


























A veces el campo también da sorpresas, y no siempre vienen de la mano del cultivo que está de moda. Mientras el pistacho acapara miradas y el olivo o el almendro siguen sonando como apuestas sólidas, en la Comunidad de Madrid el gran protagonista es bastante más humilde: el ajo. Sí, ese producto de toda la vida que casi siempre está en la cocina y que ahora también está ganando sitio en el terreno agrícola madrileño. Según los datos de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos, Esyrce, del Ministerio de Agricultura, la superficie dedicada al ajo pasó de 764 hectáreas en 2024 a 1.051 hectáreas en 2025.
Eso supone un crecimiento del 38%, una subida nada discreta para un cultivo que suele ir más de tapado. Además, Asaja Madrid ha informado de un aumento adicional del 49% durante la presente campaña, situando a Madrid como la comunidad autónoma donde más ha crecido la superficie dedicada a este producto durante este año.
La agricultura madrileña está poniendo cada vez más atención en los cultivos de huerta. Dentro de ese movimiento, la cebolla también ha ganado fuerza y se ha situado como el segundo cultivo que más aumentó su superficie entre 2024 y 2025, con un crecimiento del 34%, según los datos de Esyrce.
Pero el ajo ha ido un paso más allá. En solo un año, la superficie pasó de 764 hectáreas a 1.051 hectáreas, lo que equivale a un incremento del 38%. Dicho de forma sencilla: no es una pequeña mejora, sino un salto importante en el mapa agrícola madrileño.
Estos son los datos principales que explican el tirón del ajo frente a otros cultivos mencionados en la evolución reciente del campo madrileño:
| Cultivo | Dato destacado | Fuente citada en la información |
|---|---|---|
| Ajo | De 764 hectáreas en 2024 a 1.051 hectáreas en 2025, un 38% más | Esyrce |
| Ajo | Aumento adicional del 49% durante la presente campaña | Asaja Madrid |
| Cebolla | Crecimiento del 34% entre 2024 y 2025 | Esyrce |
Por lo tanto, el ajo no solo ha crecido en la comparación entre 2024 y 2025, sino que también ha seguido aumentando durante la campaña actual. Y eso, en un sector donde cada hectárea cuenta, tiene bastante más importancia de la que parece a simple vista.
La comarca de Las Vegas es el corazón del ajo madrileño. Allí, municipios como Chinchón, Morata de Tajuña, Colmenar de Oreja, Titulcia, Valdelaguna y San Martín de la Vega se han consolidado como algunos de los principales referentes de producción.
Aunque la Comunidad de Madrid está lejos de las grandes cifras de otras regiones productoras, el sector pone el foco en otro punto: el valor diferencial del producto. Asaja Madrid recuerda que el ajo es un cultivo tradicional, reconocido por su calidad y que atraviesa un proceso de valorización y reconocimiento dentro del mercado.
Esto quiere decir que no se trata solo de producir más hectáreas, sino de reforzar la imagen de un producto muy ligado al territorio. Vamos, que el ajo madrileño no busca hacer ruido a gritos, pero está encontrando su sitio con bastante firmeza.
La campaña de recolección está ya en plena marcha. El ajo morado se encuentra prácticamente recogido, mientras que el ajo blanco encara la recta final de los trabajos en el campo.
Las perspectivas son positivas. Alba Bucero, de Ajos Martínez, explicó durante el programa Agromad, impulsado por Asaja Madrid, que la cosecha presenta buena calidad, tamaños adecuados y calibres especialmente favorables. Estos factores son importantes porque influyen directamente en la rentabilidad de los productores, que al final también tienen que cuadrar números, como cualquiera cuando mira la cesta de la compra.
La meteorología, además, ha acompañado más de lo que podía parecer en un primer momento. Pese a las abundantes lluvias registradas al final del invierno, no se han producido daños graves por crecidas de ríos ni por episodios importantes de granizo. En consecuencia, la recolección se ha podido desarrollar con relativa normalidad.
Para el consumidor, este crecimiento sirve para mirar con otros ojos un producto cotidiano que muchas veces pasa desapercibido. El ajo está presente en muchas cocinas, pero detrás de cada cabeza hay una campaña agrícola, una comarca productora y una evolución de superficie que este año coloca a Madrid en un lugar destacado. Quien quiera seguir de cerca este auge puede fijarse en varios puntos sencillos:
En definitiva, el ajo madrileño vive un momento especialmente favorable. No tiene el glamour del pistacho ni la fama histórica del olivo, pero los datos lo colocan como el cultivo que más está creciendo en la Comunidad de Madrid. Y, visto lo visto, este producto tan de andar por casa está protagonizando una edad de oro en el campo madrileño.
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