




























La Asociación Vecinal de Almardà, Corinto y Malvarrosa denuncia que la regeneración ejecutada en el litoral norte de Sagunto se está perdiendo con el primer oleaje. Los vecinos reclaman medidas duraderas para evitar riesgos en el baño y proteger la costa antes de los próximos temporales.
Las playas de Sagunto vuelven a activar la alarma vecinal a las puertas de las semanas de mayor afluencia. La arena recién depositada en Almardà, Corinto y Malvarrosa ha empezado a desaparecer con rapidez, dejando desniveles en la orilla que los residentes comparan con pequeños acantilados. En algunos puntos de Corinto, el escalón alcanza aproximadamente metro y medio, lo que dificulta el acceso al agua para mayores, menores y personas con movilidad reducida.
La regeneración había sido recibida como una actuación necesaria tras años de regresión litoral. Según la asociación, se aportó más de un millón de metros cúbicos de arena, financiados con fondos europeos, para recuperar una playa muy castigada por los temporales. Sin embargo, los primeros episodios de oleaje han bastado para alterar el perfil de la costa.
La presidenta del colectivo, Amparo Peris, ha calificado la situación como un “jarro de agua fría” en declaraciones a ‘Herrera en COPE Valencia’. “No hemos llegado al verano y ya tenemos unos enormes escalones”, ha lamentado, al describir unos desniveles que impiden disfrutar del baño con normalidad.
Los vecinos sostienen que el problema no está solo en traer arena, sino en conservarla. A su juicio, sin elementos de protección, el mar seguirá arrastrando el material depositado y la inversión realizada perderá eficacia en poco tiempo.
La preocupación aumenta al mirar hacia los meses de otoño e invierno. La asociación recuerda que situaciones similares ya terminaron con playas prácticamente desaparecidas, daños en infraestructuras y agua entrando en viviendas y campings.
El propio Ministerio para la Transición Ecológica recoge que este tramo de costa sufre problemas graves de erosión, vinculados a la alteración del transporte natural de sedimentos, la presión urbanística y la evolución de las infraestructuras portuarias de la zona. También señala el aumento de gravas en Almardà, Corinto y Malvarrosa, con impacto en la comodidad y seguridad de los usuarios.
Para los residentes, la rapidez con la que se ha perdido parte de la arena confirma que la regeneración necesita medidas complementarias. “Necesitamos también que esa arena nos dure más de un verano”, ha insistido Peris.
La principal propuesta de la asociación pasa por instalar arrecifes artificiales sumergidos, a baja profundidad y paralelos a la costa. Según defienden, estas estructuras reducirían la fuerza del oleaje y ayudarían a retener la arena sin cortar por completo la dinámica natural del litoral.
El colectivo sostiene además que esta solución podría favorecer la biodiversidad marina, la recuperación de la posidonia y la presencia de fauna, además de sumar un atractivo turístico vinculado al buceo.
La petición vecinal se centra ahora en que el Ministerio estudie soluciones estructurales y no limite la intervención a nuevos aportes de arena. Los residentes consideran que la regeneración era justa y necesaria, pero reclaman una protección estable para Almardà, Corinto y Malvarrosa.
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