidad) que sobrecrecen y reemplazan activamente la cobertura de coral vivo”. Esto implica que no solo ocupa espacio, sino que desplaza directamente a los corales, que son la base de estos ecosistemas.

Las imágenes del paper muestran claramente este fenómeno: zonas donde el arrecife aparece cubierto por una capa dorada continua, con apenas restos visibles de coral. El cambio no es gradual, sino estructural, y afecta a la biodiversidad que depende de esos hábitats.

Además, el mecanismo exacto por el que la alga elimina a los corales no está del todo claro. Podría hacerlo por contacto directo o alterando factores como la luz, el oxígeno o el pH. En cualquier caso, el resultado es el mismo: una sustitución progresiva del ecosistema coralino por una masa vegetal dominante.

Mantos densos de alga cubriendo el arrecife y desplazando al coral. Fuente: Research Square

Quién se alimenta de la alga (y quién no)

En muchos ecosistemas marinos, las algas se mantienen bajo control gracias a animales herbívoros. Peces, erizos y otros organismos consumen estas plantas y evitan que crezcan sin límite. Sin embargo, en este caso, ese equilibrio parece fallar.

El estudio describe cómo algunos peces y erizos interactúan con Chondria tumulosa, pero su impacto es limitado. Se observan pequeños mordiscos o áreas reducidas de consumo, lo que genera lo que los investigadores llaman “halos de pastoreo”, zonas muy localizadas donde la alga desaparece momentáneamente.

El problema es que estos herbívoros no logran reducir la biomasa de forma significativa. Su tamaño, número y comportamiento no son suficientes para frenar la expansión de la alga. Esto deja el ecosistema en una situación vulnerable, donde la especie invasora puede seguir creciendo sin apenas oposición.

Aquí es donde entra en juego un actor distinto: un herbívoro mucho más grande, con una capacidad de consumo muy superior y un comportamiento que no había sido documentado en este contexto hasta ahora.

El comportamiento que cambia el escenario

Las grabaciones submarinas realizadas con cámaras automáticas permitieron observar algo que no se había visto antes con este nivel de detalle. Varias tortugas marinas verdes (Chelonia mydas) aparecieron alimentándose directamente de esta alga.

Los datos son concretos y medibles. En uno de los casos, una tortuga realizó 67 mordiscos en poco más de 15 minutos, con picos de actividad muy intensos. El propio artículo describe “un estallido de hasta 18 mordiscos en un intervalo de 95 segundos”.

Este comportamiento no es anecdótico. Las imágenes del paper muestran a las tortugas arrancando fragmentos de alga con fuerza, generando nubes de sedimento y dejando zonas visibles sin cobertura. El impacto físico sobre el manto de algas es mucho mayor que el de otros herbívoros.

Además, cada mordisco no solo elimina biomasa, sino que altera la estructura del manto, exponiendo capas inferiores y modificando el microhábitat. Esto puede tener efectos en cadena sobre otras especies del arrecife.

Tortugas marinas arrancando fragmentos de alga durante el pastoreo. Fuente: Research S

La prueba dentro del cuerpo

Las observaciones en vídeo se complementaron con un análisis más directo: el estudio del contenido digestivo de una tortuga encontrada muerta. Este tipo de análisis permite confirmar qué ha ingerido realmente el animal, más allá de lo que se observa en su comportamiento.

Los resultados fueron claros. Se identificaron fragmentos de la alga en distintas partes del sistema digestivo, y en el material reciente consumido representaba una proporción significativa. En concreto, el estudio señala que “C. tumulosa constituía aproximadamente el 25% del material vegetal”.

En el paper se ilustra este hallazgo: fragmentos reconocibles de alga tanto en el tracto digestivo superior como en los restos fecales. Esto confirma que no se trata de un consumo ocasional, sino de una parte relevante de la dieta en ese contexto.

Este tipo de evidencia es especialmente valiosa porque conecta el comportamiento observado con un efecto real sobre la biomasa de la alga. No es solo que las tortugas muerdan la superficie, sino que ingieren y procesan cantidades significativas.

Entre el control y la expansión

El hallazgo abre una posibilidad interesante: que estas tortugas actúen como un mecanismo natural de control. Su tamaño, su dieta y su movilidad las convierten en herbívoros capaces de afectar grandes áreas del arrecife.

Sin embargo, el propio estudio introduce una cautela importante. Al alimentarse de la alga y moverse entre distintas zonas, las tortugas podrían también contribuir a su dispersión. Fragmentos ingeridos o expulsados podrían facilitar la colonización de nuevas áreas.

El artículo lo plantea de forma clara al señalar que este conocimiento “resalta un posible papel de C. mydas en el control y la distribución de C. tumulosa” . Es decir, el mismo organismo podría tener un efecto doble, dependiendo del contexto.

Este equilibrio entre beneficio y riesgo es clave para la gestión del problema. Como también apunta el material complementario , el comportamiento de las tortugas podría ser útil para reducir la alga, pero también plantea preguntas sobre su papel en la expansión a nuevas zonas.

Un nuevo enfoque para gestionar los arrecifes

El descubrimiento no resuelve el problema por sí solo, pero cambia la forma de abordarlo. En lugar de centrarse únicamente en eliminar la alga, abre la puerta a integrar procesos naturales dentro de las estrategias de control.

Esto incluye, por ejemplo, considerar el papel de las tortugas en los planes de conservación o incluso monitorizar sus movimientos para entender mejor cómo interactúan con la alga. También plantea la necesidad de estudiar su dieta en más detalle y en diferentes lugares.

El estudio sugiere que este conocimiento debe incorporarse a la gestión del ecosistema, especialmente teniendo en cuenta que las tortugas migran entre distintas zonas del archipiélago. Su comportamiento podría conectar áreas muy alejadas entre sí, con implicaciones ecológicas importantes.

En última instancia, este caso muestra cómo un cambio en la observación puede transformar la interpretación de un problema ecológico. Lo que parecía una expansión sin control puede tener, al menos en parte, una respuesta dentro del propio ecosistema.

Referencias

  • Pott, C., Summers, T., Richards Donà, A., Smith, C. M. (2025). Two lines of evidence indicate green sea turtle Chelonia mydas grazes the aggressive macroalgae Chondria tumulosa at Midway Atoll (Kuaihelani), Papahānaumokuākea Marine National Monument. Research Square. https://doi.org/10.21203/rs.3.rs-7776224/v1.